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¡Querida Noemí!
Desde que nos regalaste esa frase rotunda, como casi todas las tuyas aunque a veces a nosotros nos parezcan desconcertantes y fuera de lugar, en la que afirmabas que te sentías como una flor entre el lodo negro para explicar tu enfado e indignación por la despedida de Hugo cuando te dijo lo que te dijo y fuiste consciente de que también le habían enseñado a él tus vídeos de Brasil en su entrevista, y algunas otras cosas que obviaste, no hago más que pensar en qué pasa de verdad por tu cabeza, porque cada vez mi sorpresa es mayor con tus reacciones tan extrañas e imprevisibles que no me atrevo casi a juzgarte, sobre todo estos días en que fuiste la acompañante más 1 del bailaor en la casa de los finalistas.
Por supuesto, en cuanto Pepe te eligió de la forma en que lo hizo tú sabías perfectamente la razón y eso no debería llevarte a engaño. Tú misma incluso le pediste ante vuestros compañeros que explicase las razones de tu elección poniéndolo en un apuro sin saber muy bien con qué pretensiones. Lo cierto es que sus amigos y familiares compraron tus votos al dirigir su elección hacia ti, poniendo a su servicio con los cantos de sirena de un premio de consolación a todo ese ejército fiel de carpeteras y noemistas entregadas que acompañan tu concurso, y que te rodea regalándote los oídos para que oigas sólo aquello que quieres oír, aplaudiendo todas tus actuaciones, sean las que sean, sin tener en cuenta que jamás se debería justificar todo simplemente porque una lo vale y ya está. Todos debemos asumir errores pero no como algo superficial para salir del paso, como cumpliendo un trámite, cuando en realidad pensamos y decimos, como es tu caso, que en las mismas circunstancias volverías a hacer lo mismo.
Sabiendo lo que había entraste en la casa de nuevo para enfrentarte con todos tus fantasmas y contradicciones anteriores. A pesar de saber que posiblemente tu intención era buena, por mucho que formalmente hubieses pedido disculpas tus palabras y tus hechos a menudo te traicionaban y decían otra cosa, como ese convencimiento de que no debías arrepentirte de nada. Una postura que sólo te sirvió para caer en el pozo de la ansiedad y vivir un camino de sufrimiento que no siempre encajaba con tu postura vital y entusiasta de la que tanto presumes, y con la que tanto nos has desconcertado desde que te conocemos.
La vanidad te pudo, no tanto por ti, lo sé, como por ese entorno que te elevó a los altares como representante de una serie de virtudes que sin dejar de ser ciertas fueron tu prisión y se convirtieron en tu peor defecto. Es verdad casi todo lo que dices sobre la utilización por parte del programa de tu figura como concursante y de tus cosas con una finalidad mercantilista, y no niego que hayas sido como aseguras una especie de conejillo de indias para todos sacando un gran partido de tu paso por el concurso, como es indiscutible que en demasiadas ocasiones tu historia y tu conducta se utilizó de hilo conductor para sostener muchas horas del programa y que la caja registradora funcionase a todo trapo. Nos consta que eres su producto estrella y que GH tiene también su parte de responsabilidad por tirar de tu personaje hasta el punto de convertirte casi en un juguete roto.
Pero no te engañes, tu libertad, sobre todo después de que te expulsaran de la casa, te pertenecía y te pertenece, y pudiste negarte a entrar otra vez en ese circo o espectáculo que ayer tu madre decidió no aguantar cuando te llevó prácticamente a rastras del plató. No eres la única culpable de lo que te pasa pero sí eres responsable de una parte importante, por lo que debes mirarte en el espejo y observar despacio todo tu paso de estos días por la casa, sin el ruido de fondo que te despista y confunde, para saber cuál es la cuota de responsabilidad que te corresponde a ti y cuál a los demás.
Cuando veas con calma los vídeos te darás cuenta de lo bueno y de lo malo, pero sobre todo de tus excesos e incongruencias. También descubrirás quién te ayudó en realidad y a quién sólo le interesabas como complemento para lo suyo. A lo mejor al verte, y al verlos, sacarás conclusiones apropiadas y comprobarás que es verdad, como dices, que una flor crece y luce más hermosa entre el lodo negro o el estiércol, pero si dejas de centrarte sólo en el color llamativo y esplendoroso de tus
pétalos descubrirás que no eres la única, y que a tu alrededor suele haber otras flores y que juntas formáis un jardín aún más hermoso.
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Forastero Marulo
Es increíble que a falta de cuatro días se le ponga tan de cara a
GH la cosa con el tema de la audiencia porque después de todo lo que
pasó ayer con la espantada de Noemí arrancada de las garras de GH
por Lita, su madre, será una de esas imágenes que se nos
quedarán grabadas para siempre en ese álbum que todos guardamos en
el disco duro sobre este programa. Lo extraño es que esto no
sucediese antes. Lo raro es que su madre no tuviese antes la
determinación de prohibir a su hija expresamente que entrase el día
en que Pepe la escogió como acompañante + 1 azuzado por su familia
y David, ese amigo victimista y tendencioso que lo representa en el
programa.
No voy a hacer sangre de
la canaria, porque todo lo que dije hasta ahora sobre su concurso se
resume en la certeza de que esa ola enorme y gigantesca en la que se
montó desde el primer día sólo tenía una salida: la gloria o
estrellarse contra las rocas de su propio destino. Y esta segunda
opción, a pesar del enorme apoyo que tiene y quizás también por
eso, es la triste realidad de su paso por GH. Un juguete roto por
culpa de todos, en primer lugar de ella misma y su familia, después de la dirección de GH
por usar a la concursante en una mayoría de tramas, conflictos o situaciones por intereses que ya sabemos, y en último lugar también de nosotros mismos, que alimentamos el espectáculo con nuestros
votos y nuestra implicación para que la función principal del circo
continúe hasta sus últimas consecuencias. Un hecho evidente cuando
jaleamos y asistimos a su paseo de trapecista suicida por esa cuerda
floja y sin red que constituye su estado anímico y seguramente
psicólogico (expertos habrá que lo determinen).
Los últimos días de Noemí en
la casa indicaban claramente que había algo que no
estaba funcionando como debía. Una sucesión de cambios repentinos de humor, ciclotímicos, que se
reflejaban en el paso de arrebatos eufóricos y fuera de control a
un estado de tristeza preocupante con lloros desconsolados que
dejaban totalmente preocupados a algunos compañeros, especialmente a
Aless, que tuvo una paciencia infinita con ella, o a Ari, que renunció a entenderla pero intentó
ayudarla sin negarle en ningún momento consejo y apoyo. A partir de ahí que cada uno saque
sus conclusiones.
Blanco y en botella.
Ayer pensaba en que
hubiese pasado el año pasado si los los padres de Laura, la que luego fue ganadora de GH 11 por ejemplo, hubiesen
decidido entrar en Guadalix cuando su niña se lió la manta a la
cabeza y le hizo un corte de mangas a Samu, su novio, cuando lo dejó
ante toda España en el confesionario con la mítica frase aquella de “es lo que hay, Samu” y se entregó sin restricción alguna en brazos del malaguita. Seguramente ganas no le
quedarían de cogerla por una oreja, sacarla de Guadalix a empellones
con un “tira pa casa nena que te voy a decir un par de cosas”.
Como ya dije en
anteriores ocasiones el verdadero problema es que Noemí se convirtió
en el producto estrella de la edición, y ella lo sabe por muy
desubicada que se encuentre. La expectación y el morbo está asegurado sin
ninguna duda, y por supuesto nadie se querrá perder el desenlace de
tanta vuelta y revuelta de GH 13. Lo dicho, el lunes en la gala
final el seguimiento del programa volverá a superar cotas antes
inimaginables con la competencia que hay y tal como está diseñado el asunto
televisivo. Unos números que les darán la razón para continuar esa revuelta que nos
“ragalan” de forma tan desinteresada (me da la risa floja sólo
con pensarlo) hasta que comience la Eurocopa.
Además la Milá siempre
tan didáctica y motivadora nos vende la película como la
posibilidad de que se solucionen viejas heridas y rencillas o cuestiones pendientes, asegurando
así que responden a la petición continua de los fans de GH para
que esta edición dure hasta donde se pueda o se pudra finalmente. Me imagino que será por lo que lee en
uno o dos blogs que usa de guía y libro de cabecera
Mi
opinión es la contraria y hablo por mí, aunque creo que una
mayoría estamos agotados después de tanto tiempo de programa por
mucho que nos haya gustado (sobre todo el casting, claro). El caso es que estoy mareado y harto de tanto dale la vuelta para arriba y para abajo
hasta el punto que ya no sé ni dónde estamos, ni quién va a
ganar o lo que es peor (o mejor, depende), que tal como están las cosas ya me da igual quién gane.
Así que se lleve el
maletín cualquiera y que nos dejen en paz de una puñetera vez ya que al final
conseguirán que acabemos renegando de unos concursantes tan estupendos en todos los sentidos y con los que hemos
disfrutado y nos hemos emocionado a pesar de que GH la está liando hasta límites insospechados por pensar demasiado en la cuenta de resultados.
Y al final para mi desgracia el lunes ganará Pepe, claro, ese gran hombre con el corazón siempre en la mano que se autodefine para venderse como un ser transparente con amistades verdaderas. Un tipo que pasó de decir que a él no le gustan las mariconadas a calificar a Dani de mariposa y prestarse para ayudarle a salir del armario. Total le quedan tres días y su padre se lo dijo muy claro en su visita a la casa: "Pepe cógete el maletín y vámonos".
Por supuesto que no voy a hablar de la cartita que Michi le dedicó a Ari y que ésta leyó en plena gala ante toda España sin sonrojarse. Debo ser muy frío o ya mayorcito para no emocionarme ante según qué muestras de sentimientos y menos aún cuando se producen en determinados momentos y escenarios. Pero sí me quedo con el supuesto buen ambiente que se traen entre ellos, real y sincero, que se tradujo en esa especie de manteo de los demás al Poli, como esos compañeros que sacan al maestro en hombros después de completar una faena perfecta. Un ambiente aparentemente cordial y sereno que definió y define esta edición, demostrándose al final con creces que no es necesaria la mala educación, ni las faltas de respeto o broncas gratuitas para que este concurso sea un éxito










































