1.- Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada (Edmund Burke)

2.- Hay un límite a partir del cual la tolerancia deja de ser virtud (Edmund Burke)

sábado, 14 de enero de 2012

LOS JUEVES MILAGRO

    Suso de Toro, un magnífico escritor paisano mío, escribió no hace mucho sobre nosotros, los gallegos, que por las buenas ya somos atravesados pero por las malas somos aún más retorcidos. Pensaba yo esto a cuenta de lo que he disfrutado con la moda esa que se ha impuesto de hacer entrevistas a ex concursantes de gran hermano, tanto a dúo como a nivel individual, en los blogs oficiales de Telecinco, en el gato encerrado y el confesionario de Kiko en concreto (y en el blog de algún que otro émulo con ínfulas choteándose de la idea por aquello de no perder la estela). Me gustaron especialmente para qué mentir, porque los que me conocen saben que no soy rencoroso, las entrevistas por parejas con cuestionario cerrado que hizo el Gato en su blog, e incluyo también la individual a Mercedes Milá. Reconozco que me parecieron divertidas y jugosas, logrando sacar lo mejor de los entrevistados al dejar al descubierto detrás de sus respuestas, más o menos obvias en unos casos e inteligentes en otras, la verdadera naturaleza de los personajes.


    Decía lo de retorcido porque después de leer las entrevistas, fundamentalmente las del gato, se me encendió una lucecilla y la vena “cabrona” pensando en lo interesante que sería hacer, dentro de nuestro universo bloguero de seguidores “frikis y estrafalarios” de GH, esas entrevistas a determinados nicks insignes o de segunda fila, en plan coña por supuesto, sobre la vida como comentaristas en esa casa de Guadalix virtual y paralela en la que vivimos y que no es más que un reflejo de la real.

    Teniendo en cuenta la "confesión" que acabo de hacer, por decirlo de alguna manera, me pregunto a veces cómo se lo montan los demás a la hora de ponerse a redactar una entrada nueva en sus blogs.  En mi caso normalmente fluye todo a borbotones sin concierto ni medida, empujándose las palabras y las ideas unas a otras con múltiples derivaciones que a menudo me hacen cambiar de rumbo sobre la marcha, o perderme al final en digresiones como la anterior que ni siquiera imaginaba al principio cuando intentaba escribir la primera palabra; algo que me ocurre en especial cuando el concurso empieza y hablo de Gran Hermano. De tal manera es así que en esta fase me cuesta un mundo controlar todo lo que garabateo de forma impulsiva, como quien se deja llevar a lomos de un caballo desbocado que apenas obedece a las riendas.  Al final, después de “escupirlo” y largarlo todo dedico un rato a recortar y podar los excesos, procurando mantener una estructura más o menos decente con la intención de hacerme entender. O eso me creo, que esa es otra.

    El problema de verdad surge después cuando tengo que escoger el título.  O antes, que es peor, porque éste a veces se me aparece primero de forma clarividente, como en el caso de esta entrada. Un flash  que me seduce y me lleva en volandas a lo que quiero decir.  Ayer, cuando nos enteramos de la fecha de inicio de GH 13 exclamé aliviado: ¡Por fin, los jueves milagro!.  De inmediato me acordé de aquella entrañable película de Berlanga de 1957Los jueves milagro – y fui consciente de que ese era el título que estaba buscando, o que era él quien me buscaba a mí desde hace días, a la espera de confirmarse la fecha en que se abriesen las puertas de Guadalix.  Además comprendí que su argumento berlanguiano y esperpéntico coincidía de alguna manera, desde mi perspectiva errática y retorcida, con lo que nos espera en el plató de Telecinco el próximo jueves.


    En primer lugar debo decir que el hecho en sí de que tengamos una edición más de GH, la número 13, es casi un milagro, algo extraordinario.  Sólo en España, si los datos no me fallan, llevamos tantas ediciones y además seguidas. Luego, al igual que en la película, están los fuegos de artificio que acompañarán las galas cada jueves, en especial la primera, para engatusarnos aún más con sus trucos de siempre y algunas sorpresas nuevas. El asunto es que lo veamos, nos enganchemos como espectadores y gastemos los cuartos votando. Y sobre todo que las empresas con su publicidad vuelvan a confiar en la cadena amiga después de los últimos desencuentros. Ese es el verdadero Santo Grial de este negocio, su razón de ser y su leit motiv.

    Los que conocéis o recordáis más o menos el argumento de la peli de Berlanga sabréis a lo que refiero: El alcalde y las fuerzas vivas de un pueblo se confabulan para revitalizar su economía, y no se les ocurre mejor idea que la de inventarse las apariciones estilo mariano de un santo y su efecto milagroso en las aguas del balneario semi abandonado de la localidad. Para conseguirlo organizan un burdo montaje mediante trucos de pirotecnia disfrazándose uno de ellos de San Dimas (el patrono de los ladrones para más coña) con la intención engañar y embaucar al tonto del lugar, y también a la más beata, para que traguen con el cuento creyendo que se trata de una verdadera aparición. El objetivo es conseguir que se extienda la noticia para que la gente venga al pueblo a gastarse el dinero con el propósito de curar cuerpo y alma gracias a los supuestos efectos milagrosos de las aguas del viejo balneario, bendecidas ahora por la presencia milagrosa del santo. El chocolate del loro, vamos. Cuando la cosa al final se complica y el asunto se les va de las manos, los propios organizadores del fraude intentan parar el fenómeno confesando que todo fue un engaño pero ya nadie les cree porque la gente siguen viniendo en masa, más devota y con fe renovada, después de producirse paradójicamente verdaderas curaciones.
  

    De alguna manera y salvando las distancias Telecinco intenta hacer lo mismo con nosotros, devotos espectadores.  La diferencia es que los fans irredentos y veteranos de GH tragamos con los trucos para neófitos a sabiendas de que en muchas ocasiones nos están vendiendo humo y una vana ilusión (que no es moco de pavo), para implicarnos todavía más en el juego por puro interés económico.  Nada nuevo bajo el sol, así que a partir de la semana que viene los jueves tendremos milagro, pero después de tantos años como feligreses de este “circo” ya no vamos engañados a curarnos y a redimirnos delante del televisor mientras contemplamos como chapotean y guarrean los concursantes en el balneario-jacuzzi de Guadalix; somos simplemente los cooperantes necesarios del invento al asumir con complicidad las reglas del juego. La cuerda se tensará seguramente, siempre ocurre, y entonces a lo mejor maldeciremos con lágrimas amargas y juramentos hipócritas a la dirección del programa por vendernos semejante moto. Pero no la moto de San Dimas, como en la peli, sino la moto del cura ese motero, por ejemplo, que supuestamente entrará este año como aseguran con insistencia todos los rumores.

    Para acabar, y después de estos años, intentaré ser fiel a mis opiniones y solamente me dejaré embaucar y orientar, consciente o inconscientemente, por el ejemplo de virtud que me legaron las dos concursantes, sí concursantes, que hoy son mi debilidad. Dos personajes a quién adorar y encomendarme desde ahora: la diosa Rosita hecha muñeca para sufrir con y por nosotros desde GH 11 y la sirenita Lydia de GH 12, convertida en mi dulce hada Titania desde el momento en que maravillado la descubrí mostrándonos sus encantos en esa prodigiosa portada de Interviú.  Ellas me señalaron el camino en los momentos oscuros y difíciles como comentarista furibundo e impulsivo de GH. Ellas fueron mis favoritas durante mucho tiempo y me enseñaron a observarlo todo con paciencia, perseverancia y muchas dosis de resignación. Así que desde este ataque de puro frikismo que sufro ahora, prepararé en algún lugar preeminente del blog un pequeño altar con sendas hornacinas para colocarlas a las dos y convertirlas con todos los honores en mi particular guía espiritual.  A ellas acudiré para inspirarme en los momentos de ofuscación y de enfado que seguro vendrán, buscando la serenidad necesaria para encontrar respuestas cuando las cosas se pongan crudas y lluevan chuzos de punta.
    Vale, es un completo desvarío, pero es que soy muy marulo. Que lo sepáis.

Forastero marulo
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P.D. Como conozco el percal me reservo el derecho a actuar con las medidas que estime oportunas contra cualquier comentario que falte el respeto a Lydia, la Sirenita, intentando deformar su nuevo nombre para mí, dulce hada Titania, equivocándose en una vocal para aludir de forma malévola a la generosidad legenderia de sus pechos. Lo mismo digo de quien pretenda ofender a la divina Rosita pretendiendo relacionarla, pobrecilla, con las actividades porno de Rebeca, su dueña. ¡Quién la ha visto y quién la ve!.
El que avisa no es traidor.

lunes, 9 de enero de 2012

LA VIDA QUE NOS ESPERA

    Por la televisión que ahora vemos sabremos la vida que nos espera. No sé si alguien dijo alguna vez esta frase o algo parecido, pero si no es así me la apunto con todo el morro, que lo sepáis.  Y no digáis que la cosa no tiene su miga, sobre todo después de asistir, los que tuvieron la santa paciencia y el estómago de resistirlo sin atragantarse con las uvas, al espectáculo dantesco de despedir el 2011 en Telecinco con Isabel Pantoja Paquirrín, la que fue viuda de España junto a su retoño relatándonos una a una las campanadas de fin de año desde la Puerta del Sol de Madrid, el kilómetro cero de un país tan magnífico y cabrón como éste convertido a veces en el reino de la chufla y la pandereta. 
    De estos dos, la tonadillera y su vástago, ya hablamos por aquí no hace mucho a cuenta de la expulsión de Paquirrín de Supervivientes, y queda claro ahora que nada bueno se podía esperar de toda aquella feria que se montaron en Telecinco, con aquel magno recibimiento de su hijo en el plató por parte de Isabel, una madre entregada en plan estrella de la España folclórica y con Jorge Javier ejerciendo de cínico maestro de ceremonias.  Poco después nos machacaron por activa y por pasiva en todos los medios a cuenta del fulgurante noviazgo de Kiko, con el relato del embarazo de penalti de su "rutilante" novia, luego fallido, y la inmediata separación como buenos amigos poco después; de manera que todo duró menos que el capítulo mediocre de una telenovela de sobremesa. Y finalmente la guinda, como dije, en fin de año. La apoteosis cañí con fuegos artificiales para recibir como deber ser el 2012.

    Diréis a qué viene todo esto, y puedo jurar que no tengo nada personal en contra de la familia Rivera-Pantoja, pero semejante espectáculo es algo que me intranquiliza y mucho. Más, todavía, teniendo en cuenta los resultados magníficos para la audiencia de la casa amiga después de meter con calzador en sus concursos a determinados famosos de todo pelaje sin oficio ni beneficio conocido. Razón de peso suficiente para pensar que las campanadas de fin de año en Telecinco no presagian nada bueno, porque son el síntoma claro de un modo de hacer televisión que empieza a triunfar y señalan el camino a seguir. Ahí están vuestros comentarios, en éste y en otros blogs, sobre los rumores cada vez más insistentes de que entrarán en GH 13 famosos o pseudofamosos, algunos con nombre y apellidos.
    Intentaré abstraerme de todo, así que se acabó, porque estamos de lleno en el 2012 y tan sólo queda un suspiro para el comienzo de un nuevo Gran Hermano.  Detrás quedó un año extraño y convulso a todos los niveles; tanto que ese viejo traje que tenía el mundo, apenas reformado alguna vez en los últimos 60 años, comenzó a reventar por todas sus costuras. A una escala menor, en el universo televisivo de los concursos de los que hablamos, por lo visto ocurre algo similar como vemos.

    Ya no queda margen para la ingenuidad, para el empeño voluntario de ignorar lo que no nos conviene, porque la bofetada de la realidad es tan inmensa y generalizada que casi nadie escapará sin moratones ni daño alguno a sus consecuencias. El que sigamos aquí, mientras esperamos con más o menos ansiedad el comienzo de GH 13, intentando pasar por alto los efectos indeseables y perniciosos de la vorágine autodestructiva en la que estamos inmersos, tal vez no sea más que otra forma de autoengaño, una manera de sostener con un mínimo de dignidad, en la distracción y el puro divertimento de nuestro concurso favorito, una ilusión.  La falsa certidumbre de mejorar a través del prisma de unos personajes desesperados, o simplemente frívolos y desvergonzados, que pretenden mostrarnos sus vidas sin tapujos durante unos meses mientras los destripamos o ensalzamos actuando como jueces (triste consuelo) con nuestras opiniones y votos. Quizás no seamos muy diferentes de aquellos "civilizados" romanos que hace 2000 años en el Coliseo de Roma decidían la vidas de los gladiadores vencidos levantando o bajando el pulgar.
    A estas alturas también es difícil ocultar que estamos hartos de que nos mareen la perdiz con el tema del inicio de programa; y con tanto amago estoy algo ansioso, lo reconozco, pero no tanto por la necesidad de que la feria empiece ya, aunque va siendo hora, como por el apremio de saber si al fin la dirección del programa se decidirá a arriesgar volviendo al espíritu primigenio del programa con concursantes anónimos o irá a lo fácil, metiéndonos en el paquete a unos cuantos famosillos de los cojones. Perdonadme la expresión pero sólo con pensar en tal posibilidad me enciendo y me salen sarpullidos.

    Por eso, a pesar de la rumorología intento calmarme y como si la cosa no fuera por ahí, San Paolo Vasile nos oiga, me pregunto cómo será el perfil de los nuevos inquilinos de Guadalix, cuáles sus objetivos y sus anhelos. Aunque sé que después de casi 12 años y tantos concursantes es difícil ser original, tengo muchas ganas de saber otro año más si los elegidos para entrar, en sus clásicas presentaciones, volverán a aburrirnos con los lugares comunes de siempre o habrá algunos que nos sorprendan de verdad.  


    Me pregunto también en qué medida les habrá afectado la crisis y sobre todo, este año, en qué grado el concurso supondrá una tabla de salvación para sus vidas y naufragios. Pronto lo sabremos, pero no me cabe la menor duda de que será así en bastantes casos, sino en la gran mayoría. También me intriga saber si en esta edición se impondrá lo lúdico y la diversión en sus comportamientos o harán de la necesidad virtud, imponiéndose la competitividad pura y dura en la convivencia.
 La balsa de la medusa - T. Géricault 

    Somos espectadores veteranos de GH, con todo lo que significa, y aún así siento una enorme curiosidad, casi preocupación, por saber hasta qué extremo la situación personal de cada uno, la que dejan puertas afuera, condicionará sus actos y su convivencia. Conocer, en definitiva, cuántos habrá este año que se dejen llevar por las circunstancias y el concurso y cuántos traerán una estrategia preconcebida para ganar.

    Hoy lunes, metidos ya de lleno en el mes enero de este año apocalíptico por excelencia que nos tocará vivir, y seguramente sufrir, con la mente embotada y derrotado todavía por esa mezcla infernal de trabajo a medio gas y tantos días de excesos que supuso la Navidad, no tendré la lucidez necesaria para reflexionar sobre nada, y de alguna manera seré feliz con ello. Lo digo porque, ante el inminente comienzo de GH, sé que envidiaré de nuevo a los que son capaces de seguir el concurso sin plantearse nada más allá de lo que supone pasar un rato de entretenimiento, apagar después el televisor y meterse en cama para dormir como benditos sin darle más vueltas a la jugada. Es en momentos como esos cuando pienso que no tiene sentido alguno hacerse pajas mentales a cuenta de este negocio; pero soy un marulo incorregible sin cura ni remedio hasta el día en que los gerifaltes de Telecinco decidan clausurar para siempre este invento de la vida en directo. 

    Como sarna con gusto no pica, y perdonadme el resto porque hablo evidentemente por mí, después de lo dicho resulta que cuelgo como un gilipollas en la portada del blog un cartelito amarillo diciendo que renunciamos públicamente a cualquier antídoto contra GH y bla, bla, bla....    ¡Es para matarme, oiga!.

Forastero Marulo

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miércoles, 28 de diciembre de 2011

ORO, INCIENSO Y MIRRA

    Debo reconocer que estoy sorprendido por esta especie de regalo inesperado que supone el comienzo de GH 13 en el 2012, justo después de Reyes, días arriba días abajo. Para ser sincero, digo lo de inesperado porque en mi fuero interno ya casi no contaba con él y me estaba haciendo a la idea de su desaparición este año pensando que era otra consecuencia más de la crisis, y que a Tele 5 en esta coyuntura ya sólo le interesaban concursos cargados de famosetes en declive degradándose cada vez más con el objetivo de hacer caja y después "que salga el sol  por Antequera..."

    La verdad es que se me hace raro empezar en enero, acostumbrado a vivir en ediciones anteriores precisamente por esas fechas los momentos finales del concurso o los prolegómenos de un desenlace definitivo; y también por cierta nostalgia de revivir la liturgia que supone pasar con los concursantes determinadas galas en esas fechas señaladas en el calendario, que con sus lugares comunes y repetitivos, con sus momentos divertidos, hilarantes o ridículos constituyen ya un clásico del programa: Hallowen, la visita de los familiares en Navidad o celebrar con ellos la Nochevieja en Guadalix con todas sus consecuencias. Cuando hablo de programas anteriores me refiero fundamentalmente a GH 10, GH 11 y GH 12; los últimos concursos que disfruté, y sufrí, de forma compartida y amplificada con toda su intensidad gracias a internet. 

    El caso, como dije, es que no las tenía todas conmigo tras el evidente retraso en el comienzo del concurso y por la saturación de otros "realitys" exitosos en los últimos meses,  hasta que Mercedes Milá nos comunicó en la tele hace poco que la cosa estaba a punto de caramelo y que había firmado el contrato para presentar GH un año más, el 12+1. Sinceramente pensé que había mar de fondo y diferencias importantes entre la presentadora y la cadena amiga, y aunque su presencia no es imprescindible, como la de nadie en esta vida, creí que el programa estaría herido de muerte este año teniendo en cuenta todas las circunstancias y más si ella se desenganchaba del mismo dando un portazo.

    Si hablamos estrictamente de periodos de programación del concurso y recurrimos a las hemerotecas, es verdad que en el largo historial de GH en España hay otras ediciones que se desarrollaron en la primera parte del año, fundamentalmente en primavera. Es el caso de las tres primeras ediciones, las de los años 2000, 2001 y 2002 y mira que llovió y cambió el mundo desde entonces.  Por el medio hubo varias que se desarrollaron en el último tramo del año, entre septiembre y diciembre: GH 6, GH 8 y GH 9.  Y las demás, entre ellas las tres últimas como comenté, comenzaron entre septiembre y octubre de un año y acabaron a comienzos del año siguiente, entre enero y febrero. Excepto la última, GH 12, que acabó bien entrado marzo de 2011 después de 144 días de convivencia, convirtiéndose en la más longeva de todas en la historia de Gran Hermano, seguida muy de cerca por GH 11.
    No sé si el hecho de desarrollarse el concurso durante un periodo inédito en la historia de Gran Hermano forma parte de lo que la dirección del programa califica como darle la vuelta, pero de lo que sí estoy convencido es de la influencia de las estaciones en el estado de ánimo y en la vida de las personas, por tanto una edición que evolucionará en su mayor parte durante el frío y crudo invierno, con sus días gélidos y cortos en plena sierra de Guadalix, éste no formará sólo parte del decorado sino que determinará de alguna manera el devenir de los acontecimientos. Además, una previsible final en plena primavera con sus brotes y alteraciones en la conducta humana será un plus interesante para una edición novedosa en este sentido.

    Un regalo de Reyes decía al principio: el oro del premio para los concursantes, el de la audiencia para Tele 5 y el del puro entretenimiento de un buen concurso para nosotros (esperemos). Y la mirra y el incienso como recurso aromático y purificador para acompañar los buenos momentos, auténticos y "espirituales", que ojalá nos regale el programa; o llegado el caso  para enmascarar el tufo inconveniente si la cosa se tuerce y deriva hacia derroteros poco recomendables.
     En manos de Gaspar lo pongo, mi rey favorito.

Forastero Marulo
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viernes, 16 de diciembre de 2011

¡DALE LA VUELTA!

    No sé muy bien a qué se refieren los "mandamases" de la casa amiga con el dichoso anuncio televisivo de -¡dale la vuelta!-. Una misteriosa exclamación y su correspondiente mini vídeo que estos días circula en Tele 5 para promocionar GH 13 o GH 12+1 (la denominación última para complacer a nuestra Mercedes y su colección de supersticiones).  El caso es que no hago más que preguntarme desde entonces a qué demonios hay que darle la vuelta: ¿a los calcetines usados, al concurso, a las pruebas, a la casa, a los concursantes o a todo a la vez?.

    Por eso no deja de ser curiosa la propuesta publicitaria que se han sacado de la manga como reclamo para engancharnos y tenernos en ascuas sobre lo que va a pasar o nos espera cuando se abra de nuevo en enero, por decimotercera vez, la casa de Guadalix. La puesta en escena del anuncio, con personas paseándose patas arriba por todas partes como si nada, haciendo el pino para entendernos, y sin añadir ni una sola palabra a las imágenes, resulta ingeniosa como estrategia para impactar y fomentar el interés en espectadores como nosotros en busca de información y respuestas (parafraseando así, más o menos, la mítica frase aquella de "contar las cosas que pasan a espectadores como ustedes" de mi idolatrado Pedro Erquicia al presentar su programa de Documentos TV en la TV 2). 

    Lo dicho, esperemos que esta vez acierten y no nos dejen con la miel en los labios o lo que es peor, con cara de pasmo lamentando una vez más el habernos sumado al carro de una edición que nos haga sentir de alguna manera estafados.  
  Ojalá que la expectación creada entre los fans y el tiempo que han tenido para prepararlo todo a conciencia, con la posibilidad de elegir sin prisa a los concursantes, responda adecuadamente al reto que se les presenta y esté a la altura de una campaña publicitaria tan original.  Sería frustrante tanta parafernalia e intriga para que al final nos den más de lo mismo con la selección inapropiada de algunos concursantes para el nuevo desafío. Asunto que generaría desequilibrios en la casa y levantaría suspicacias entre nosotros.
   

                           Promo Dale la vuelta - Gran Hermano 12+1 por Sh0xTL

    Al parecer, por lo que están dejando caer sobre el tema, más o menos a cuentagotas, se trata de volver a las fuentes, al formato original del programa; con concursantes verdaderamente anónimos y alejados del perfil de algunos "personajes" de las últimas ediciones: famosillos de medio pelo, opositores a figurantes de la telebasura, aspirantes a “tronistas” profesionales de MYHV, o a tanto experto en bolos y bulos montajistas para subirse el caché y pulular después por las cloacas televisivas. Tarea difícil desde luego teniendo en cuenta el perfil socio-emocional (perdón por la expresión pero es que Freud y la psicología están de nuevo muy de moda) de un número importante de candidatos a "la vida en directo", y además resabiados.

    Aunque soy confiado por naturaleza, persona de buena fe y quiero creerme lo que nos sugieren, hasta que lo vea con mis propios ojos no las tengo todas conmigo. Así que yo como Santo Tomás: ver, y tocar, para creer. 
    Según dicen han tomado nota, y este año intentarán dar cumplida respuesta a nuestras quejas, al disgusto que en los últimos tiempos bastantes seguidores acérrimos del formato, con toda razón y me incluyo, hemos mostrado por la inclusión en el concurso de personajes conocidos o pseudofamosillos, desvirtuando el programa de tal manera que, desde mi perspectiva, han rozado el fraude en ocasiones.  
    Gran hermano así, en tales condiciones, es otra cosa y corre un serio riesgo de transformarse en un sucedáneo adulterado y poco atractivo para los que gustamos y disfrutamos de cierta ortodoxia en el programa: un concurso que debe construirse con esos mimbres básicos e inconfundibles que constituyen su identidad y no son negociables. A partir de ahí pueden "darle las vueltas" que quieran o andar boca abajo haciendo el pino, pero la esencia del programa, aquello que lo convierte en auténtico y único, por favor que no nos lo toquen o perderá definitivamente su magia y su esencia.  Evidentemente se trata de mi opinión "marula" pero sé que muchos la comparten.

    Además de confiado, como dije, soy positivo (aunque en ocasiones no lo parezca), por eso pretendo darles una vez más un voto de confianza y comprobar si son ciertas las intenciones regeneradoras que prometen. Una renovación que signifique, al fin y al cabo, volver al formato original, con innovaciones y aportaciones que insuflen frescura y dinamismo al programa, de acuerdo, pero sin pervertir ni corromper la naturaleza primigenia del invento, ese armazón reconocible y perenne con el que identificarnos para que no tengamos la sensación desagradable de que lo que estamos viendo ya no es nuestro programa favorito, sino otra cosa.  Gente habrá que prefiera quedarse con los sucedáneos y sustitutivos, pero entonces algunos nos descolgaremos e incluso, particularmente, me plantearía clausurar este chiringuito o dedicarlo a otros menesteres más agradecidos y productivos.  

    El problema, me temo, y quiero ser sincero, es que si nos la vuelven a "dar con queso" o intentan mertérnosla doblada, cuando queramos darnos cuenta ya estaremos metidos hasta el cuello en el fregado. Así que lo más problable en mi caso es que continúe en la brecha y no cumpla la "amenaza" anterior de largarme con viento fesco. Que por cierto a ellos con tal de subir la audiencia se la trae al pairo un marulo arriba o un marulo abajo . No tengo remedio, lo sé, y a sabiendas de que puedo pecar después por inconsecuente vuelvo a renovar aquí el "juramento" que adoptamos en este blog de acuerdo con el blog amigo y vecino de "Gran hermano comentado":
    No sé porqué me da que ya hemos hablado y discutido de todo esto o algo parecido, si es así y me repito disculpadme por favor y pasemos a otra cosa.

Forastero marulo
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P.D. Ya tenía la entrada prácticamente preparada para publicar, cuando gracias a Sherezade, atenta a la noticia y a las novedades como siempre, acabo de ver el nuevo vídeo promocional de GH 13 que amablemente nos dejó enlazado en el último comentario de la entrada anterior.
    Dejo a continuación el vídeo con Mercedes Milá como protagonista y decir tan sólo dos cosas para terminar. La primera, que al igual que en el vídeo anterior siguen apostando por la originalidad publicitaria para embaucarnos y ganarnos de nuevo para la causa; y segundo, que su contenido no varía ni afecta sustancialmente a todo lo expuesto anteriormente en esta entrada.

viernes, 9 de diciembre de 2011

LA HOGUERA DE LAS VANIDADES


    Así se titulaba aquella magnífica novela de los años 80 y hoy olvidada de Tom Wolfe, el excéntrico y genial escritor norteamericano. Recuerdo que cuando la leí, en su momento, ese título - La hoguera de las vanidades – ya me sonaba, pero no recordaba muy bien a cuento de qué venía la dichosa frase. Alguna referencia había en la propia novela, creo, y sabía que se refería a algún suceso histórico de la Italia del Renacimiento.  Por aquel entonces no me preocupé por informarme más ni tuve el prurito de investigar sobre el asunto cediendo a esa curiosidad de marulo pedantillo que tantas veces me agobia. Simplemente me sumergí en la lectura del “tocho” y lo disfruté con ganas; lo mismo que disfruté después con la película que rodaron sobre el libro, aunque inferior al original como suele pasar, con Melanie Griffit, Tom Hanks y Bruce Willis (con pelo todavía) como principales intérpretes. Eso sí, siempre me quedé con la copla hasta que hace unos meses volví a encontrarme con la dichosa frase en otra novela: “Prométeme que serás libre” (un éxito de este año en España, otro súperventas más para entretenimiento con temática histórica tan de moda). En uno de los capítulos de este libro, cuando la trama se desarrolla durante el gobierno dictatorial del radical Savonarola en la Florencia de finales del siglo XV, se explica el origen de la frase y por fin satisfice mi curiosidad tantos años aplazada sobre su significado exacto.

    La cosa venía de que en esa época oscurantista y agitada para Florencia, la patria artística de Miguel Ángel y cuna Renacimiento, Savonarola y sus fanáticos seguidores gobernaban la ciudad con mano de hierro bajo unas ideas radicales y alucinadas de carácter religioso como talibanes modernos, prohibiendo a sus habitantes el uso y disfrute de esas pequeñas cosas cotidianas que hacen feliz a la gente y más llevadera su vida: peines, perfumes, escuchar música, vestimentas y libros considerados entonces pecaminosos entre otras cosas. Pretendían requisar, por convencimiento o a la fuerza, todos esos objetos que consideraban frívolos, mundanos y nocivos; homenajes a la vanidad decían, para quemarlos después en enormes piras en las plazas públicas de la ciudad a modo de ejemplo y castigo para el pueblo.
    De forma cínica y eufemística llamaban hoguera de las vanidades a semejantes aquelarres de fuego y destrucción. Con todo el sarcasmo y el sin sentido que supone justificar los excesos y la violencia con el fin de eliminar la supuesta corrupción y obligando a la gente a buscar la pureza y la vuelta a las cosas sencillas con métodos coercitivos.

    Siempre me he preguntado porqué a lo largo de la historia todos los radicales e iluminados de las más variadas creencias e ideologías del "mundo mundial" empiezan por prohibir y quemar lo que consideran impuro o peligroso, y casi siempre acaban, después, exterminando al que piensa distinto y no se pliega a los dictados de su credo político o religioso.  Curiosamente, al final, suelen ser ellos mismos los que acaban asesinados o "ajusticiados" en la espiral de violencia que crearon y alimentaron, como pasó en el caso del fraile Savonarola, que fue condenado a morir en la hoguera por hereje junto a algunos de sus fieles seguidores tras enemistarse con el Papa de turno en Roma. ¡Con la Iglesia hemos topado! 

    Como no podía ser de otra manera y tantas veces me pasa, enseguida asocié la frase, y lo que significa, con las cosas que tienen que ver con este maldito (o bendito) "vicio" que tenemos de seguir Gran Hermano y apechugar (porque va en el lote) con todas sus derivadas y ramificaciones a menudo infumables: programas de debate, entrevistas, ventas de intimidad en programas o revistas y demás. Todos sabemos que estos desfases se producen con propuestas que rozan a veces la desvergüenza o la falta de ética. Es difícil negarlo e incluso acostumbramos a criticarlo por aquí con dureza pero todavía es mucho peor, si cabe, la reacción hipócrita y reaccionaria de los que aprovechando la coyuntura, y los errores manifiestos y censurables en los montajes de "telecirco", pretenden actuar como talibanes de lo correcto arrasando con todo y plantar fuego de paso a nuestras vanidades televisivas, despreciando e infravalorando a la legión de espectadores que constituimos el público fiel de GH, el espectáculo original.

    Aunque ahora las aguas parecen volver a su cauce entre anunciantes y Telecinco no deja de ser sospechoso que todo ocurriese con tanta ejemplaridad en la actual coyuntura económica y de cambio político en el país. Sobre todo cuando se trata de castigar y poner en solfa, curiosamente, a una de las pocas cadenas televisivas que quedan con un "tufillo izquierdoso" en su filosofía y planteamientos. En fin, que no compro, y menos aún cuando otras cadenas televisivas de orientaciones ideológicas bien distintas u opuestas, salvo excepciones, no están en condiciones de dar lecciones a nadie, y no hablemos desde luego de la prensa en general con su política publicitaria de prostíbulos, putiferios y demás tropa.  Y nadie, o casi nadie, se rasga las vestiduras.

    Todo esto no quiere decir que reniegue de lo dicho en la entrada anterior, porque con razón se me podría tildar de inconsecuente o contradictorio, ya que sigo pensando lo mismo respecto a la famosa entrevista a la madre del Cuco. Pero a veces el remedio es peor que la enfermedad cuando va disfrazado de cinismo, hipocresía y no es más que una engañosa impostura que sólo esconde el miedo a perder la pasta por parte de los que se apuntan a lo que sea por vender, sin tener en cuenta si las patas que sostienen el panel publicitario donde muestran sus productos están enclavadas o no en un estercolero donde pululan según que clase de moscas. Y de las moscas, ya se sabe.

    Por otra parte reconozco que en ocasiones tengo remordimientos y pienso que todo esto en lo que estamos es el colmo de la frivolidad, porque sabemos además que en determinados entornos de nuestra vida personal y social también se desprecia esta querencia nuestra por contemplar y analizar, con disfrute y sin disimulo, la vida de un grupo de “vanidosos” o inconscientes encerrados en una casa durante meses para que los ensalcemos o destripemos.
    Por eso a veces, al menos a mí, me sale una vena Savonarola (por llamarlo de alguna manera) y me entran unos deseos salvajes de preparar una hoguera y quemarlo todo, figuradamente claro, para achicharrar sin piedad todas estas vanidades que me tienen enganchado a este negocio y convertirme por fin en un tipo respetable (Dios no lo quiera) a ojos de tanto talibán purista que presume de ver tan sólo programas culturales de TV2. Qué tendrá que ver el tocino con la velocidad, digo yo. El caso es que oigo la musiquilla de Gran Hermano, leo uno de vuestros comentarios inteligentes y jocosos, escucho en el confesionario al primer pringado que entra en la puñetera casa de Guadalix, y me vuelve a embaucar su magia dejándome llevar una vez más por el inmenso despropósito de la farándula "gran hermanera" con sus grandezas y su miserias.

    Gracias a la amabilidad de Sherezade, que nos dejó el enlace en un comentario de la entrada anterior del blog, y que traigo aquí, pude ver la entrevista que Jordi le hizo a Mercedes Milá en la Noria para comprobar que está en plena forma y dispuesta a hacerse cargo de GH 13 (12+1 para ella). También muestra su disgusto con todo lo que ha pasado últimamente en la cadena y concuerdo con ella en la mayoría de sus argumentos sobre el tema, bastante en sintonía por cierto con lo que he explicado antes. Tal como dice durante la entrevista refiriéndose a otras cadenas: "El que esté libre de culpa que tire la primera piedra".

    Respecto a lo que nos interesa Mercedes me pareció sincera, e independientemente del tema económico (que no es moco de pavo) la veterana presentadora es de las nuestras, y su adicción con el programa es mayor que cualquier contrariedad, así que acabará tapándose las narices si hace falta, hará algún que otro amago de cabreo y amenazará a la dirección de la casa con esfumarse si la cosa se desmadra, pero en cuanto suene la musiquilla de Gran Hermano, y perdonadme la expresión, se le caerán las bragas y será incapaz de decir que no. Más o menos como nosotros. ¿O no?

    Antes de terminar quería decir que la cosa apocalíptica de la que hablaba en la entrada anterior, al final no era para tanto. Lo digo por lo que contaba sobre el fin del mundo en el 2012. Al parecer la cosa va de farol y por mucho que nos intenten vender los agoreros todo es un bluff con interpretaciones malintencionadas o paranoicas. Y eso que argumentos pesimistas no faltan, ya que la realidad está muy cruda y las cosas pintan mal en medio mundo. Por tanto, la sensatez ha triunfado y ya salió la noticia de que diversos especialistas y expertos en la cultura maya han negado la mayor, desmintiendo de forma rotunda todo lo que se cuenta sobre las famosas profecías mayas. Así que nada de nada (nothing de nothing) porque todo son interpretaciones sin fundamento e interesadas, al parecer, de las mentes mesiánicas de los occidentales que interpretamos las predicciones de ese pueblo centroamericano admirable desde una visión eurocéntrica, y que nada tiene que ver con lo que ellos querían decir y transmitir realmente en las inscripciones de los antiguos templos de su civilización desaparecida.  Y no hay más que rascar, a Dios gracias. 

    Así que lo siento, la vida seguirá como casi siempre. Eso sí, con la puñetera crisis y la prima de riesgo tocándonos las "pelotas", o con la deuda galopante y el paro dándonos por saco. Y para más inri, con la Merkel (escoltada siempre por Sarkozy, su fiel palanganero) de ama dominadora de Europa, enfundada en traje de cuero negro y su fusta amenazante ante Rajoy, nuestro flamante y futuro presidente, que entre otros muchos penitentes se presenta arrodillado ante ella y sus inmensas botas prusianas de tacón de aguja, con las palmas de la mano boca arriba, las orejas gachas y las nalgas al aire esperando resignado a recibir unos merecidos azotes en sus carnes fofas y blanquecinas en nombre de todo el país.  Un justo castigo por periféricos, fiesteros y manirrotos. Un correctivo severo para que no volvamos a las andadas por poco productivos y dilapidadores.

    Mariano, el futuro presidente, ya no podrá escurrir el bulto ni culpar de todo, incluso de la lluvia, a Zapatero, ese gurú de la alianza de las civilizaciones ya finiquitado y que según dicen algunos gobernó España; y a quien "Frau Ángela" ignoró olímpicamente porque contaba para ella menos que el recoge pelotas de un partido de tercera división.  Y para aviso a navegantes, ya vemos en qué acabó el cavalieri Berlusconi, el multiestirado y patético expresidente de Italia que se atrevió a llamar a la canciller alemana: "culo mantecoso infollable". Pues eso, el que está fuera ahora es él con una sonora patada en el suyo y el país de Dante, Petrarca y la Dolce Vita también con la soga al cuello.

    Así que la cosa estará verdaderamente "jodida" para la mayoría y a todos, en mayor o menor medida, nos tocará tragar sapos y bailar con la más fea, o el más feo según los casos.   Pero de apocalipsis ni hablar.  Al fin y al cabo todo esto, y me refiero al mundo, por ahora no se acaba.   ¡No caerá esa breva! como diría un cínico. 
 

Forastero marulo
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