1.- Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada (Edmund Burke)

2.- Hay un límite a partir del cual la tolerancia deja de ser virtud (Edmund Burke)

3.- Es más fácil vivir con el odio que perdonar (Montse, GH 17)

martes, 29 de septiembre de 2015

LAS PIEZAS EN EL TABLERO

    Tal como adelanté en la anterior entrada ya no queda ninguna duda de que una vez fuera Maite comienza el juego de verdad.  Podrán gustarnos o no los concursantes que tenemos en Guadalix y no tener preferencia por ninguno todavía. O que creamos que la selección es desacertada por lo visto hasta ahora pero esto es GH para bien o para mal. Según mi opinión hay dos o tres concursantes que no cumplen los mínimos exigidos para estar en el concurso. Entre ellos Muti, por ejemplo, que espero se vaya esta semana expulsado. No sé qué criterios usó el programa para elegirlo, tal vez será por el tema de las cuotas de exotismo y dar variedad al conjunto teniendo en cuenta la España multicultural en la que supuestamente vivimos. Ellos sabrán. Lo importante es que las piezas ya están en el tablero y comienzan los movimientos de una forma tan acelerada que casi no tenemos tiempo de digerir cómo va la cosa entre mentiras y estrategias apresuradas que se alimentan de afrentas mínimas, inexistentes o imaginadas. Alianzas todavía endebles que empiezan a forjarse casi siempre alrededor de las nominaciones y de la cagalera que les produce a la mayoría estar en la picota por el miedo a salir expulsados antes de tiempo.  O se entretienen en descubrir los secretos, los secretitos y algunos misterios que sólo Iker Jiménez en Cuarto Milenio estaría dispuesto a analizar sin sonrojarse.

    Una vez más, y ya son varias, tengo que dar la razón a Quique "el cara amarga" - este hombre parece que esté gran parte del día chupando un limón verde - cuando dice que la gente en la casa ha comenzado a concursar muy pronto. Yo diría que demasiado pronto. Él también por supuesto.  Aquí la mayoría juegan a ser estrategas, que me parece bien oye, pero muy pocos se acuerdan de vivir y convivir dejándose llevar, porque de eso se trata sobre todo GH y luego si eso, por añadidura, vendría todo lo demás. Y si esto ocurre así a estas alturas del programa no quiero ni pensar lo que puede ser GH 16 dentro de un par de meses. Una reunión de tahúres intentando conseguir las mejores cartas por encima de todo como eje principal de su juego pero ofreciendo a los espectadores grandes dosis de superficialidad.  Lo mejor de esta situación, en contrapartida, es que se retratan desde el principio y en consecuencia les vemos las costuras y el palo del que van. Lo triste es que rascas un poco y emerge enseguida lo superficial del planteamiento que nos quieren vender un buen número de ellos.  Resulta chocante y nada aleccionador el comprobar que la palabra que siempre está en boca de todos es "estrategia", tanto para vendernos o enseñarnos burdamente la suya como para denostar o censurar la de los demás.  Quizás esté exagerando un poco y mi juicio resulte precipitado, en parte porque no acabo de entender todos los entresijos de las relaciones que se están tejiendo entre ellos o porque no conecto todavía con algunos tal como me hubiese gustado.  Dentro de un par de semanas a lo mejor estaré pensando de otra manera y este lamento se quede en nada. Eso espero.
    Antes hablaba de Muti, pero es imposible valorar su actuación sin tener en cuenta el tándem que forma con Suso. Son la pareja del año, de la edición y del siglo. Dos ángulos complementarios que conforman un ángulo obtuso. Pero muy obtuso. Los colegas más colegas hasta el infinito y más allá. La amistad que nadie podrá romper ni aunque se disputen un buen par de tetas o un buen culo, que es el principal motivo que los mueve. Los estrategas de tres al cuarto. Cuánto más los observo más me recuerdan en muchos aspectos a la pareja de Iago y Óscar, el "güevos pelaos", de GH 12. Aquellos que se montaron un numerito parecido de machotes alfa, se cachondearon del personal lo que quisieron en plan faltón y gañán, y acabaron en la calle a las primeras de cambio. Aunque luego a mi paisano Yago lo repescaron para que llegase a la final de aquella forma tan tramposa.  Si es que no aprenden, van de expertos en GH pero no saben ni el ABC de parvulario que se necesita para transitar con un mínimo de éxito por Guadalix.  Y siempre interpretan la película al revés.

    En la casa es evidente que las cosas están bastante polarizadas alrededor del enfrentamiento entre Quique y Suso, con Raquel por medio. Una guerra que hasta ahora no se producía de manera abierta y siempre a través de peones interpuestos. Una situación que se acabó tras la bronca de la extremeña con el médico delante de toda la casa por el asunto de sí la llamó o no falsa ante los demás. Suso aprovechó para embestir en las distancias cortas, como en las berreas, donde los machos se tantean y calculan cuál es el momento de dar una buena cornada que deje al contrincante fuera de combate.  Y la ocasión era propicia para dejar a su principal oponente tocado.
     Ayer noche mientras el médico onubense entrevistaba a Han en la cabina de radio, que piaba las cosas de su vida como un Piolín cantarín en un patio de vecinos, aprovechaban entre medias para hablar de la casa, de nominaciones y expulsiones. Quique aseguró que arde en deseos de salir nominado con Suso y que el público se decida por uno de los dos. Es algo que necesita. Si se va el macho catalán, comenta, la casa ganaría mucho para todos y si se va él, pues bueno, la audiencia manda y para casita que esto es un concurso.  Tengo la impresión de que está fijando posiciones de cara a nosotros con la intención que nos llegue nítido y claro un discurso valiente y retador.  Curiosamente, casi al mismo tiempo, Suso, Raquel y Sofía, hablaban relajados los tres en el tresillo del jardín y él afirmaba, al contrario del médico, que tiene miedo de salir expulsado por lo que le puedan decir o echar en cara en el plató. Guadalix tiene estas casualidades sincrónicas, y sin que ellos lo supiesen nos manifestaban prácticamente al mismo tiempo dos posturas opuestas sobre el mismo tema. No es de extrañar que Suso tenga terror a saber lo que le espera fuera después de tanta falsedad y cinismo descarado como el que está mostrando en la casa, entre otras cosas por ejemplo, cuando asegura una y otra vez a su amigo del alma Carlos Ken, y a Ivy “la suave”, que no la nominó a ella.  Por más vueltas que le doy no le encuentro sentido a semejante actitud, y menos aún a su persistencia en la mentira.

    Para completar el cuadro, por significativo, y siguiendo la misma conversación en el jardín, Suso y la extremeña hablaban de si es mejor ser famosos solamente una temporada y que se olviden de uno, o serlo para siempre. En todo caso especulaban sobre cómo gestionar su paso por la casa en cuanto salgan. Para resolver la cuestión anterior también consideraban, sobre todo ella, si es mejor salir expulsados de primeras o llegar a la final.  Raquel demostró durante la conversación que conoce bien las vicisitudes de concursantes de GH de otras ediciones y de cómo les ha ido la aventura después de pasar por Guadalix.  Ponía como ejemplo, vaya por Dios, a Nagore, que había salido expulsada con un noventa y tantos por ciento de votos y que ahora, según ella, es de las que está mejor colocada en las televisiones. Y confesaba a continuación su admiración por la vasca de GH 11. Tampoco lograba entender, en realidad decía que no se acordaba, los motivos de una expulsión como aquélla que fue récord por goleada. Comentó también que le gustaba Indhira y alabó su belleza exótica y espectacular. A esas alturas de su discurso, tan erudito en temas del concurso, se me encendió una lucecita en el cerebro y entendí por fin ciertas cosas de esta concursante al conocer cuáles eran sus modelos a seguir en la historia del programa.  Que por cierto, tal como están las cosas, no sé si es bueno, malo o todo lo contrario.
    Además, después de oírla hablar con tanta pasión y conocimiento sobre antiguos concursantes y sus circunstancias al final va a resultar que es ella la habitante de la casa que, según el último secreto que nos contó la Milá, conoce todos los entresijos de la historia de Gran Hermano.  Mi apuesta era Marta, pero visto lo visto comienzo a tener mis dudas y empiezo a pensar que en realidad sea ella la verdadera experta en GH.  Por cierto, cada vez estoy más convencido de que ella y Suso son tal para cual, y no me extrañaría que si siguen juntos en la casa algo más de tiempo, cosa que dudo, en cualquier momento acaban juntos, revueltos o revolcados.  Ver a Sofía cómo los miraba, callada la mayor parte del tiempo, mientras ellos hablaban o se escuchaban a sí mismos tan encantados, no anticipa nada bueno para la hija de Maite. O sí.

    Para acabar, y esto se va a convertir en una costumbre a pesar de que huyo del carpeterismo como alma que lleva el diablo, quería comentar una conversación que tuvieron ayer noche mismo Vera y Nichela a cuenta de si era verdad o no que Carlos Ken e Ivy son pareja. Ella no acababa de convencerse ante lo obvio porque entiende que la mejicana es y ha sido excesivamente cariñosa con algunos compañeros sin que el ni se inmutase, en concreto con Vera - un argumento que le recordaba ella a su compañero de secreto del jacuzzy para fundamentar su tesis -.   Ante la evidencia incontestable de que forman pareja, ella decía que se moría al comprobar que fuesen tan liberales, sobre todo Carlos matizó. Una situación que ella en su lugar no soportaría.  Es decir una manera más adecuada de valorar lo que yo calificaba de sangre de horchata en la entrada anterior cuando me refería a Ken.  

Forastero marulo

viernes, 25 de septiembre de 2015

MAITE, LA OCTAVA PASAJERA

    No sé si son los años que llevamos enganchados a este programa o si tenemos poderes psíquicos (o cómo diablos se llamen) pero a veces decimos o anticipamos cosas sobre los concursantes que parece que leen nuestros pensamientos.  Eso es lo que me ocurrió estos días con Sofía, cuando decía con mucha sensatez respecto a su madre que a veces da la impresión que es ella la que ejerce de progenitora ante la actitud díscola y desnortada de la señora que la trajo a este mundo.  Lo digo porque en los comentarios de la entrada anterior del blog apuntaba en este sentido la misma idea al analizar el tipo de relación tan peculiar que establecen entre ellas como madre e hija, resaltando los apuros que pasa la chica con la deriva imposible del comportamiento irresponsable de Maite.  Las palabras que transcribo totalmente fueron "En el fondo está chica está muy coartada por la personalidad arrolladora y conflictiva de su madre. Sólo hay que ver como la mira cuando Maite desbarra y despliega esa filosofía tan peculiar y maximalista sobre la vida, el sexo y el resto de las cosas delante de ella. Dicen que es muy duro ser padre o madre, pero muchas veces ser hijo, según de quién, es toda una proeza."

    A pesar del deseo de una parte de la audiencia, y sobre todo de la opinión de las redes sociales más informadas y militantes que siguen el programa a favor de la continuidad de esta señora, una postura que entiendo pero no comparto en absoluto como ya dejé explicado anteriormente, al final se impuso la cordura. Es evidente que esta vez la Milá se arremangó y se mojó a tope en la tarea y cuando nos mostraron las votaciones tan igualadas cargó las tintas de su discurso para censurar el comportamiento de la navarra. No necesitó demasiados argumentos más que servirse de los desbarres y enfrentamientos gratuitos que la nueva elegida por Dios (nuestra añorada Aída de GH 8 acaba de ser destituida de su trono celestial) había protagonizado el día anterior con el resto de la casa a cuenta de la comida, la pasta y el tomate. El motivo, uno más la verdad, es lo que menos importa, sólo servía de desencadenante para justificar el discurso machacón de una Maite contra el mundo y contra todos, que nada se calla porque ella lo vale o para regalarnos alguna de sus numerosas frases con tintes más o menos escatológicas como la que se largó ayer cuando afirmó más chula que nadie que "tiene un par de ovarios sin faltar a los respetos".

    Para acompañar las razones de una crítica que la concursante le puso en bandeja Mercedes, el programa ilustró el panorama de la manera que sólo ellos saben hacerlo, con una ensalada de jugosas imágenes sobre el estado de la cuestión incidiendo en la orientación que a ellos les interesa. La simulación en el jardín, por ejemplo, ante todos sus compañeros de los movimientos espasmódicos y explícitos de cómo se lo monta ella en la cama con los tíos llegó a la cima de lo inverosímil y más patético de este concurso. Eso sí, nos echamos unas buenas risas, porque Lina Morgan, Dios la tenga en su gloria, no lo hubiera hecho mejor.  Una perplejidad que reflejaba muy bien el soseras de Carlos cuando dijo que habían visto, con Maite, más de lo que podían imaginar. Un numerito impagable, en fin, que quedará en los anales de la historia chusca del programa para sonrojo de una avergonzada Sofía, su hija, que no daba crédito y no sabía la pobre dónde meterse. El caso es que después del repaso al concurso de Maite por parte de la presentadora, haciendo siempre lo necesario para que se produzca el resultado que les interesa aunque en esta ocasión coincidiese con mis deseos, y una vez que Sofía ya había regresado a la casa al ser la menos votada de las tres, los dos porcentajes que al principio de la gala aparecían igualados se distanciaron en contra de una de las dos que quedaron en la sala de expulsiones: Raquel y Maite. A esas alturas del programa era evidente que se iba la navarra. Y así fue.
  
    A pesar del loock moderno y fresco de la Milá, con ese corte de pelo que me encanta como le queda y me recuerda vagamente a Sharon Stone - la inolvidable y atractiva protagonista de “Instinto básico” y “Desafío total” -, la encontré cansada, no sé, con falta de chispa. Es como si estuviera de vuelta de todo, y sin intención de enzarzarse en la entrevista con Maite aunque de cara al público presente y a los espectadores prometía darle lo suyo en cuanto la tuviese delante.  Durante la gala me transmitió una cierta desgana y hartazgo, y la encontré algo dubitativa ante esta primera expulsión de GH 16. Cómo si pensase que ante la primera faena de la edición se iba a enfrentar con un toro de categoría y no tuviese muy claro si merendárselo al descabello y con estoque grueso como en los viejos tiempos o contemporizar con semejante concursante para que la sangre no llegase al río.  Al final la entrevista, creo, se desarrolló más en esta segunda línea y fue suficiente con poner el espejo de su paso por la casa ante la navarra y apuntar sus múltiples salidas de tono en Guadalix para destapar sus contradicciones.   Muy televisivas y divertidas pero al fin y al cabo una farsa según mi opinión.
    Maite negaba la mayor y siguió empeñada en el plató con su discurso ante Mercedes, repitiendo una y otra vez mientras levantada los brazos jaleada por el público presente ese mantra de que ella va de frente y no se deja pisar por nadie y menos por una panda de novatos y borregos. Ella es la pastora del rebaño, la elegida de Dios y se besa repetidamente los antebrazos glorificando el polvo que según sus propias palabras su padre echó a su madre y en virtud del cual el mundo tiene el honor de contar con ella.  No niego que seguramente sea una gran persona, la más leal amiga de sus amigos y una trabajadora eficaz e intachable al volante del autobús de la empresa de transportes en la que trabaja, pero entendió que la casa de Guadalix era su corral, una especie de Nostromo, la nave espacial aquella en la que se coló un Alien voraz que se zampó a la mayoría de los tripulantes.   Es una pena porque ella pudo ser la comandante Ripley, la protagonista de la famosa película de terror y ciencia ficción interpertada por Sigourney Weaver, y comandar la nave de Guadalix con mano firme hasta la final, pero prefirió ser la octava pasajera, el alien, y sembrar el terror entre sus habitantes. Por los pelos, y como en toda buena peli de suspense, no le salió la jugada. 

    Como contrapartida dejó su semilla en la casa, su bien más preciado, su hija, que al contrario de Maite sí prefiere confundirse entre los humanos, sus bebés robots de mentira y compartir sus miserias. Una joven que respira aliviada sin las estridencias de su madre marcando el ritmo de su concurso. Curiosamente, una vez inmolada por culpa de una estrategia desquiciada y paranoica, primero aupada en los debates de la cadena y ayer condenada a no sobrepasar el estrecho margen que suponía continuar en la casa, la expulsión del concurso puede ser su victoria póstuma, porque Sofía emerge rutilante como un Ave Fénix detrás de la sombra reptiliana y depredadora de su madre.  Ahora empieza el verdadero concurso y ya podemos ver el bosque alejados de tanta pirotecnia. 
    Llegados a este punto, atiborrados y empachados de esta concursante, se quedan muchas cosas en el tintero, que tal vez se puedan desarrollar en los comentarios al tiempo que los acontecimientos evolucionan durante las primeras horas de este tiempo nuevo en la casa. Un tiempo marcado a fuego por las nominaciones de ayer y sus consecuencias.   En primer lugar me gustaría apuntar la cobardía y el egoísmo de Suso, al aceptar que lo salvasen de la nominación sin amago alguno de oponerse a los compañeros que tenían la potestad de hacerlo con uno de los nominados de la noche poniéndose todos de acuerdo gracias al privilegio de haber descubierto secretos esta semana.  Él podía proponer a otro en su lugar, ya que pertenecía al grupo de privilegiados, pero calló.  La supuesta generosidad de Muti, como fiel escudero y principal palmero de Suso, haciendo la propuesta de sacar a su amigo de la palestra estando él también nominado no me pareció sincera y menos aún el discurso confuso que se marcó ante todos al finalizar la gala hablando de dar oportunidades. 

    Tampoco me gustó el inmediato y contradictorio apoyo de Amanda a la propuesta de Muti de salvar a Suso de las nominaciones con el impresentable argumento de que su instinto le dice que si está nominado se va a la calle.  Al igual que ocurrió con Suso, cuando nominaron a Ivy y a Raquel también se escucharon aplausos entre el público, sobre todo en el caso de la extremeña, pero el mismo argumento no fue válido sin embargo para salvarlas a ellas que corren por el mismo motivo tanto peligro o más de ser expulsadas.  Y tenemos el papelón de Carlos, que no hizo el mínimo gesto de protesta ni movió un dedo para intentar salvar de la nominación a Ivy, su compañera, por mucho que tenga la coartada de que no se descubra que son pareja.  Cada vez estoy más de acuerdo con el apodo de Ken, que le han puesto sus compañeros, porque tengo la impresión de que por sus venas circula horchata en vez de sangre.
    También quisiera resaltar las nominaciones de Carolina y Enrique. Sobre todo las del supuesto médico, uno de los concursantes más listos de la casa aunque no genere de cara a la audiencia demasiada empatía. A mí tampoco me entusiasma de momento pero me gustó como planteó sus nominaciones a Suso y a Muti, sobre todo al primero. Comparto totalmente los argumentos que expuso para calzarle los tres puntos y que resumía con la frase redonda de que “hay años luz entre Suso y yo”.

    Definitivamente Aritz me ha convencido de que es una excelente persona aunque tenga claro que no ha sido sincero del todo con nosotros. Su gestualidad respira autenticidad, y realmente lo pasa mal cuando cree que puede perjudicar a alguien, y no es estrategia o puro teatro como ocurre con otros.  La paciencia que tiene con el enamorado que se le ha incrustado como una lapa, un Han cada vez más infantil, veletas y caprichoso, es infinita y creo que no se trata de una impostura, lo mismo que el cariño y el afecto con que lo trata, algo impensable en la mayoría de nosotros en un caso parecido.  El vasco, seguro, salvo catástrofe, estará en la final de GH 16.
    También quería mencionar a Marina una vez descubierto su secreto y sus horribles muñecos imitando a bebés - cuando lo suyo a su edad por muy joven que sea, digo yo, es buscarse a alguien que merezca la pena y tener uno de verdad - seguro que así se le acaba semejante afición que sinceramente me produce más aprensión que la facultad que tiene uno de sus compañeros de ver muertos en la oscuridad. Y más cuando entre la colección de muñecos sobresale según lo visto en las imágenes de su casa, la figura amenazante de Chucky, el muñeco diabólico. También debería dedicarle un espacio a "Nichela" y al pesado de Vera que lleva camino de convertirse en un verdadero lastre para ella. Espero que sea tan lista como creo para salir de la encerrona empalagosa en la que está metida, pero ya hablaremos.

Forastero Marulo

martes, 22 de septiembre de 2015

EN OCASIONES VEO EXCONCURSANTES DE GH

   En el fondo después de dieciséis ediciones de GH a la espalda y de tantos y tantos concursantes de todos los pelajes y condición que han pasado por la casa, resulta todo un “dèja vu” como dirían los franceses. Y no lo digo por la noticia inquietante de la Milá que nos aseguró en la gala del jueves el secreto de que uno de los concursantes en ocasiones ve muertos en la oscuridad, como el inolvidable niño del "Sexto sentido”, la mítica película aquella en que Bruce Willis interpretaba a su atormentado psiquiatra. Las apuestas por cierto apuntan hacia Carolina, la pija amazona gerundense, larguirucha y algo sosainas que nos han metido en la casa y que nos guarda todavía muchas cartas de su verdadero juego. 

    Lo digo porque en estos primeros días, al acabar las galas o después de seguir a veces hasta las tantas el 24 horas del concurso, cuando me acuesto y cierro los ojos para dormir intentando repasar antes mentalmente lo visto durante el día, en un ejercicio mínimo de análisis para entender algo de la vorágine desaforada como una montaña rusa que nos han montado en Guadalix, se me aparecen una y otra vez los fantasmas de antiguos concursantes de GH detrás del rostro y la actitud de los nuevos. Una especie de rastro psíquico inquietante y recurrente que me arrastra al desasosiego y que me encabrona y divierte a partes iguales. Un verdadero “pifostio” con hechuras de peli de terror tipo Viernes 13 quinta parte que transcurre en una casa del bosque. Lo nocivo del asunto es que tanto bagaje que uno arrastra por adicto impenitente de GH nubla la mirada limpia y algo ingenua que tenía en las primeras ediciones del programa y ahora, como espectador resabiado y veterano, estas visiones espectrales condicionan demasiado mi juicio. Es lo que hay.

     Dicen que no hay choque más brutal que el que se produce entre un entusiasta y un cínico. Lo peor es cuando conviven dentro de uno mismo las dos posturas encontradas a la hora de afrontar, por ejemplo, la valoración de un programa tan cabrón y adictivo como gran hermano. El choque entre el entusiasmo de siempre que forma parte de mi carácter para todo y el cinismo ácido que supura corrosivo cuando se suman las decepciones y el hastío, y que en el mejor de los casos se queda en el ejercicio de una simple y sana ironía.
      El anuncio de la Milá en la noche del jueves de que uno de ellos ve muertos acojonó literalmente a algunos y comenzó la carrera alocada de especulaciones entre ellos por descubrir quién es el dueño o dueña de semejantes poderes. Un privilegio, por cierto, que no deseo ni a mi peor enemigo. Pero lo que realmente “acojona” de verdad es la deriva suicida como concursante, real o impostada,  de Maite, la conductora de autobuses Navarra y madre de Sofía. Digna hija por cierto de semejante personaje. Su concurso es una potente bomba de relojería pensada y programada con nocturnidad y alevosía para reventar la convivencia por los aires y con el objetivo primordial de enganchar y espabilar a una audiencia atónita ante dos sentimientos opuestos: El simple rechazo visceral ante la actitud inadmisible y agresiva de Maite, o por el contrario, la adhesión enfervorizada y gozosa con esta concursante para continuar disfrutando de su actitud pirada dispuesta a sembrar de minas explosivas los culos acomodados y “happy flowers” de la mayoría de sus compañeros. Un todo o nada. Muerte o victoria. Un Rubicón que ha decidido pasar arrastrando a su hija, que juega también con fuego, dando más contenidos entre las dos en poco más de una semana en Guadalix que tres o cuatro decenas de los exconcursantes fantasmagóricos que antes mencionaba a lo largo de la historia del programa. 

      Como acabo de decir, no sé si la “tipa” es así, y hablo ahora de la madre, con su carácter extremo e insufrible pero noble al parecer, y con una personalidad inestable aún más exacerbada por estar dentro del programa, tal como nos contaba la amiga que la defiende desde el plató el jueves pasado intentando disculpar su actitud, o todo se trata de un papel premeditado con la estrategia en busca de dos posibles salidas, las dos contrapuestas pero igualmente lucrativas.  La primera con el firme propósito de convertirse en el “bicho odiado” del resto de los concursantes para conseguir que en tromba todos se pongan en su contra y generar en nosotros la reacción contraria de defenderla y protegerla hasta el final para asegurarnos el espectáculo (justo lo que está ocurriendo ahora con una parte importante de la audiencia), o por el contrario, si esto no funciona, buscar que la echen la primera transformada en una de las malas históricas del programa para triunfar en los platós como “discutidora” profesional y convertirse en una de las reinas de los saraos mediáticos de “Telecirco”.  
   Es decir un cóctel fantasmagórico de otras concursantes del programa en una mezcla con diferentes proporciones. Un remedo de la novia de Frankestein construida con unas gotas del histrionismo maternal de Pilarica, la señora ferrolana que llegó a la final después de una repesca con su hija Saray en GH 11, una buena proporción de la mala leche y la impulsividad de Nagore, también de GH 11, y sobre todo una gran dosis de la autoestima fatua de la divina y sobreactuada Aida, aquella que hablaba directamente con Dios, la concursante expulsada de primera en GH 8 y que gracias a ese efímero paso por la casa, y a su triunfo en el asunto mediático, se convirtió en una de las concursantes emblemáticas del programa a pesar de la valoración tan negativa y unánime de la audiencia con su actitud. Pero esto no es lo peor, el miedo principal es la sospecha de que esta señora, el motor de arranque indiscutible de la edición desde luego, quiera emular a la innombrable, a la princesa del pueblo, y más ahora que viendo a su hija hecha un asco emocionalmente nos aseguré que puede provocar todo tipo de cataclismos en Guadalix por defender a su hija.  Ahora me acuerdo cuando le decía hace unos días a su vástaga que se follase ya a Suso para dar en los morros a Raquel.  

    Para empezar no está mal, porque el asunto en el concurso está ahora totalmente mediatizado, además de algunas otras cosas menores, por la disyuntiva entre echarla a ella o a Raquel, la intrigante extremeña que lamentablemente se ha metido en la boca del lobo por apurar una estrategia demasiado evidente y fallida que le puede costar muy cara. A pesar de que no me gusta como concursante me parece imprescindible de momento, porque ha entrado de frente en el meollo del concurso y me gustaría saber hasta dónde es capaz de llegar en su planteamiento de supuesta rival fuerte que le han asignado varios compañeros, un calificativo que usaron para calzarle los puntos en las nominaciones. Querría saber también en qué acaba el tema con el presuntuoso de Suso con Sofía por medio a ser posible, o cómo se resuelve esa guerra ya abierta con Marta, la liante canaria, y observar el posicionamiento de los demás. Me temo que por su precipitación y mucha torpeza, por eso se lamentaba amargamente al saberse nominada a las primeras de cambio y llora por las esquinas implorando clemencia, podamos perderla antes de tiempo como nos pasó con muchas otras, como por ejemplo la espléndida y esotérica Zulema, la primera expulsada de GH 13 y que seguramente nos hubiese dado muchísimo juego en aquella edición.
 
     En una entrada de enero de 2013, - Espinas y laureles - publicada después de finalizar la edición que ganó Pepe, reflexionaba sobre las razones del porqué suelen ser concursantes fuertes y la mayor parte de las veces son chicas las que se van a las primeras de cambio; y remitía en el escrito a otra entrada más antigua, de las primeras del blog - Expulsiones, género y realidad - en la que reflexionaba sobre la influencia del género en las expulsiones prematuras en la historia de Gran Hermano. 

    A estas alturas del tocho, me gustaría hacer un inciso, un cotilleo marulo, un apunte al margen que evidentemente sólo me interesa a mí. Este año debo decir que la concursante extremeña junto a la encantadora, inteligente y bella “Nichela” – mi concursante favorita en lo que llevamos de programa – me parecen las dos chicas más atractivas de la casa. Así que después de mucho tiempo me decanto en este aspecto por las morenas en detrimento de las rubias.

    Respecto al otro tema candente de la casa, la relación ambigua entre Han y Aritz, querría decir que esa actitud de loca "granaína" con ojos rasgados del chino gay me aburre mucho, y más desde que puede hablar en español. No entiendo esa necesidad de meter chicos tan jóvenes con esa falta de moderación y una necesidad excesiva de divismo y protagonismo incapaces de controlar. Me asalta ahora el recuerdo fantasmagórico del buen Dámaso, aquel chico cabal que salió del armario en GH 12 totalmente transformado en todos los sentidos después de entrar en la casa como un señor de pueblo a la antigua, con el misal en la mano y emulando a Manolo Escobar.  En fin que Han tiene lo suyo y me da que se nos hará cansino y repetitivo, pero el que realmente me interesa es el vasco de Santurce de las gorritas que si debemos de creer en lo que nos dice el pobre hombre no sabe en qué avispero se ha metido.  Y lo que le ocurre con Han es sólo el aperitivo de lo que le espera si continúa en el concurso, y este hombre llegará lejos si no da antes la espantada por incapacidad de entender la dinámica del juego.
    En realidad el tipo me cae bien pero hay dos o tres cosas que no acabo de digerir del todo. En primer lugar algo personal, estético, y es que de primeras no me agrada la gente que se pasa el día con algo en la cabeza que no se saca ni para ir al baño (el recuerdo fantasmagórico de Jota, de GH 12, todavía me provoca algunas pesadillas). Lo segundo, la historia esa de que está desconectado del mundo y no tiene acceso ni a internet, algo que no acabo de creerme de alguien con 24 años en un mundo como el de hoy. Lo de los años es otra cosa, Aritz es de esos chavales que de aspecto se dan a mayores. A mí me dicen que tiene 29 o 35 y no lo discuto.  Vale, lo de la edad es un hecho irrelevante pero lo que peor llevo con él, y que es también ahora su peor condena, es el juego ese que se trajo con el chino gay de dejarse sobar y tal y tal. Vamos, que las consecuencias son de manual de primaria y las está sufriendo el vasco en toda su intensidad.  A lo mejor este sufrimiento que ha llegado al agobio y a las lágrimas en el confesionario por la impotencia de manejar el asunto serán su redención y consagración de cara a la audiencia, porque a lo mejor es cierto lo que dice, que no tiene tele y que de GH ni idea, pero el otro día cuando se dijo que uno de sus compañeros veía muertos se le escapó algo como “¡Joder, esto ya parece Cuarto Milenio!”.  No sé, tal vez es que soy demasiado suspicaz y en ocasiones veo fantasmas.
 
    De los demás, qué decir, que ya contaré algo si tengo tiempo y ganas. Sólo un par de cosas para acabar de una vez. La primera, que un año más en conjunto me parecen más interesantes de momento ellas que ellos. También son más, creo. Y segundo, por si alguien no se había dado cuenta, pues que si no se va Sofía este jueves, la hija, que espero que no, pues que se vaya su madre.  Ya sé, ya sé que luego si resulta un muermo la casa por echar a los que dan vidilla nos tiraremos de los pelos y todo eso…

Forastero marulo