Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada (Edmund Burke)

sábado, 26 de mayo de 2012

UNA FLOR ENTRE EL LODO NEGRO

Estaba dándole vueltas a la gala del jueves con todo lo que pasó e intentando entender por enésima vez las cuestiones de la canaria y sin darme cuenta me encontré escribiéndole un mensaje. Unas letras que a medida que se alargaban acabaron por convertirse en carta. Mientras la redactaba es como si la viese sentada en el confesionario llorando a todo trapo en uno de sus muchos bajones contándonos lo malos que son todos con ella y que no la dejan vivir en paz. Me sentía como el súper y ante su estado lamentable mis palabras fluían a borbotones e incluso imaginaba que me estaba oyendo mientras hipaba desconsolada entre sollozos.....
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 ¡Querida Noemí!

Desde que nos regalaste esa frase rotunda, como casi todas las tuyas aunque a veces a nosotros nos parezcan desconcertantes y fuera de lugar, en la que afirmabas que te sentías como una flor entre el lodo negro para explicar tu enfado e indignación por la despedida de Hugo cuando te dijo lo que te dijo y fuiste consciente de que también le habían enseñado a él tus vídeos de Brasil en su entrevista, y algunas otras cosas que obviaste, no hago más que pensar en qué pasa de verdad por tu cabeza, porque cada vez mi sorpresa es mayor con tus reacciones tan extrañas e imprevisibles que no me atrevo casi a juzgarte, sobre todo estos días en que fuiste la acompañante más 1 del bailaor en la casa de los finalistas.

Por supuesto, en cuanto Pepe te eligió de la forma en que lo hizo tú sabías perfectamente la razón y eso no debería llevarte a engaño. Tú misma incluso le pediste ante vuestros compañeros que explicase las razones de tu elección poniéndolo en un apuro sin saber muy bien con qué pretensiones. Lo cierto es que sus amigos y familiares compraron tus votos al dirigir su elección hacia ti, poniendo a su servicio con los cantos de sirena de un premio de consolación a todo ese ejército fiel de carpeteras y noemistas entregadas que acompañan tu concurso, y que te rodea regalándote los oídos para que oigas sólo aquello que quieres oír, aplaudiendo todas tus actuaciones, sean las que sean, sin tener en cuenta que jamás se debería justificar todo simplemente porque una lo vale y ya está.  Todos debemos asumir errores pero no como algo superficial para salir del paso, como cumpliendo un trámite, cuando en realidad pensamos y decimos, como es tu caso, que en las mismas circunstancias volverías a hacer lo mismo.
Sabiendo lo que había entraste en la casa de nuevo para enfrentarte con todos tus fantasmas y contradicciones anteriores. A pesar de saber que posiblemente tu intención era buena, por mucho que formalmente hubieses pedido disculpas tus palabras y tus hechos a menudo te traicionaban y decían otra cosa, como ese convencimiento de que no debías arrepentirte de nada. Una postura que sólo te sirvió para caer en el pozo de la ansiedad y vivir un camino de sufrimiento que no siempre encajaba con tu postura vital y entusiasta de la que tanto presumes, y con la que tanto nos has desconcertado desde que te conocemos.

La vanidad te pudo, no tanto por ti, lo sé, como por ese entorno que te elevó a los altares como representante de una serie de virtudes que sin dejar de ser ciertas fueron tu prisión y se convirtieron en tu peor defecto.  Es verdad casi todo lo que dices sobre la utilización por parte del programa de tu figura como concursante y de tus cosas con una finalidad mercantilista, y no niego que hayas sido como aseguras una especie de conejillo de indias para todos sacando un gran partido de tu paso por el concurso, como es indiscutible que en demasiadas ocasiones tu historia y tu conducta se utilizó de hilo conductor para sostener muchas horas del programa y que la caja registradora funcionase a todo trapo. Nos consta que eres su producto estrella y que GH tiene también su parte de responsabilidad por tirar de tu personaje hasta el punto de convertirte casi en un juguete roto.

Pero no te engañes, tu libertad, sobre todo después de que te expulsaran de la casa, te pertenecía y te pertenece, y pudiste negarte a entrar otra vez en ese circo o espectáculo que ayer tu madre decidió no aguantar cuando te llevó prácticamente a rastras del plató. No eres la única culpable de lo que te pasa pero sí eres responsable de una parte importante, por lo que debes mirarte en el espejo y observar despacio todo tu paso de estos días por la casa, sin el ruido de fondo que te despista y confunde, para saber cuál es la cuota de responsabilidad que te corresponde a ti y cuál a los demás.

Cuando veas con calma los vídeos te darás cuenta de lo bueno y de lo malo, pero sobre todo de tus excesos e incongruencias. También descubrirás quién te ayudó en realidad y a quién sólo le interesabas como complemento para lo suyo.  A lo mejor al verte, y al verlos, sacarás conclusiones apropiadas y comprobarás que es verdad, como dices, que una flor crece y luce más hermosa entre el lodo negro o el estiércol, pero si dejas de centrarte sólo en el color llamativo y esplendoroso de tus pétalos descubrirás que no eres la única, y que a tu alrededor suele haber otras flores y que juntas formáis un jardín aún más hermoso.
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Es increíble que a falta de cuatro días se le ponga tan de cara a GH la cosa con el tema de la audiencia porque después de todo lo que pasó ayer con la espantada de Noemí arrancada de las garras de GH por Lita, su madre, será una de esas imágenes que se nos quedarán grabadas para siempre en ese álbum que todos guardamos en el disco duro sobre este programa. Lo extraño es que esto no sucediese antes. Lo raro es que su madre no tuviese antes la determinación de prohibir a su hija expresamente que entrase el día en que Pepe la escogió como acompañante + 1 azuzado por su familia y David, ese amigo victimista y tendencioso que lo representa en el programa.

No voy a hacer sangre de la canaria, porque todo lo que dije hasta ahora sobre su concurso se resume en la certeza de que esa ola enorme y gigantesca en la que se montó desde el primer día sólo tenía una salida: la gloria o estrellarse contra las rocas de su propio destino. Y esta segunda opción, a pesar del enorme apoyo que tiene y quizás también por eso, es la triste realidad de su paso por GH. Un juguete roto por culpa de todos, en primer lugar de ella misma y su familia, después de la dirección de GH por usar a la concursante en una mayoría de tramas, conflictos o situaciones por intereses que ya sabemos, y en último lugar también de nosotros mismos, que alimentamos el espectáculo con nuestros votos y nuestra implicación para que la función principal del circo continúe hasta sus últimas consecuencias. Un hecho evidente cuando jaleamos y asistimos a su paseo de trapecista suicida por esa cuerda floja y sin red que constituye su estado anímico y seguramente psicólogico (expertos habrá que lo determinen). 
 Los últimos días de Noemí en la casa indicaban claramente que había algo que no estaba funcionando como debía. Una sucesión de cambios repentinos de humor, ciclotímicos, que se reflejaban en el paso de arrebatos eufóricos y fuera de control a un estado de tristeza preocupante con lloros desconsolados que dejaban totalmente preocupados a algunos compañeros, especialmente a Aless, que tuvo una paciencia infinita con ella, o a Ari, que renunció a entenderla pero intentó ayudarla sin negarle en ningún momento consejo y apoyo. A partir de ahí que cada uno saque sus conclusiones. Blanco y en botella.

Ayer pensaba en que hubiese pasado el año pasado si los los padres de Laura, la que luego fue ganadora de GH 11 por ejemplo, hubiesen decidido entrar en Guadalix cuando su niña se lió la manta a la cabeza y le hizo un corte de mangas a Samu, su novio, cuando lo dejó ante toda España en el confesionario con la mítica frase aquella de “es lo que hay, Samu” y se entregó sin restricción alguna en brazos del malaguita. Seguramente ganas no le quedarían de cogerla por una oreja, sacarla de Guadalix a empellones con un “tira pa casa nena que te voy a decir un par de cosas”.

Como ya dije en anteriores ocasiones el verdadero problema es que Noemí se convirtió en el producto estrella de la edición, y ella lo sabe por muy desubicada que se encuentre. La expectación y el morbo está asegurado sin ninguna duda, y por supuesto nadie se querrá perder el desenlace de tanta vuelta y revuelta de GH 13. Lo dicho, el lunes en la gala final el seguimiento del programa volverá a superar cotas antes inimaginables con la competencia que hay y tal como está diseñado el asunto televisivo. Unos números que les darán la razón para continuar esa revuelta que nos “ragalan” de forma tan desinteresada (me da la risa floja sólo con pensarlo) hasta que comience la Eurocopa. 

Además la Milá siempre tan didáctica y motivadora nos vende la película como la posibilidad de que se solucionen viejas heridas y rencillas o cuestiones pendientes, asegurando así que responden a la petición continua de los fans de GH para que esta edición dure hasta donde se pueda o se pudra finalmente. Me imagino que será por lo que lee en uno o dos blogs que usa de guía y libro de cabecera

Mi opinión es la contraria y hablo por mí, aunque creo que una mayoría estamos agotados después de tanto tiempo de programa por mucho que nos haya gustado (sobre todo el casting, claro). El caso es que estoy mareado y harto de tanto dale la vuelta para arriba y para abajo hasta el punto que ya no sé ni dónde estamos, ni quién va a ganar o lo que es peor (o mejor, depende), que tal como están las cosas ya me da igual quién gane.
Así que se lleve el maletín cualquiera y que nos dejen en paz de una puñetera vez ya que al final conseguirán que acabemos renegando de unos concursantes tan estupendos en todos los sentidos y con los que hemos disfrutado y nos hemos emocionado a pesar de que GH la está liando hasta límites insospechados por pensar demasiado en la cuenta de resultados. 

Y al final para mi desgracia el lunes ganará Pepe, claro, ese gran hombre con el corazón siempre en la mano que se autodefine para venderse como un ser transparente con amistades verdaderas. Un tipo que pasó de decir que a él no le gustan las mariconadas a calificar a Dani de mariposa y prestarse para ayudarle a salir del armario. Total le quedan tres días y su padre se lo dijo muy claro en su visita a la casa: "Pepe cógete el maletín y vámonos".

Por supuesto que no voy a hablar de la cartita que Michi le dedicó a Ari y que ésta leyó en plena gala ante toda España sin sonrojarse. Debo ser muy frío o ya mayorcito para no emocionarme ante según qué muestras de sentimientos y menos aún cuando se producen en determinados momentos y escenarios.  Pero sí me quedo con el supuesto buen ambiente que se traen entre ellos, real y sincero, que se tradujo en esa especie de manteo de los demás al Poli, como esos compañeros que sacan al maestro en hombros después de completar una faena perfecta. Un ambiente aparentemente cordial y sereno que definió y define esta edición, demostrándose al final con creces que no es necesaria la mala educación, ni las faltas de respeto o broncas gratuitas para que este concurso sea un éxito

Forastero Marulo

miércoles, 23 de mayo de 2012

NEGRO SOBRE BLANCO


Hoy es de esos días en que estoy totalmente ofuscado y desde que pude sentarme a escribir después de terminar con mis obligaciones no sé muy bien por donde empezar ni qué va a salir de todo esto. Son tantas las cosas que bullen en mi cabeza después de la gala de ayer que en estos momentos soy capaz de liarme la manta a la cabeza y echarme al monte.   No sé si para olvidarme de todo esto de una vez y desaparecer de la red de la misma forma que un día entré hace años para comentar GH por el gato dejando siempre muy claro lo que pienso, o para terminar esto con dignidad y apostar en la semana que nos queda por la opción más inverosímil, la que más duela al programa y que al fin y al cabo sería la forma mejor de resolver una maravillosa edición que ellos mismos se han empeñado en complicar y adulterar. Una apuesta como venganza personal aunque a efectos prácticos no sirva de nada salvo para mi desahogo. Y para que nadie se lleve a engaño quiero dejarlo por escrito como acostumbro para que no sean palabras que se lleve el viento. Es decir bien claro y negro sobre blanco.

Luego si puedo intentaré explicar de forma ordenada las sensaciones que me produjo el despropósito de ayer. Una sucesión de hechos que había pronosticado en mi entrada anterior cuando temía, y con razón por desgracia, que iba a ser una noche larga, dura y muy injusta para Sindi. Sólo al final pudo regresar a la casa pero por la puerta pequeña y de una forma que nunca debería haberse producido. Como me noto nervioso e incapaz de escribir nada de forma organizada y sensata empezaré por el final. Por las conclusiones que es lo que me pide el cuerpo.
Me trae sin cuidado que me tachen de inconsecuente por lo que voy a decir, porque ya no soy un niño y me importa poco a estas alturas quedar bien con nadie. Así que teniendo en cuenta cómo se ha desarrollado el concurso ya me da igual quién quede el último porque en el fondo ha sido un casting magnífico y hay cinco o seis concursantes que no me importaría que ganasen esta edición, aunque algunos ya estén fuera.  A lo que voy, en estos momentos lo único que deseo es que se lleve el gato al agua el finalista que menos contaba para ellos, de forma que se les fastidie el invento después de todas las vueltas que le han dado al programa intentando vendernos aquella historia o historias que les interesaban para lo suyo: la caja y la audiencia por supuesto. Y aunque Aless era para mí el finalista con más puntos para merecer el premio hasta hace poco, y sí lo gana incluso me alegraré, creo que ahora lo más higiénico, como escarmiento por toda la que han montado para llegar a esto, es que gane María. Y con ella Pipi.

Ninguna de las dos estaba entre mis favoritas, como mucho Sindi por descarte y de tercera o cuarta en la lista, pero por rebeldía con el programa y aunque suponga simplemente un brindis ridículo al sol, lo que ahora me haría realmente feliz es que ganase la concursante que entró sustituyendo a David bien empezado el programa y con la que nadie contaba, ni siquiera los gerifaltes de GH.  La concursante que fue expulsada poco después por un alto porcentaje de votos en su lucha con Noemí y tras liarse con Hugo en la casa. La concursante que estando fuera y después de hacerse un interviú volvió a Guadalix para alimentar el morbo de su relación con el catalán, con el fantasma de Julia por medio y para que continuase su enfrentamiento con la canaria sabiendo todas las mentiras de ésta y la verdad de lo que ocurrió en Brasil; y todo gracias a una repesca que la Milá juró con toda solemnidad que este año no habría cuando comenzó la edición. 

Quiero que gane la concursante que tras cuatro votaciones en las falsas expulsiones nunca fue elegida como finalista, y que después esa falsa final vergonzosa de la que iba a salir el cuarto y último finalista según nos prometieron, y que el jueves pasado ganaba Pipi por goleada según todas las encuestas, deciden prorrogar unos días más después de expulsar a Hugo para dar la oportunidad de nuevo a la audiencia morbosa para que se sumasen los votos de éste a los suyos para arrebatar la gloria a Sindi y lograr que la jerezana fuese la finalista tras escoger al Aranés como acompañante + 1 para la final. Una estratagema retorcida y tendenciosa. Una última y cruel vuelta de tuerca que suponía sacrificar a la mondarinas para alimentar la película que se tienen montada con la diosa Noemí y que el share no decaiga hasta el último minuto del último día.
Ayer, esta chica guapa y “zoza”, la que “arraza por donde paza”, logró al quinto intento convertirse en la última finalista de GH 13 gracias a tanta carambola y a las triquiñuelas del programa.   Ella, incrédula, una concursante agradable de ver destinada a ser la decoración de algunos pesos pesados de la edición y a la que todo el mundo trataba como el florero de GH, supo aprovechar su ocasión al encontrarse en el momento justo y en el mejor lugar con un premio inesperado. Y esta chica más lista que otros estrategas que se han quedado por el camino, y tanto o más que algunos de los que están ya en la final y no contaban con ella ni en sueños, tomó la decisión más acertada. La que le pedía a gritos la mayoría de la gente en el plató. La más conveniente desde el punto de vista de su concurso y quiero pensar que también la que le pedía el corazón. Una elección que la honra y que hizo justicia a su compañera, y ahora amiga. Tampoco me importan demasiado sus verdaderas motivaciones porque sólo quiero ver nobleza en su gesto y en cualquier caso su decisión es perfectamente compatible con su condición de finalista, y ella tiene el mismo derecho a jugar que tuvieron los otros. Además María, que estuvo fuera expulsada y es bastante intuitiva, sabe que en el fondo está ocupando el lugar que le correspondía a Pipi por lo que sería tremendamente injusto su ausencia en la final. La jerezana con su decisión, mediatizada o no, ha reparado en una pequeña parte el atropello injustificable que se cometió con la mondarinas.

Lo que ayer noche pasase con las ilusiones y los sentimientos de María y Pipi, fundamentalmente de la segunda, no importaba nada.   Esas dos andaluzas a las que dejaron solas y arrinconadas durante cuatro días en la casa pequeña después de haberlas engañado miserablemente en una falsa y denigrante final, apartadas del resto de sus compañeros finalistas mientras rumiaban como podían la decepción y la humillación a que las habían sometido con el único propósito de dilatar unos días más su lenta agonía, sabiendo que está vez una de las dos se quedaría fuera del juego mientras que la otra comenzaba prácticamente de cero teniendo que lidiar con toros de primera categoría. Dos piezas más a sacrificar en el altar que este año GH tiene dedicado a ese becerro de oro en que han convertido a Noemí, ese ídolo con pies de barro a quién suben una y otra vez al cuadrilátero que representa este espectáculo para que vuelva a enfrentarse a todos, contra todo y por encima de todo con el único objetivo de que la canaria, en las condiciones que sea, arrastre esta noria inmensa de engaños, vueltas y contravueltas hasta cotas de audiencia ya olvidadas e irrenuciables tal como están las cosas.

Pero en el teatro de este trasunto de la vida que es GH se consumen por igual en una pira dantesca y fascinante personajes principales como Noemí y aquéllos que consideran secundarios, como Pipi, a quién no importa robar sus sueños porque son el alimento necesario para que la inmensa hoguera no deje de arder. Ella es el combustible más a mano, barato y prescindible para inmolar en favor de la trama principal. La carta a la que se juega todo el programa.
Pipi y María han forjado un vínculo especial durante estos días de exilio forzado e injusto en la casa pequeña, hasta tal punto que durante la gala parecían haberse mimetizado en cuanto a su aspecto y actitud conformista. Una convivencia constructiva y agradable a pesar de que se sabían rivales para un único puesto final, mostrándose siempre solidarias y animosas en su condición de relegadas por el programa. Ellas, que por unas cosas o por otras estaban acostumbradas a la humillación e incluso a un cierto menosprecio por parte de algunos compañeros, sobre todo de Pepe y Hugo, aguantando a menudo sus desplantes y una gran dosis de desconfianza hacia su comportamiento durante el concurso por la buena relación que mantenían en general con el resto de los compañeros. Abandonadas y ninguneadas, aunque no protestasen abiertamente, asumieron con dignidad y resignación su cruel destino de patitos feos burlados. Sólo a veces aparecía una queja tímida pero desesperada que se dejaba traslucir agazapada detrás de las palabras de Pipi en el confesionario cuando amargamente comentaba que se iban a reír de ella en su pueblo hasta el día que se muera. O esa crítica velada que deja caer cuando dice
      -   ¡Qué chasco zúper, de decirnos que podíamos ganar a decirnos que podernos irnos!.
 Teniendo en cuenta la situación incómoda que les tocó vivir, lo cierto es que estos días han demostrado un rostro amable y nada competitivo, el que mostraron casi siempre durante todo el concurso. Dos chicas aparentemente simplonas y de pocas luces pero que en realidad de tontas no tienen un pelo. Dos concursantes que independientemente de los defectos que tengan, y que no me apetece resaltar ahora, poseen la virtud de hacer agradable la convivencia a los demás, un mérito tan poco apreciado para este concurso pero fundamental para mí a la hora de valorar a una persona. Mientras ellas hacían lo que podían para pasar las horas lo mejor posible, como esos momentos impagables en que jugaban a preguntas y respuestas asumiendo que dejaban al descubierto su tremenda incultura, en la casa de los finalistas los acontecimientos y la lucha abierta o sibilina campaba a sus anchas con pullas constantes con el decorado de fondo de esa relación de Noemí y Aless que lo acapara todo.  

No pienso entrar en el tema de la relación que se traen Noemí y el italiano porque ya está todo dicho en los comentarios y ya me produce cierto hartazgo la cuestión. Pensemos lo que pensemos y nos guste o no la canaria tiene gran parte de razón cuando viene a decir, con bastante cinismo también hay que decirlo, después de la estupenda despedida que le dedicó su papito Hugo el jueves pasado que ella ha sido para el programa como un conejillo de indias (juego al que se presta gustosa desde luego porque no rechazó volver a la casa de la mano de Pepe) quejándose de que en toda entrevista a los expulsados aparece ella o tienen que poner sus vídeos de Brasil.  Bueno, habría que recordarle que el día que expulsaron falsamente a Pepe a él no le mostraron nada de su lío en Brasil. Precisamente por eso, y gracias a los gritos de la grada y de los amigos del bailaor para que la eligiese como acompañante + 1, él se decidió por ella. Evidentemente este hecho no contradice en nada su teoría, la mía y la de muchos de que Noemí es oro pulido para GH este año, y en función de la conveniencia se usa situación para lo que interesa.  No es nada descabellado afirmar que una gran gran parte de esta edición está hace tiempo organizado pensando en ella, por ella, con ella o contra ella. Noemí es una concursante estrella convertida sin duda en el principal activo y "producto" del programa de cara a la audiencia, y todo lo demás se supedita casi siempre a su concurso.
Pepe, más listo que el hambre como siempre, aprovecha cualquier ocasión para defender a su acompañante vendiendo motos que no se cree ni él, aguantando como puede cuando la canaria se le echa encima para montar uno de sus numeritos.  Mientras tanto se relame gozoso observando como la canaria le hace el trabajo de sucio de minar la moral y la integridad del italiano, su peor contrincante de cara a conseguir el maletín, que está cometiendo errores de bulto que le pueden costar el concurso porque no sabe muy bien a qué carta quedarse con ella.   El bailaor, ingenioso y mordaz para lo suyo, acusa a los demás finalistas de que la elección de sus acompañantes + 1 no son más que complementos circunstanciales de tiempo. El tipo desde luego no tiene vergüenza y sabe gramatica parda, la de la calle para entendernos, porque su acompañante también es un complemento circunstancial, pero de modo. De modo interesado claro. Incluso se presta a jueguecitos que en otras circunstancias criticaría arrastrándose por los pasillos con los demás para espiar si en el sofá hay o no "chiringuito" entre Aless y Noemí.

Para acabar voy a referirme a las entrevistas de las dos andaluzas con Mercedes. De la de María no diré demasiado, como mucho recordar que la presencia de Hugo confesando que ya habló con Julia vino a certificar su fracasado paso por el concurso y lo mal que jugó sus bazas, sobre todo al ver que la chica que le dio cariño en la casa y a la que consideraba poco más que un complemento agradable a su paseo triunfal hacia la final, fue la que se llevó el premio gordo y ni siquiera lo eligió como su acompañane + 1. Un premio de consolación que en cualquier caso sería bastante humillante para su ego.
De la intensa y brutal entrevista a Sindi, decir que era así como me la había imaginado. Incluso tuve la sensación de un "déjà vu" cuando ella se levantó de su silla indignada por la contestación desconsiderada de Sergio a su madre y se dirigió a él enfurecida para recordarle que una madre es una madre, algo sagrado por encima de todo, mientras un poco antes le pedía a Carmen que se tranquilizase, porque no quería por nada del mundo un espectáculo allí en el plató y ante toda España.  Toda una ceremonia que selló, supongo, el final definitivo de una historia que me sabe más amarga por el lugar y la forma en que se produjo. Con el espectáculo que si quería, y tal vez buscaba el programa.   Las intervenciones hipócritas y políticamente correctas del papafrita de David dando lecciones en público al novio de Sindi en contraste con la aparición fulgurante e inesperada de Azu defendiendo a Sergio contribuyeron también a que todo pareciese aún más desorbitado y triste.

Mercedes, como no podía ser de otra manera, contribuyó a incendiar los ánimos ayudando a prender la mecha cuando se lanzó a la yugular del novio de Sindi a la menor oportunidad que éste le dio acusándolo abiertamente de machista en un tono totalmente fuera de lugar por mucho que compartamos su opinión en muchos aspectos. En fin, una actuación lamentable para una profesional como ella desde mi punto de vista, aprovechando además de paso para dar estopa al danonino que esta vez no había dicho ni mu.
Para terminar me quedo con la contestación de la mondarinas a la Milá cuando ésta le preguntó al inicio de la entrevista si era Pipi o Sindi, y ella sin vacilar le respondió: "Soy las dos".  Su respuesta lo resume todo.

Forastero Marulo

viernes, 18 de mayo de 2012

LA NOCHE DE LOS INOCENTES


¡Inocentes! ¡todos inocentes!. Porque ayer noche todos fuimos inocentes. Ellos y nosotros. Sobre todo los falsos finalistas, claro, que daba verdadera pena verlos con sus miradas y gestos de emoción y desconcierto, sin saber muy bien por dónde se las daban pensando que estaban en la verdadera final. Allí plantados, con cara de pasmo, tan pardillos y confiados con toda la parafernalia que les habían montado para hacer creíble la película, haciendo ya sus cuentas de la lechera y sin saber lo que se les venía encima después de haber creído durante unos días que tenían al alcance de la mano el maletín y la gloria. 

Y también inocentes los verdaderos finalistas con sus acompañantes +1, confusos con todo sin saber tampoco quién entraba o salía, o si esa noche se resolvería la final por fin (Pepe después de la gala se quejaba de que aquello no acababa y decía a algunos de sus compañeros, medio en broma medio en serio como siempre, que tenía unas ganas enormes de perderlos de vista de una vez) y Hugo, más pringado que nadie, despidiéndose por tandas de todos ellos, de las dos falsas finalistas que quedan, de los tres verdaderos finalistas y por último de los acompañantes + 1. Esta última despedida fue la más jugosa por cómo se despachó con Noemí. Demasiadas despedidas que en aquel momento no acababa de entender muy bien a qué venían, aunque ahora lo tengo más claro, como recalcando en todas partes la evidencia de su absoluto fracaso y esa sensación de que había hecho el primo después de que se creyese el máximo estratega de la casa. Luego hablaremos de él.
Por último, como dije, nosotros los espectadores, inocentes consentidos que asumimos conscientemente que nos la metan doblada una y otra vez. Porque entramos siempre en su juego y por mucho que protestamos y pataleamos seguimos montados en el carro con una vocación masoquista verdaderamente preocupante. Ni siquiera cerrando un poco los ojos y dejándose llevar (juro que lo he intentado las últimas semanas) consigue uno relajarse por culpa de esa mezcla adictiva y perfecta de repugnancia y fascinación que nos produce el espectáculo que nos venden. Apropiándome de una de las últimas frases de Noemí (sus dichos darían para un manual de supervivencia), y que por cierto supone una magnífica metáfora para lo mío, seguir GH 13 es como observar una maravillosa flor entre el lodo negro.

¿Cuándo se acaba esto? Se preguntó uno de los concursantes en algún momento de la noche al comprobar que ayer el asunto no terminaba. Tal vez fue Pipi pero no lo recuerdo. El caso es que anoté la pregunta en un papel totalmente identificado, y harto, porque estaba pensando en esos instantes exactamente lo mismo al ver como se presentaba la noche, otra vez confusa, enmarañada y tramposa. Un nuevo giro y “retorcimiento” del formato intentando alargar el invento con no sé qué oscuras intenciones o intereses. Bueno, sí, hacer caja y tirar de la teta hasta donde se pueda, supongo.

Y todo este guirigay sin pies ni cabeza me duele fundamentalmente por Sindi, que vuelve a ser la máxima perjudicada de tanto dale la vuelta al programa y por la obsesión que tienen por exprimir el limón hasta la última gota. Ya no sé cuántas veces, la verdad, y siento repetirme, he dicho que a la mondarinas siempre le toca jugar con la más fea, convirtiéndose en la concursante peor tratada del programa con diferencia desde que le metieron por narices a su novio dentro. Lo de ayer fue simplemente un suma y sigue de despropósitos en los que Pipi sale siempre mal parada. Primero, el palo del engaño de la falsa final cuando ya acariciaba la posibilidad de ganar el concurso quedándose después con la sensación de haber hecho el ridículo y convertirse en el choteo de media España, tal como le confesaba resignada y visiblemente molesta a María, cuando ya se quedaron solas de madrugada en la casa pequeña. La certeza de encontrarse con la dura realidad, de que habían jugado con ellos y que no habían conseguido nada todavía. El amargo convencimiento, después de semejante tomadura de pelo al enterarse de la verdad y encontrarse con sus tres compañeros, los verdaderos finalistas, cuando les explicaron la inocentada, de que no les quedaba más remedio que tragar sapos y culebras y tirar con lo puesto. Y más cuando fueron conscientes de que ni siquiera ayer se resolvió si eran finalistas o no. Un vacile y un pitorreo en toda regla capaz de acabar con la paciencia y la fortaleza de cualquiera.

Debe ser muy duro despertarse de un sueño, percatarse de que todo se ha esfumado en unos segundos y tienes que empezar de nuevo desde cero. Como un moribundo que va por el desierto agotado, casi ya sin fuerzas para dar un paso más, y comprueba que ese oasis que veía tan cerca, al alcance de la mano para su salvación, no era más que un espejismo. Y ahora toca sacar fuerzas de flaqueza después de semejante chasco y decepción, levantarse otra vez, poner buena cara y continuar caminando con los dientes apretados para no mandar todo el invento a toma por saco, con la frustración añadida de saber que los otros ya están en el oasis soñado descansando y cogiendo fuerzas. Al menos María, que entró sustituyendo a David y ya estuvo expulsada, no ha sufrido ni por asomo el desgaste de Pipi, que lleva desde el primer día dentro del programa aguantando carros y carretas. Sorprendentemente, a eso de las dos y media, Pipi le contó a María que una vez en el confe le pusieron, suponemos que por error, un vídeo en el que salían Pepe, Marta y el pichichi en una habitación. No pudimos acabar de oír la conversación porque las cámaras cambiaron inmediatamente de casa.
 
Lo que no sabe ella es que ahora le han puesto otra piedra en el camino, alargando esto cuatro días más, con la posibilidad de que el morbo haga su trabajo y su compañera y contrincante en el concurso, la jerezana, le supere ahora en una partida que tenía ayer ganada según todas las encuestas gracias a alimentar ante la audiencia un posible encontronazo de María y Hugo, si lo elige de acompañante + 1, con Noemí, la reina de GH. Una circunstancia perfectamente factible, e injusta, si se unen ahora los votos de los dos en contra de la mondarinas, que ni siquiera tendría la satisfacción de ser finalista, un puesto que siempre mereció con creces según mi opinión. Y si se cumpliesen estas negras perspectivas, como guinda del desastre, aún le quedaría el mal trago de una entrevista durísima donde tendrá por fin que desnudar sus sentimientos y explicar su controvertida relación con Pepe y capear, además, con el panorama que se encontrará fuera, con su madre y familia enfrentados con Sergio. Un triste e injusto final que espero no se cumpla.

Tras la entrevista de Hugo confirmé aún más la opinión poco favorable que tenía de su paso por la casa desde el primer día. No voy a ocultar ahora que jamás fue santo de mi devoción porque su concurso me pareció siempre algo mezquino, poco claro y repleto de contradicciones. Tampoco cuestionaré sus afectos y menos la franqueza de sus amistades, que me parecen auténticas, pero creo de verdad que pecó en exceso de soberbia y de una manera u otra, con sus palabras y sus hechos, dejó bastante que desear. No quisiera extenderme demasiado para incidir en lo negativo, sobre todo porque ayer, aunque le vino bien para rebajarle esos humos de cierta superioridad y arrogancia con algunos de sus compañeros, fue una víctima más, con Pipi y María, de la crueldad injustificable que cometieron con ellos en esa falsa final.  De todos modos como ya comenté en ocasiones anteriores, con el sistema tradicional de nominaciones estaría probablemente expulsado de la casa hace un par de semanas por lo menos. Pero esa certeza no rebaja en absoluto mi censura total a la farsa y al juego inaceptable de hacerles creer que eran verdaderos finalistas.
Me imagino que para él, orgulloso y convencido de que era uno de los favoritos, la humillación fue mayúscula y tuvo un efecto demoledor al conocer la triste realidad de que no era siquiera un segundón de lujo de cara a la audiencia. Un poso amargo que irá creciendo con las horas a medida que reflexione más despacio sobre lo sucedido. La primera consecuencia fue esa despedida excesivamente brusca, casi agresiva, con Noemí. Una reacción desmedida producto más de su orgullo herido por meter la pata con María, al no darle crédito alguno en su disputa con la canaria, que por otra cosa. Por la rabia de sentirse utilizado y apostar de forma errónea por aquélla que lo llamaba cariñosamente su papito en vez de confiar en la chica andaluza, esa amiga especial con la que calmaba sus ardores y que además tenía más apoyo que él entre los espectadores. Por la sospecha de qué fue eso y no otra cosa el principal detonante para que él esté ahora fuera del juego.

El verdadero problema del catalán fue su tratamiento demasiado injusto, incluso prepotente, con algunos de sus compañeros, especialmente con aquéllos que le mostraban una especial devoción, como Dani y María, compañeros que el consideraba de segunda fila y no primeras espadas. Pero su mayor error con diferencia, desde mi perspectiva, fue el día que se equivocó de puerta y en vez de elegir la de su madre compró una quimera, la de encontrarse con su novia. Y después, por supuesto, la incapacidad de entender el eco de Julia en su vida, tanto dentro como fuera de la casa. Al fin y al cabo, como muy bien reconoció ayer ante Mercedes, fue él quién "gritó" su nombre introduciéndola en Guadalix cuando quedó preso de aquellas palabras tan significativas de su vídeo de presentación. La importancia que daba a no aburrirse como vara de medir sus relaciones afectivas.

Como siempre me quedan muchas cosas en el tintero, entre ellas comentar el tema estrella de la casa de los finalistas. El morbo de la noche, y que no era más que saber en qué terminó esa conversación entre Noemí y Aless.  Un acercamiento que él propició dando el primer paso. Un encuentro que el programa nos escatimó hasta última hora y que sólo sirvió para ratificar que el italiano es un tipo admirable y peculiar, que sabe llevar las cosas con mucho aplomo y serenidad. Una serie de cualidades muy difíciles de encontrar hoy en día y que sin ninguna duda serían el perfecto equipaje para un espléndido ganador de esta edición. Entre otras muchas cosas, claro.  De lo demás, de las guerrillas y chorradas que se montan en la casa de los finalistas ya me iré explayando en los comentarios. 

Para terminar, parafraseando el famoso eslogan de la campaña de Bill Clinton cuando le ganó las elecciones a Bush hijo en 1992, y a cuenta de la que nos está liando el programa, volví a repetirme una vez más ingenuo de mí, que tropiezo “chiquicientas” veces en la misma piedra, aquello de ¡Es por la pasta estúpido!.

Forastero Marulo

martes, 15 de mayo de 2012

EL ARCA DE NOÉ (CON NOE)

Es difícil procesar tanta información y tantos sobresaltos como vivimos ayer en la gala, lo mismo que resulta muy complicado lidiar una vez más con la dosis habitual de decepción y enfado a que nos tiene acostumbrados el programa, emociones perfectamente cruzadas y entremezcladas con la lógica expectación y deslumbramiento consciente con esos juegos de pirotecnia espectaculares que siempre nos ofrecen para que no apartemos ni un momento nuestra mirada de los trucos sutiles o evidentes que sustentan el escenario de un juego con algunas cartas marcadas de antemano. Un desfile interminable de sensaciones. Una exhibición desvergonzada y genial repleta de trampas como un regalo envenenado imposible de rechazar. Una ofrenda embaucadora con que compran nuestra fidelidad a pesar de los sinsabores y tanta crítica amarga que destilamos. Una ruleta demencial que al final sólo nos deja ese poso agridulce que queda cuando sabemos que alguien nos engaña y sin embargo no dejamos de disfrutar con su presencia.

Ellos siempre lo consiguen, y revientan las audiencias porque saben lo que queremos, o por lo menos conocen la materia del oscuro objeto de deseo, de morbo y excitación, que busca esa audiencia enorme y sin rostro que los respalda y acompaña. Una propuesta fascinante y perturbadora de la que somos cómplices necesarios. Un juego de espejos repleto de engaños al que nos entregamos sin resistencia por mucho que protestemos porque saben que difícilmente apagaremos el televisor mientras nos arrastre el afán de comprobar, encandilados e indignados, por partes iguales, hasta qué altas cotas de desfachatez y magia serán capaces de llevarnos esta vez. Ellos jamás nos defraudan mientras juguetean como quieren con nosotros, y los concursantes, utilizando esa receta antigua, infalible y perfecta del palo y la zanahoria.
Ayer, ya por la tarde, dejaba en el blog un comentario premonitorio en el que hablaba de que en el aire se presagiaba la tormenta y que todas las señales, visibles e invisibles, recorrían la red para confluir en el punto culminante de la noche, cuando Pepe, al saber que era realmente finalista, abrió esos ojos enormes y expresivos donde se reflejan siempre con precisión sus glorias y sus miserias, y ante la pregunta de Mercedes, condicionado por los gritos y las inequívocas señales de sus amigos y familiares sobre lo que tenía que hacer, decidió la pareja que debía acompañarlo en el arca de los supervivientes de GH 13 camino de la tierra prometida. Y eligió a Noemí.

La canaria se convirtió en el medio para lograr ese oscuro maletín que supone la llave que abriría muchos de sus sueños aunque traicione esos principios que tiene a gala cuando nos vende que él es todo corazón. Un objetivo imposible al comienzo de la noche cuando se despidió nervioso y emocionado en la sala de expulsiones de una Pipi llorosa, sin lágrimas, que con el alma encogida contemplaba como la furgoneta desaparecía camino del plató alejándolo de ella, y de ese refugio que fue la casa, tal vez para siempre.
 Al final, la reina absoluta de GH 13 y el príncipe de Guadalix, los dos concursantes que estaban llamados a disputarse la gloria de esta edición, navegan juntos. Una extraña pareja de conveniencia. Ella, al lado ese mosquetero inesperado en el que jamás pensaría para que acudiese en su rescate, convertido en la tabla de salvación a la que subirse ahora para lograr su porción de gloria.  La posibilidad de redimir su pecado o formalizar su particular venganza volviéndose a equivocar. En cualquier caso una victoria pírrica si esta vez no logra controlar sus impulsos y sus desmesuradas ansias de protagonismo, perdiendo esta oportunidad que ahora se le ofrece, y que yo pedía ingenuamente el día de su expulsión, para que cierre con dignidad la herida abierta en Aless, aprovechando esta prórroga para tender un puente sincero que restablezca al menos las bases de una amistad sin rencor entre ellos.

El programa se desarrolló sin concesiones y con un guion milimétrico ocultando a Pepe, entre otras cosas, cualquier información sobre la verdad de lo que ocurrió en Brasil con la canaria, manejando los hilos y preparando el terreno, a punto de caramelo, para que se produjese esta elección.  Y como siempre la presentadora ejerció una vez más de perfecta maestra de ceremonias.
A lo mejor son imaginaciones mías, pero me pareció que Mercedes se frotaba las manos después de la decisión del bailaor, incluso creí oir que se le escapaba un suspiro detrás de una sonrisa enigmática mientras bajaba las escaleras con sumo cuidado porque parecía tambalearse después de un trabajo tan intenso con la satisfacción del objetivo cumplido. Desde ese momento ya en el plató, ante una guapísima y solemne Noemí, que aceptó risueña y sin sonrojo alguno, curiosamente, volver de la mano de Pepe a Guadalix, todo lo demás perdió importancia o pasó a un segundo plano: las trifulcas de la grada y las acusaciones de Vero a la posible manipulación en la elección de la acompañante +1 por parte de Aless, la enésima gresca de la Milá con el danonino que lleva camino de convertirse en un clásico de esta edición, la misma entrevista de Pepe que se planteó de una forma que sólo se habló, fundamentalmente, de su relación con Sindi y sus consecuencias, y para lucimiento del bailaor presentando sus múltiples enfrentamientos por medio de vídeos y entrevistas sucesivas con los que se consideraban sus principales enemigos dentro de la casa .

Una estrategia que consistía en traer uno a uno a sus detractores acérrimos hasta el búnker para que se despachase el hombre a gusto dejando a todo el que subía en evidencia, e incluso en ridículo, al no tener el bailaor nada que perder pensando que estaba ya expulsado, mientras que ellos, por el contrario, sí sabían que realmente no se trataba de una expulsión al uso sino de un método retorcido y tramposo para darle una serie de bazas gratuitas e innecesarias a Pepe de cara a la final. Por eso me pareció perfecto que el cura se negase a participar en semejante paripé independientemente de que nos gustase o no su actuación durante el concurso.
Menos Juan fueron desfilando por el búnker aquéllos que se prestaron a la pantomima y supuestamente tenían cuentas pendientes con el bailaor. Primero subió Sergio que dejó claro, bastante cínico y conformista, que contra él no tenía nada, al contrario, que lo suyo era sólo con Sindi, su novia, la única a quién tenía que pedir explicaciones. Pepe, echando balones fuera, puso mucho empeño en que Sergio lo eximiese de toda responsabilidad y en dejar bien claro ante la audiencia que él no tenía culpa de nada, lavándose las manos y sin aceptar siquiera que con su actitud de excesivo cariño y efusividad hacia la mondarinas pudo contribuir también a que la situación llegase hasta donde llegó.

También pasó por alto y no le dijo nada al novio, o lo que sea ahora de su amiga, que en la última bronca que tuvo con ella, por aquello de que le llamó machista, le recordó a Pipi que los machistas eran otros y en el paquete incluía a Sergio. De cualquier forma él siempre fue consciente de la confusión de emociones y sentimientos de Pipi, pero aún aceptando que tiene por ella un cariño muy especial, cosa que nadie pone en duda a pesar de la caña que a veces le da, resulta que ahora la amistad consiste en meterse en la cama y dormir juntos, darse abrazos continuos, besos, etc. Qué me lo expliquen, aunque a estas alturas estoy dispuesto a que me vendan la moto y en cualquier caso acepto pulpo como animal de compañia.

Después subió Cristian y acabó la cosa como siempre entre los dos. Dos cabestros enfrentados, cada uno a su manera, embistiendo bajo el influjo de la testosterona. Que si eres un bufón, un payaso y cómprate el libro de Garbancito le decía Pepe al danonino, mientras que éste acusaba al bailaor de cobarde y no dar cara en la casa. La cosa llegó casi a tener su gracia cuando Pepe le achacó que en la repesca volvió a la Guadalix con la pretensión de comprar a los demás con regalitos mientras que él recurre como siempre a la grandeza de su corazón; a lo que Cristian replicó con evidente mala leche que lo único que a él le regalaría sería un cortaúñas. En fin un enfrentamiento para olvidar y que la verdad sobraba.

Pero antes de todo esto, mucho antes (el tiempo es tan relativo cuando se tiñe de emociones incontrolables) dejó a una Pipi desolada en el confesionario creyéndose finalista y huérfana. Y apenas unos minutos antes, que ya parecían años desde el momento en que el bailaor eligió a la canaria, se despedía de los tres ilusos y engañados que se quedaban en la casa vieja a punto de recibir sus números de teléfono de supuestos finalistas. Tes días interminables perdidos en una inmensa casa vacía sin alma que ya casi a nadie interesa. El más cruel de los destinos, mientras que al lado, muy cerca, la vida renace con toda su intensidad.

Esa sensación de que lo que queda atrás es historia se acrecentó todavía más cuando el bailaor entró en la casa nueva, esa especie de arca de Noé con Noe dentro como mochila. Un refugio seguro que navega cara a la final repleta de extrañas parejas supervivientes formadas para la ocasión y que serían perfectamente intercambiables entre ellas, porque se respira la frustrante sensación de que cada uno está allí, en el momento más importante del concurso, con la compañía equivocada. Una casa llena de vida y renovado interés que asistió, en plena catarsis y con todos ellos conteniendo la respiración, a la entrada Noemí como si entrase la reina Cleopatra por las puertas de Roma. Y dentro estaba el italiano.
Ante la mirada y recibimiento frío de Aless a la canaria (no me vas a dar dos besos le dijo ella al italiano) el bailaor comprendió en un instante que debía apechugar con una decisión a todas luces incomprensible, pero que defenderá a muerte, porque fue inducida por los suyos, y que llevará como una pesada cruz en su calvario particular. El sufrimiento y la incoherencia de traicionar ese corazón que tanto nos vendió, que se reflejaban en la decepción de los ojos rasgados y la sonrisa entregada de Marijoi. Todo en favor de la gloria y de un maletín.
 
A partir de ahora será muy difícil separar el concurso de Pepe de la mondarinas, porque entre los dos se produjo una extraña simbiosis difícil de entender para áquellos que consideran que Pipi le debe al bailaor el despertar a un mundo diferente, el renacer de una situación personal enquistada que necesitaba abrir las ventanas y la puerta al mundo para que entrase el aire y hacerlo respirable.  No sé, no quiero juzgar nada de eso en estos momentos.  Sólo sé que Sindi merece un puesto en la final y sin Sergio a su lado.

Foratero Marulo

viernes, 11 de mayo de 2012

ELEGIDO PARA LA GLORIA


El benjamín de la casa y último en llegar, uno de los concursantes más gamberrillos y tocapelotas de la historia de GH, después de un inteligente y rocambolesco concurso en el que se ganó a pulso el papel de mosca cojonera, Pepito Grillo y muchas más cosas, todas a la vez, consiguió su pasaporte a la final de la forma que menos se esperaba.  Aunque se lo repitiese una y mil veces, ni él mismo en sus sueños más descabellados de rana friki que anhela convertirse en príncipe podría imaginar que lo lograría. La posibilidad de estar compitiendo a la altura de unos personajes que unas semanas antes tan sólo disfrutaba desde la distancia, e incluso adoraba,  pegado a la pantalla del televisor de su casa, o robando horas al sueño y a sus estudios de primero de arquitectura enganchado como nosotros al 24 horas en su portátil. Tantas horas que forjaron antes de entrar en la casa una particular y manifiesta adoración por el catalán, doble de Hugo Silva, con el que ahora vive una disputa continua, o el respeto y admiración por un tipo gracioso, algo déspota y carismático al que todo el mundo en la red llamaba con el sobrenombre de bailaor.

Dani no me entusiasma, y no lo digo sólo como concursante, pero debo reconocer que el chico se ha montando una película cojonuda, un largometraje de verdad como diría el bailaor que merece ganar el Goya a la comedia esperpéntica del año o como psicodrama intelectualoide algo pedantillo y sobreactuado tan del gusto de determinado cine francés o argentino, y la cosa empezó desde el día que entró en la caravana con Berta, aquella mujer hecha y derecha con título universitario de periodista y mucho mundo al parecer, a la que adelantó por la derecha sin despeinarse siendo apenas un adolescente extravagante y genial pero muy coñazo.

Es un tipo de concursante que en general no me agrada ni me interesa, fundamentalmente por su poca edad y porque no acabo de conectar ni emocionarme con sus cosas a pesar de que reconozco, además de lo dicho, que el chaval tiene mucho mérito, porque con la capacidad de desquiciar a cualquiera con su intensidad inagotable de curioso impertinente y entrometido ha revolucionado la casa consiguiendo seducir a una parte de la audiencia y hacerse un hueco con su estilo original e hiperactivo. Posiblemente todo su montaje sea en parte impostado y premeditado pero al menos no resulta indiferente a nadie, y las cámaras de la casa, tan sabias a veces, han seguido con fruición sus patéticas peripecias y ese plan sutil, picajoso y desestabilizador que ha desplegado en la casa.
Hace bastante tiempo que este chico me satura, lo mismo que debió agotar a su asistenta "Soraida", a la que entiendo desde la distancia, pobre, aquella que según él nos contó sus padres despidieron por llevarse un radiador de la casa y que acabó llamándole, con cariño supongo y algo de razón, niño del demonio. Hugo, por ejemplo, al que despediremos nosotros y espero que no robe nada de la casa salvo el corazón de María, desquiciado también por Dani, lo llamó payaso con bastante mala uva en varias ocasiones, entre otras lindezas. 

Contra todo pronóstico, sobre todo recordando el día que lo vimos por primera vez en la caravana auscultando el careto de los garbanzos, está ahí elegido también para la gloria con la bruji Ariadna de escudera, tan flacucho, debilucho y vociferante como siempre. Después de despacharse durante semanas a gusto en el confesionario con bravatas y soflamas publicitarias glorificándose o autoflagelándose a sí mismo. A un paso de arrancar la espada clavada en la piedra de Guadalix como el jovencito Arturo de Disney ante las narices de los otros aspirantes al trono. Unos príncipes mayores, tan guapos y poderosos que algunos incluso lo despreciaban, y en todo caso ninguno contaba con él ni en la peor de sus conjeturas, y menos para que compitiese con ellos por la posesión de esa Excalibur refulgente con forma de maletín que certificará al ganador del trono de GH 13.   

Milhouse llegó el último con su risa entrecortada a veces insufrible, con sus pajaritas aparatosas e imposibles, hurgando en las costuras y las debilidades de sus compañeros y dosificando la información que traía de la calle con astucia y eficacia. Enfrentándose sin arrugarse, a pesar de su aspecto de flemillas y cobardica chillón, a los pesos pesados de la casa; y lo hizo con bastante más valentía que otros aparentemente mejor dotados que sin embargo fueron desfilando antes que él.
Ayer al programa le salió todo a pedir de boca. En primer lugar otra gala dirigida magistralmente por la Milá, y ya van tres, en esa línea divertida y esperpéntica que ella domina de cabo a rabo cuando le sale y le interesa, en la que acaba espatarrada por las esquinas o tirada en el suelo meándose de la risa con el chaval. Una puesta en escena perfecta como bálsamo de fierabrás para calmar y relajar un ambiente que se presentaba tenso y caldeado gracias al alto grado de "reventamiento" de la peña pepista, representada en la figura de su amigo David presente en la grada con cara de estar en un velatorio.  Hay que decir que al cachondeo superlativo contribuyó, muy en su papel, un Dani histriónico, excesivo y también genial a su manera.  Llegó un momento en que pensé seriamente que presentadora y concursante, un magnífico tándem, podrían perfectamente formar la pareja cómica del año. La abuelita Fofona y su nieto Fofito, para arrasar en giras por el país con cualquier espectáculo de masas apto para todos los públicos; o en todo caso, siempre podrían probar suerte con apariciones estelares a dúo en el club de la comedia. Tengo claro que con ellos juntos sólo pueden pasar dos cosas: escojonarse de risa o echar a correr hasta las antípodas. A mí con una ración del pastel como la de la gala de ayer me llega, y la próxima vez optaré seguro por la segunda alternativa. Desaparecer del mapa.

Aunque me alegro de que Dani la haya escogido a ella como acompañante +1, y tampoco había otra posibilidad, Ariadna me ha decepcionado bastante desde que salió de la casa. Entiendo que se sintiese dolida y fastidiada por ser la que pagó probablemente, con su expulsión, los platos rotos de la relación de Noemí con Aless,  pero su actitud ahora deja bastante que desear.  Es evidente cierto distanciamiento con Ochoa desde que se enteró de que la riojana, cuando se lo preguntaron, dijo en su día que no sabía quién prefería que expulsasen entre Ari y el italiano. Tampoco me parece de recibo, aunque por supuesto lo respeto, que haya vuelto con Michael después todo lo que pasó en la casa con el desinterés del poli en aquel momento.  Entiendo también que esté dolida con Pepe después de ver determinados vídeos, y más si le intentan meter con calzador y sin anestesia las bondades y virtudes del bailaor, pero de ahí a esa postura de ofendida digna y distante que ha adoptado en las galas, y no le pega en absoluto, hay una distancia enorme.

Es una pena porque se está acentuando su lado negativo en detrimento de su faceta más brillante, la de chica ocurrente y simpática que empatiza prácticamente con todos y que era su mejor carta de presentación.  En su favor tengo que decir, por lo que he podido ver en las horas que lleva en la casa de los finalistas, que está apoyando de forma positiva a Aless al hablar con él de Noemí. Por mucho que quiera disimularlo creo que el italiano está ansioso y preocupado por la suerte y el estado de la canaria desde que supo a través de Dani que ella no había asistido a la gala.

Mi gran favorita fue siempre Ochoa y en menor medida Ari y también Aless.  La riojana cada semana que pasa me demuestra fuera que no me equivoqué con ella, sobre todo cuando observo sus intervenciones acertadas en las galas, lo bien que se lleva con sus compañeros expulsados y cómo se relaciona, ganándoselos según nos cuentan, con todos los familiares y amigos de los concursantes, incluso de aquellos con los que tenía escasa relación en Guadalix. En estos momentos, independientemente de lo que pase con Pepe, Pipi, Hugo y María, mi pareja favorita está ya formada. Es Aless y Marta. Primero porque el italiano me está demostrando, a pesar de la aparente alegría y la felicidad de vivir en esa casa como primer finalista al lado de Marta, que sigue pensando en Noemí y que está preocupado de alguna manera por ella. Sobre todo desde que se enteró de su ausencia en la gala. En segundo lugar si tengo que elegir entre la pinzas y Dani, la prefiero a ella. Además, salvo algo extraordinario, creo que lo más justo es que gane la edición un concursante que esté dentro desde el primer día, y más si se lo merece como es el caso.
Hablando ya de lo que nos espera, creo que la resolución más lógica de este lío en el que se ha metido la organización es que Pepe y Sindi, los que ganarían a día de hoy entre los cuatro que quedan según todas las encuestas, se conviertan directamente los dos en finalistas. Y que cada uno elija su acompañante.  Creo que lo más justo sería que Pipi, la concursante más afectada y perjudicada con diferencia por todas la maquiciones que GH se ha montado este año, tenga todo el derecho del mundo a luchar como cuarta finalista por los 300.000 euros en igualdad de condiciones que el bailaor, y no como mochila suya optando a los 2000 euros de consolación, aunque eso suponga quedarse al final sin nada si no ganase.

Lo lógico, como llevo diciendo hace ya algunos días, es que la cosa se desarrolle de la siguiente manera, en primer lugar sale Pepe, el más votado, le hacen la entrevista y le dicen que tiene que escoger su acompañante para la final entre entre todos los expulsados incluyendo a Hugo y María (que después de tres oportunidades de salir finalistas sólo tendrían opción a ser acompañantes y merecedores como mucho del premio de consolación).  Pepe tras la entrevista con Mercedes y después de ver toda su trayectoria en la casa elige a Hugo como acompañante +1, ya que Pipi es también finalista y no entra en el lote.  A continuación se llevan a Pipi al plató, le muestran los vídeos de manera que por todo lo que ve, con su madre discutiendo con Sergio y toda la movida, se decide seguramente por María, cerramos el círculo y todos contentos.

¿Cuáles son los inconvenientes o posibles variaciones a este panorama?. El único cambio puede producirse si las noemistas intentan apostar y echar el resto por Hugo. De hecho ayer noche casi consiguen arrebatarle la victoria a Dani en favor del catalán tal como predije que podrían hacerlo en un comentario de la entrada anterior, para quemar el último cartucho que permitiese la entrada de Noemí a través de Hugo suponiendo que éste la escogiese, claro. Y si no lo consiguieron, sospecho, fue porque al final se confirmó definitivamente que ella no estaría en la gala.  En ese caso, si el lunes fuese Hugo segundo y siguiendo el esquema anterior, Pepe escogería a Sindi, algo muy injusto según mi opinión salvo que compartieran el premio al 50%, y el catalán a María.  El círculo también se cierra de esta manera, injustamente para Pipi, aunque como contrapartida ella tendría muchas más posibilidades de llevarse al menos el premio de consolación. 
La verdad, no sé para que me meto en estos berenjenales intentando elucubrar cómo acabará todo haciendo cábalas y números, porque todo queda escrito y lo escrito no se lo lleva el viento.  Lo cierto es que aventurarse a hacer predicciones sólo sirve, además de como simple divertimento, para quedar luego en ridículo si uno se equivoca. Pero bueno, comentar GH en un blog es lo que tiene y uno cuando da su opinión se expone a estos riesgos. Pero sin riesgo la cosa pierde emoción como todo en la vida y además, ya que aposté por esta posibilidad desde el momento en que nos contaron lo de las nominaciones dadas la vuelta, pues apechugo hasta el final con el envite y a morir con las botas puestas.

Forastero Marulo


miércoles, 9 de mayo de 2012

LA MADRE DE TODAS LAS BATALLAS

La entrevista de ayer noche con la elección esperada de Aless como primer finalista por parte de la audiencia fue una de las más apasionantes que recuerdo, y también una de las más controvertidas por este sistema de nominación "dada la vuelta" basada en un juego de engaños. Mientras ellos piensan que nominan para expulsar, como toda la vida, en realidad se trata de elegir finalista.   Todos sabíamos que si el italiano salía hoy viviríamos el punto álgido de esta edición (para muestra el share de ayer), el momento más esperado desde que la canaria regresó de su periplo canarinho después de liarse con Fael, y también éramos conscientes de que el resultado de esta maravillosa e increíble edición, la mejor de todas para mí a pesar de las meteduras de pata de la dirección de GH, estaba escrito en función de esa entrevista y de cómo se desarrollase.

Aless, y también Noemí, llevaron como pudieron este cáliz en una gala que sirvió para constatar al italiano que aquella sospecha que tenía desde que ella regresó del intercambio era una realidad aún más seria de lo que se temía, y la confirmación definitiva de las aventuras erótico festivas de la canaria en Brasil, por denominarlo de alguna manera. Según nos dio a entender él, su enfado, y también su decepción, no fue tanto por el hecho en sí, ya que al fin no tenían ninguna relación sentimental (otra cosa son los sentimientos ocultos) como por haberle mentido.  La Milá le pidió a ella que subiese al búnker para que antes de ver las famosas imágenes, la madre de todas las batallas, pudiese explicarse y confesarle lo que pasó en aquel viaje dando su versión de los hechos.

Noemí, que por una vez mantuvo un discurso coherente a pesar de su peculiar manera de decir las cosas, hizo lo que pudo para explicar lo inexplicable sin demasiados rodeos ante la evidencia, y aunque intentó restar importancia a lo que ocurrió debajo de las sábanas con el brasileño acabó asumiendo los hechos. Y la verdad, visto ahora, a toro pasado, lo que menos le reprocho es su justificación para mentir y no atreverse a contarle la verdad.  La excusa simple y eficaz de que no quería perderle y que por eso actuó así, de forma egoista, porque pretendía continuar su relación el máximo tiempo posible mientras estuviesen en la casa, y más aún cuando veía que semana tras semana, sorprendentemente, era salvada por la audiencia. En ese mismo pecado, y sólo en ése, tiene la penitencia.  No se puede mantener una farsa así por mucho tiempo, porque más temprano que tarde, como ocurrió ayer, todo se vendrá abajo como un castillo de naipes, y menos cuando uno quiere fortalecer y continuar una relación en principio basada solamente en la atracción física, y sin compromiso, pero que poco a poco empieza a transformarse, como ella nos confesó, en un sentimiento más profundo y cercano a la palabra de las cuatro letras.  Supongo que la estrategia era enarmorarlo en una carrera contra reloj y dejar que pasase el tiempo hasta que la lógica de los sentimientos y las emociones resolviese el entuerto.
No valoró, o no quiso pensarlo, que esa era la peor opción para ganarse definitivamente el corazón de Aless y que si esperaba demasiado para contarlo, cuando él se encontrase de bruces con la verdad se sentiría estafado y herido, porque en el fondo aunque él lo negase anoche, creo sinceramente que sentía ya bastante más que simple atracción o cariño por ella y no solamente le dolió la mentira. Su mirada reflejaba sin ninguna duda una decepción profunda ante algo que ya se esperaba aunque no contaba con tanto, y dada su experiencia personal previa de desamor y traición vivió la situación, como nos había augurado Conchi, su madre, con disgusto e incluso con rabia para acabar rechazando a Noemí.

De cualquier manera, y todo hay que decirlo, no quiero hacer leña del árbol caído sólo con la canaria, que ahora es lo fácil, y el propio Aless tiene su parte de responsabilidad, porque él también, aunque de otra forma y en menor intensidad cometió el mismo pecado que ella.  Como confesó en la entrevista a Mercedes ya tenía claro que había pasado algo en Brasil porque fueron demasiadas las señales tras observar determinadas reacciones de Noemí, y también se enteró de lo que dijeron desde fuera el día del megáfono.  Con esa información intentó en varios momentos que la canaria le contase la verdad e hizo amagos de apartarse de ella y cortar la relación que tenían, algo que yo mismo aplaudí cuando ocurría, pero por el motivo que fuese, supongo que no quería perder la relación con ella ni los desahogos sexuales y el cariño que ella le proporcionaba, prefirió hacer oídos sordos y disfrutar del presente (carpe diem), justificando el dejarse llevar a pesar todo con una frase que repitió más de una vez: "fuera ya se vería".
Lo que voy a decir ahora tal vez no encaje con todo lo que llevo escribiendo sobre la casa desde el 19 de enero, el día que empezó GH 13, sobre todo teniendo en cuenta que casi desde ese primer momento Noemí no me gustó como concursante, una posición que queda reflejada en diferentes entradas del blog y resumido en la de su expulsión. Pero los que tienen la paciencia de leerme desde hace tiempo saben que soy poco amigo de lapidaciones públicas aunque objetivamente existan motivos para hacerlo. Y con la canaria me ocurre lo mismo.   Debo confesar, y lo siento porque contradice muchas de las cosas que dije hasta ahora, que tenía la ilusión, bueno quizás ésta no sea la palabra más exacta, diría más bien la esperanza utópica de que Aless a pesar de todo la elegiría a ella para volver a la casa.

Había imaginado, por el buen concepto que tengo de él, que se sobrepondría al lógico despecho e incluso al deseo de rechazarla inmediatamente (a pesar de que su madre ya nos advirtió que esta sería su reacción), y haciendo de tripas corazón se la llevaría con él a Guadalix. Tal vez no soy más que un pobre ingenuo, y se me dirá quizás con razón que si hiciese eso el italiano quedaría además como un imbécil y pagafantas.  No lo tengo tan claro porque si una cosa es verdad es que gran parte de lo que es y de lo que conocemos de él se lo debemos a Noemí.  Sin ella, si no se hubiese dejado arrastrar por su desbordante y alocado concurso,  posiblemente Aless no tendría la posibilidad de ganar GH 13 como ahora tiene.  Hubiese preferido que asumiese la parte de su culpa, por negligencia e incapacidad de autocontrol, para tener la oportunidad, los dos solos en la casa paralela, de cerrar de otra manera, allí donde nació y se desarrolló, este capítulo central de la edición.

Ella ha cometido muchos errores y yo he sido el primero en dejar patente, semana tras semana, lo suicida de su concurso montada en ese enorme tsunami del que no se quiso bajar a tiempo y que sólo podía traer la victoria total o una derrota sin paliativos, como así fue, pero siempre con "destrucción" a su paso. Ayer asistimos al resultado pero aún así creo que se merecía una oportunidad, no me digáis porqué pero es lo que siento. Nunca me agradó su forma de hacer las cosas pero debo reconocer que sin la canaria, la reina abosluta de este GH, nada sería lo mismo. Y ayer fue la prueba evidente de lo que digo, descontando el morbo, al constatar los índices de audiencia.  Entiendo también que tal como se desarrolló todo, tan bien calculado en los tiempos y con un guión perfecto para que todo, o casi todo saliese según lo previsto, no le dejaron otra opción al italiano.
Noemí resistió estoicamente el "castigo" como ese reo que asume resignado cada uno los pasos exactos que llevan a su ejecución. Con esa imagen tan diferente a la que nos tenía acostumbrados en la casa aguantó como una esfinge de mirada triste, y apenas unas lágrimas, lo que se le venía encima, y sólo reaccionó rebelándose enfurecida, y con razón, cuando una Mercedes inquisitiva le nombró a Paolo. Como mi mente a veces funciona con extrañas asociaciones que pueden parecer disparatadas, hubo un momento en que me recordó a otra reina, a aquella María Antonieta que con tanta dignidad entregó su cabeza para que la guillotina vengadora pusiese las cosas en su sitio ante tanto clamor revolucionario pidiendo justicia.  A Aless casi no le quedó más opción que soltar la cuerda que le entregaron y dejar que la cuchilla hiciese su trabajo.  No se lo reprocho pero tampoco me hizo feliz. Esa es la verdad.

Luego vino la alegría inmensa de saberse primer finalista de GH 13 y la explosión de las lágrimas liberadoras después de tanta tensión acumulada, la alegría incontrolable por conseguir un objetivo que siempre pensé que merecía desde que aquella noche en que acabé por descubrirlo gracias a una maravillosa conversación con Ochoa. Mientras tanto y en contraste, con el plató entregado a mayor gloria del italo-gallego, asistíamos en la grada de los expulsados al aplauso tímido y la sonrisa descorazonadora de la canaria. En aquel momento ya todos teníamos claro que Aless no tendría clemencia y que la canaria era un capítulo cerrado en su vida. Me embargó una sensación agridulce. Una mezcla extraña de júbilo e incomodidad.
Tras el subidón de adrelanina, cuando asimiló por fin de qué se trataba el privilegio de ser finalista, eligió a David para acompañarlo a la casa después de un primer titubeo, y aunque al final se confirmó que con el reglamento en la mano esta opción quedaba descartada esta decisión tan sorprendente agrandó aún más la simpatía de todos. Después, tras pensárselo un rato tomo la decisión más inteligente de cara al concurso: elegir a Marta. Una opción que sólo supone ventajas y casi no tiene inconvenientes, y que quizás sin saberlo compensa con la legión de fans de la pinzas un posible castigo de las noemistas más acérrimas apoyando a otra pareja en la final por dejar a su favorita en la estacada.  Estoy convencido de que también pensó en Ochoa, pero ésta era una alternativa compleja por varios motivos, en primer lugar de cara a ganar el concurso ya que la riojana se salvó de muchas menos nominaciones que Marta y fue expulsada bastante antes. Además él es un tipo sensato y sabe que ella tiene un novio con el que se va a casar en pocas semanas y esta elección podría ser malinterpretada fuera y traerle problemas innecesarios a ella.

Tal como especulé en una entrada anterior lo más problable es que este jueves gane Dani y escoja de pareja a Ariadna, y más ahora que Marta ya no está. Y ya sólo quedan cuatro en la casa. La semana siguiente todo dependerá de si la organización decide que sean tres o cuatro finalistas. Si sólo son tres los finalistas seguramente la audiencia eligira a Pepe como tercer y último finalista, y por lo tanto los otros estarían técnicamente expulsados, por lo que el bailaor podrá elegir también entre ellos a su acompañante para la final. Probablemente Pipi salvo sorpresa mayúscula.
Si son cuatro los finalistas, es decir tres finalistas más uno, que es la decisión más probable para calmar los ánimos de la audiencia crítica con este sistema de nominaciones y por el lema - más uno - (el otro eslogan de la edición con el de darle la vuelta) podrían darse diferentes variantes pero con el resultado de que todos ellos, los cuatro, acaben en una final a cuatro parejas.

Forastero marulo


lunes, 7 de mayo de 2012

POLICÍAS Y LADRONES

Como posiblemente no pueda sacar nueva entrada hasta el miércoles por motivos que no vienen al caso, y previsiblemente esta noche será muy intensa con mucha información que comentar y analizar los próximos días, he decidido rescatar los últimos comentarios de la entrada anterior y publicarlos como una entrada nueva haciendo una excepción esta semana con tres entradas en vez de las dos habituales, sobre todo teniendo en cuenta que la relación entre Pepe y Pipi constituye uno de los dos o tres ejes principales de esta edición y casi con toda seguridad, no sé muy bien cómo todavía, los dos deberán estar en la final.  Lo hago también para que quede constancia de mi posición respecto al bailaor y sus cosas ya que la final se acerca y él es principal favorito para una parte significativa de la audiencia y del sentir mayoritario de algunos blogs. No es el mío desde luego, todo lo contrario, pero sí es el favorito también de una parte importante de las personas que comentan en este blog.

Me voy a centrar en el episodio de este fin de semana y la bronca entre los dos. Una situación que al fin y al cabo retrata y resume todo lo que vengo diciendo de la actitud del bailaor y también de Sindi, por supuesto. Por eso considero tan importante dejar constancia en primera plana de lo que opino ahora que estamos a tiro de piedra de la final.  Evidentemente el tipo no mató a Kennedy, entendámonos, pero como esto es un concurso y está en juego el preciado maletín repleto de billetes se trata de valorar el comportamiento y las actitudes de cada concursante, incidiendo en aquellos aspectos que cada uno considere oportunos a la hora de defender a su favorito (en mi caso Aless de los que quedan) o todo lo contrario, argumentar en contra de aquél o aquéllos que no deseamos para la victoria final. En mi caso fundamentalmente Pepe.

Después de un fin de semana intenso, el sábado de madrugada pude asistir en directo al momento en que Sindi y Pepe en la cocina, los dos solos, discutían. Ella quería aclarar algo y le pedía explicaciones al bailaor intentando hablar sobre la bronca que tuvieron cuando él la mandó a la cocina por torpe mientras hacían la prueba de polis y cacos. Ella reaccionó indignada y "entró en brote" llamándolo machista.

Esta escena donde se originó todo la vi después, el domingo por la tarde (gracias a los enlaces de los vídeos de "somos un buen lugar" que amablemente nos trae Shere al blog), pero como en aquel momento no sabía el origen de una disputa tan agria y fuerte presté mucha atención a los gestos y a lo que se decían para captar el fondo del asunto porque la cosa parecía más seria que en otras ocasiones y de cierta transcendencia en su relación. Aunque sé que luego entre ellos todo se quede en agua de borrajas y Sindia trague con todo volviendo a los brazos del bailaor. Algo que para mí no quitaría importancia a los hechos.
Mientras él hacía algunas cosas en el fregadero y en la encimera de la cocina Pipi intentaba aclarar el asunto de porqué lo calificó de machista después de que Pepe la llamase torpe y la mandase a la cocina porque era su sitio. Él no atendía a razones ni parecía querer entrar en el fondo del tema pero en un momento determinado la calificó de opaca. Eres opaca, le dijo con ese tono acusador que tanto le gusta utilizar. Ella le pedía que se explicara y el bailaor después de dar vueltas al término le dijo que era opaca porque le ocultaba cosas y ante la extrañeza de ella, y entrando ya en el tema del enfado, el bailaor argumentó cínicamente que decirle torpe haciendo de policía hasta resultaba simpático.

Pipi le respondió con firmeza que al decirle que era torpe y que se fuese a la cocina porque era lo suyo estaba discriminándola. Por eso lo llamó machista en el cabreo del momento. Pepe reaccionó como suele hacerlo cuando algo no le gusta o no le interesa, cortando la cuestión sin más diciéndole: - Ya está, se acabó. ¡Date el piro! -.     La mondarinas que no es santo de mi devoción pero debo reconocer que los tiene bien puestos y es la única que le pone los puntos sobre las íes al bailaor y no calla ante su actitud borde cuando la fiesta no va como a él gusta ni ante su prepotencia, le contestó con firmeza:   - ¡Nooo, a mí me dices que me vaya pero no que me dé el piro! –     Resumiendo, que así no le hable, vamos.   Él acaba despiéndose con cajas destempladas y diciendo que ya está, que no quiere saber nada con ella y punto.

Después de ver el origen de todo esto confirmo aún más la idea de que Pepe es incapaz de soportar que nadie le rechiste ni le diga nada. Él siempre debe tener la última palabra y sólo él tiene derecho a recibir afrentas. Da igual que los demás se sientan dolidos por sus palabras o por una de sus múltiples gracietas y coñas que son como dardos envenenados.  Pero claro, según él las suyas son siempre actuaciones auténticas y nunca con intención hacer daño que él es todo corazón, pero cuando alguien le responde de la forma que sea al final siempre acaba consderándose víctima de traiciones y malas artes midiéndolo todo desde su propia perspectiva y su ego.
A Pipi, lógicamente, le molesta y le duele que la mande a la cocina después de llamarla torpe en la prueba. Algo que él no entiende y además monta un número de ofendido porque lo llama machista. A partir de ahí en vez de hablar con ella y disculparse porque se ha pasado (en su diccionario no debe existir la palabra excusa o perdón), actúa como sólo él sabe, atacando directamente a su yugular pidiendo que ella retire lo de machista sin que el bailaor previamente haga nada por reconocer también que se ha pasado tres pueblos y que es normal que Pipi se sienta dolida y discriminada.

Al contrario, comienza un machaque sistemático dando a entender de manera repetitiva oscuras intenciones en ella e insinuando de forma sibilina que ahora entiende ciertas cosas suyas. Todo un chantaje afectivo, como si su amiga tuviese un juego sucio dejando entrever esa visión paranoica de Pepe en la que todos menos él se montan largometrajes y películas para sacar réditos o con la intención de dejarlo quedar mal y hundir su reputación. Con esta idea se lanza a un ataque directo cuyo único objetivo es lograr que el contrincante hinque la rodilla en el suelo vencido y derrotado.

El bailaor utiliza como nadie la técnica del disco rayado repitiendo una y mil veces una acusación hasta agotar la paciencia de su oponente. En el caso de Sindi esto es más fácil porque hace tiempo que esta chica está bastante desquiciada, confundida y susceptible desde que el programa decidió chafarle su concurso metiendo a su novio en Guadalix; y Pepe por mucho que nos vendan que es un pobre inocente afectado por la cuestión sin comerlo ni beberlo, conoce perfectamene esta situación de debilidad y la explota sin concesiones cuando le conviene para lo suyo.

Sino a qué viene tanta insinuación recordándole con retintín amistades machistas (refiriéndose a su novio claro y también el danonino) y comentado en alto ante los demás señalándola a ella que ya se ven los plumeros. Realmente el bailaor nunca soportó ni perdonó, rencoroso hasta la extenuación, que Pipi intimase, o simplemente se llevase bien, con aquellos que consideraba sus enemigos, y menos aún entendió, jamás, el calvario y la situación tan compleja que ella tuvo vivir con Sergio dentro y sus consecuencias.

Pero lo que realmente dice todo del bailaor es que en vez de calmar la cosa, cuando constató que no conseguiría su objetivo de doblegar a Sindi y quedar él por encima y como el único ofendido en la discusión, porque ella estaba realmente enfadada y fuera de sí y no estaba dispuesta a rebajarse para pedirle disculpas tal como está siempre acostumbrado, fue recurrir a la provocación pura y dura. Y lo hizo burlándose de ella de la forma más burda y cruel que se puede esperar de un supuesto amigo que no acaba de entender ella ha perdido los nervios y se encuentra muy dolida: echando la cerilla encendida a un polvorín.

Todavía me pita en los oídos al recordar lo que le decía intentando sacarla de quicio:
- ¡¡¡Antoñiiitoooo, toñooo, antoniooooo, que pazzza rapero!!! -
Esta noche se resolverán muchas dudas y espero que Aless, escogido por la audiencia, se convierta en el primer finalista de GH 13, aunque signifique que la elección de la mejor opción para él, que es volver con Noemí para la casa, suponga apechugar con la canaria hasta el final.  Tal como están las cosas tampoco es cuestión de rasgarse las vestiduras a estas alturas del programa.  Y si tenemos que apencar con Dani, porque es el elegido esta semana  o la que viene, esperemos que al menos nos devuelva a Ariadna. Todo un lujo.

Forastero Marulo