1.- Lo único necesario para el triunfo del mal es que los hombres buenos no hagan nada (Edmund Burke)

2.- Hay un límite a partir del cual la tolerancia deja de ser virtud (Edmund Burke)

3.- Es más fácil vivir con el odio que perdonar (Montse, GH 17)

viernes, 30 de octubre de 2015

HAY OTROS MUNDOS PERO ESTÁN EN ÉSTE

    Decía en un comentario de la anterior entrada a cuenta de las meigas y los espíritus que no hace mucho en este país nuestro, fundamentalmente rural y tradicional hasta hace cuatro días, a nadie le extrañaba la convivencia entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos en espacios determinados. Algo que la mayoría asumía con toda naturalidad, o a regañadientes, y unos por convicción y otros por si acaso, no fuese a ser, pocos cuestionaban la intervención del más allá en los asuntos cotidianos. De hecho todavía hoy en muchas partes del mundo, por creencias religiosas o superstición, los seres que ya no están entre nosotros tienen un lugar preeminente en la vida de la gente.  Incluso aquéllos que tienen un don como el de Carolina son personas relevantes y respetadas en sus comunidades por esa capacidad de convertirse en un puente entre dos mundos y realidades.  Por eso Marina, que vive en un pueblo pequeño de Cuenca y tiene además unos gustos y aficiones especiales – a sus muñecos reborn me remito – entiende mejor que ningún otro concursante de la casa de la importancia de la facultad de ver muertos que tiene la catalana; por eso le dijo un día a Carol, exagerando un poco desde luego, que sería capaz de dar un brazo por poseer el don que ella tenía.

    Carolina confesó ayer a Mercedes en el plató, después de ser expulsada, que es consciente del poder que atesora pero jamás quiso ir más allá y evitó siempre la comunicación con los espectros del otro lado. Bueno, tal vez rechace el compadreo con ellos para ejercer de mensajera o médium, pero lo que no se puede negar es que maneja ese poder para su beneficio cuando le interesa tal como lo demostró durante el concurso al utilizar la información de lo que veía para influir de alguna manera en sus compañeros. Por muy cuadriculado que uno se considere es difícil no sentirse afectado cuando alguien te dice que por la noche descubre una presencia a tu lado. Y más todavía si al describir al espíritu en cuestión resulta que se trata de un ser querido ya desaparecido que está ahí para ayudarte.
    Decía también ayer que hubiese preferido tener a Carolina durante más tiempo en la casa, pero se trataba de ella o Nichela así que lo doy por bueno.  Además del asunto de las visiones la entrevista giró sobre las razones de su expulsión; no creo que los motivos de que ella esté fuera se deban tanto a la famosa estrategia de pacotilla y fallida que urdió con Ivy de subir a la palestra a Han y a Aritz, fundamentalmente, como por la gestión nefasta de la misma en cuanto las descubrieron. En su caso en concreto acabó de hundirla la equivocada elección de sus nuevos compañeros de viaje cortando amarras con todo su pasado “bibliotecario” en un giro de 360 grados de difícil gestión para ella, y menos para nosotros el entenderlo.  Al final, ya perdida, intentó arreglarlo principalmente con Marta, a quien culparon de largar y difundir por la casa sus planes nominatorios.  Tanto es así que el otro día tuvo que elegir por descarte a Carlos para que la defendiese en los alegatos, y el marido de Ivy perpetró uno de los discursos de apoyo a un nominado más desganado, triste y apático, sino el que más, de toda la edición. Aquello fue la puntilla, la evidencia patente de que se había quedado sola por sus propios méritos. Ella sola y los espectros. Una situación que me recuerda una frase que aparecía en la presentación, o en los créditos, de uno de aquellos programas míticos de Jiménez del Oso sobre el misterio; un programa precursor del Cuarto Milenio actual de Iker Jiménez y que todavía recordamos con nostalgia los que tenemos cierta edad. Es una frase famosa del poeta Paul Éluard, creo, que me gusta y que viene al caso si hablamos de la expulsada de hoy: Hay otros mundos pero están en éste.

     Curiosamente durante la entrevista vimos por fin a una Carolina desencadenada y muy locuaz, dando la impresión de que habló más en ese rato con Mercedes que en todas las semanas que aguantó dentro de la casa.  También se mostró muy segura en sus respuestas, tanto en el tema de su don sobrenatural como para negar cualquier especulación de que le gustase Suso.  Incluso se mostró dispuesta, yo diría que entusiasta, en hacer ver a su novio ausente en el plató lo mucho que lo quería, un amor que según ella se había fortalecido durante su estancia en el concurso.  También nos mostró su cara más divertida al comentar el enloquecido paso por el túnel del terror y en la despedida de sus compañeros al final de la gala.  Lo mejor, el simpático reproche a Nichela en la despedida por no dejarle la mitad de Vera para agarrarse a él y superar el trance de vivir Halloween en Guadalix el día de su expulsión, o cuando dijo que no se permitió desmayarse al ver a la chica del circo literalmente por los suelos con el acojone. Sólo se permitió el puyazo a Sofía con la que no tenía sintonía alguna.
 
     Aprovechando el tema de Halloween ayer fue sin duda alguna la gran noche de Vera. En primer lugar su salvación y luego la oportunidad de convertirse en el brazo fuerte para ayudar a dos damas en apuros, una de ellas la chica de la que está pillado, a cruzar el pasadizo de los monstruos. Además ayer también estuvo más seguro que nunca en todo lo que dijo e hizo, un cambio radical en su forma timorata hasta ahora de actuar. Como ejemplo sus palabras al encontrarse los tres con Maite después de superar el túnel del terror cuando le largó de sopetón a la navarra que verla era el peor susto de la noche. O luego, muy seguro en la adjudicación de las nominaciones, sin titubeos, con la confianza del que ha superado una prueba complicada con su nominación y está dispuesto desde ahora a asumir lo que dice y piensa en todo momento. Y al final de la gala la guinda del pastel, al comprobar que fue el único de los cinco nominados que no sufrió abucheos ni pitos por parte del público cuando la Milá dijo su nombre. Lo dicho, una noche redonda y con la seguridad de que visto el personal expuesto se sabe salvado una semana más.
     Completando el cuadro que pintaba ayer sobre el vasco, a Aritz se le ha caído la careta del disfraz de don perfecto y hace aguas por todos los lados. Ahora es más humano y salen a la luz las verdaderas costuras de su carácter y personalidad; el verdadero Aritz sin sombrero y con la llave en la boca.  Y si antes tenía muchas dudas con él ahora simplemente no me gusta lo que veo, pero al menos no me produce el rechazo ante tantas contradicciones, incluso llego a entenderlo y encontrar justificaciones a muchas de sus cosas. Desde que nos contó, bueno desde que contó a sus compañeros los pormenores de su vida hablando de sus problemas, de sus sueños y verdaderas aficiones, su concurso ha dado un vuelco, y lo que antes no eran más que pequeñas contrariedades de un santo varón ahora son defectos de verdad que podemos comprar o rechazar.  Lo que sigo sin entender - debo ser muy antiguo o poco tolerante - es el cariño restregador y sobón que se trae con el chino, y cuando es consciente de que su compañero de arrumacos se dedica con fruición a contar e interpretar sus intimidades con las niñas de la casa entregándose al reino del "piki piki" se disparan las alarmas del "aupa" y se agobia pensando en los vídeos que se estarán montando en el exterior a cuenta de esos toqueteos íntimos reales o imaginados, o en cómo interpretaremos nosotros las comidas de oreja con su juguete particular de ojos rasgados. 
    Para enredar más el asunto no se le ocurre mejor idea a su amiga, presente anoche en el plató durante la gala y ante las preguntas inquisitivas de la presentadora, que seguir alimentando la duda entre los espectadores sobre la verdadera orientación sexual de don experfecto al no pronunciarse claramente sobre este tema y dejando que sea él mismo quien se explique cuando salga del concurso. Oye, que a mí me da igual si es hetero, hetero curioso, homo, bi, ambiguo o una persona liberal dispuesta a probar todo tipo de experiencias en el tema sexual, pero lo que no tiene sentido alguno es que se moleste con lo que podamos pensar o especular de su relación con Han a estas alturas de la película. También me agradó que la Mila expresase ayer en público, por fin, lo que algunos pensamos y opinamos en nuestros blogs y en foros desde casi la primera semana: la sospecha de que el vasco nos mintió cuando aseguró que no tenía ni idea de que iba Gran Hermano al entrar entrar en el concurso, o que él no tiene tele ni es usuario de las redes sociales.  Por eso me repatea, cada vez más, la cara de contrariado y falsa humildad que pone cuando la mayoría de los que salen expulsados se despiden de él dándole todo el jabón del mundo y proclamando su condición de favorito número uno para conseguir el premio como si estuviesen embaucados por una especie de brebaje aritziano o por las prédicas de un santo varón.

    Es verdad que hay momentos en que conecta con lo que muchos pensamos desde afuera sobre algunos compañeros o situaciones de la casa, como la decisión de calzar ayer tres puntos en la nominación a la cara a Ricky, y más cuando la razón que expuso de no tener afinidad con él la adornó diciendo que el tipo es como un mono orangután y él se considera un mono tití. Una coletilla genial y de antología que dejó al canario con cara de pasta de boniato y que valdría casi por un billete directo a la final del concurso si no fuese porque después me decepciona por todo lo dicho anteriormente. Es tal la desconfianza con su concurso que por momentos tengo la impresión de que el vasco es el más calculador y fingido de la casa con el permiso de Han, claro. Tal para cual.  
    Por ir cerrando capítulos y aprovechando el argumento de comparar tipologías de primates que introdujo Aritz en las nominaciones, menos mal que éste no se enteró del numerito que Ricky montó en el túnel del terror cuando se acostó con la novia cadáver simulando con ella un polvo necrofílico digno de una peli porno de cuarta categoría. Seguro que algún guionista de ese tipo de cine, desnortado y falto de ideas, habrá tomado cumplida nota para rodar una escena semejante y satisfacer así las mentes calenturientas de determinado personal. Es que hay gente para todo.  El caso es que el canario, con la broma chusca, en plena postura jincatoria acojonó seguro a la tipa que sacaba la cabeza entre las sábanas disfrazada de niña del exorcista para asustar a los concursantes y fue ella quién se levó la sorpresa cuando se encontró con un gañán de grandes dimensiones intentando darle mandanga. Seguro que todavía ahora no se habrá recuperado del susto y habrá pensado, la pobre, que por cuatro duros no merece la pena salir de la cola del paro por unas horas después de todo un día de maquillaje con la idea de que iba a ser ella la que metería miedo a unos pringados encerrados en Guadalix y no al contrario.

     Amanda no tiene precio, y se me hace tan difícil seguirla en estos momentos que después de Ricky es la concursante que me sobra en la casa.  La razón principal es porque no me interesa en absoluto su discurso "súper, súper, súper" de diva impostada al nivel de sus extensiones. Su concurso se resume alrededor de unos discursos vacuos y repetitivos y encerrada alrededor de Suso mientras acoge magnánima y generosa a descarriados y solitarios, como pasó con Carolinaademás de su especial relación con Han jugando a ser divas divinas de la muerte.  Ahora con Raquel dentro puede resultar una semana difícil de sobrellevar con ella más subida a la parra que nunca. Escuchar el tono elevado de sus discursos de favorita - qué daño le han hecho sus compañeros y esos mínimos porcentajes cuando estuvo nominada en las primeras semanas con los más odiados - se me hacen insufribles. Tengo claro que es una buena chica pero me resulta demasiado plana y monotemática, y ayer esa "chulería" de postularse de primera para nominar a la cara, y soltar sus tres puntos a Marta desde ese pedestal ficticio donde se ha subido aupada por sus amigos que le permite definirse como la campeona de la sinceridad para cargarse a la canaria con la seguridad de que a ésta la abuchean de forma atronadora desde el plató durante las galas, me resultó un tanto mezquina y fuera de lugar.  

    Una vez que no salieron sus planes de subir a la palestra a Marta y ella se quedó entre los nominados de la semana, sólo deseo que el jueves que viene, salvados los demás, se quede ella sola en el confesionario con Marina, que está claro que será la otra en la pugna para la expulsión, y que al final si no se va ella se vuelva a la casa con las orejas gachas y los humos bajados. Me daría por satisfecho con que aprenda la lección y se olvide de su papel de diva de cartón y aterrice por fin en su verdadero lugar: una concursante del montón que es lo que fue siempre.  Ayer resultó un poco patética, cuando aseguraba que Raquel ganó la repesca gracias a los votos de sus fans. Genial, por cierto, la respuesta de Marta que le devolvió los tres puntacos con una frase para enmarcar: "Se los doy porque la veo muy subida del verbo subir".

    Hablando de Raquel, no voy a añadir nada que no dijese antes porque tampoco quiero extenderme sobre la perspectiva carpetera viceversa que se avecina con la reproducción de la pelea de gatas a la que ya asistimos entre ella y Sofía en la primera parte del concurso.   No hacía falta tanto paripé si estaba cantado que era ella la elegida para entrar conforme al guión que todos conocíamos. Sólo resaltar la cara de circunstancias de Suso al percatarse de la que se le viene encima; un papelón difícil de resolver para tratar de compaginar la vuelta a la casa de la extremeña con la buena relación entre comillas, de flirteo y de sí pero no, a la que había llegado con la hija de Maite.  Tal vez fuese una falsa percepción pero no parecía muy entusiasmado con la nueva situación, y además está de nuevo nominado. Veremos como reacciona ante las nuevas circunstancias, si muestra un poco de la cordura y sensatez de la que hace gala en contadas ocasiones, sobre todo de pico, o se impone su alma de gañán asilvestrado que salta a la menor que rasques.  Otra cosa es Sofía, tocada y hundida en su línea de flotación sentimental y del amor propio al comprobar que la gente desde afuera ha votado por la opción del morbo con la vuelta de Raquel en la repesca. Precisamente la alternativa que más daño le hace a ella. Su cara anoche, acompañada de Marta y también de Nichela en su desdicha, era todo un poema que reflejaba su decepción y su amargura.

Forastero marulo

miércoles, 28 de octubre de 2015

LOS ESPÍRITUS DEBEN ESTAR LOCOS

Voy a empezar por el final, que es lo urgente, porque quería aclarar que en el fondo nadie me cae mal del todo en GH 16, algo que me pasa casi siempre por cierto y les encuentro a casi todos aspectos positivos; sólo se me cruza el cable de verdad con un determinado concursante cuando la peña se emperra en subir al pedestal a alguien que no es de mi agrado o creo que no se lo merece, sobre todo si lo hacen denigrando y demonizando a los demás para resaltar las virtudes del elegido o elegida. Quería decir esto porque en esta edición me está costando especialmente valorar y posicionarme respecto a los concursantes por culpa de la intervención continua de la dirección del programa que distorsiona gravemente, muy por encima de años anteriores, la evolución de la convivencia en la casa. De manera que como ya apunté en la anterior entrada, y me repito, ante tanta información exterior a menudo adulterada ellos acaban reaccionando de forma contradictoria con unos comportamientos mediatizados por cómo creen o intuyen que se ve la cosa fuera, y no por sus verdaderos sentimientos y deseos como seguramente ocurriría si hubiese un aislamiento real y se cumpliesen esas reglas mínimas que conforman el dichoso espíritu de GH.
    Aún así, hecha la salvedad, podemos encontrar todavía en el 24 horas las esencias que buscamos en el concurso cuando nos dejan los de arriba y ellos se olvidan de tantas intromisiones. Entonces sí que podemos analizar la concordancia entre sus palabras y conductas, emocionarnos con la autenticidad de sus sentimientos detrás de un gesto o de una mirada, conectar y comprender tal vez su manera de pensar. Esos instantes únicos y fugaces que constituyen el territorio propicio para la magia que siempre tuvo nuestro programa. Un tiempo suspendido que se desarrolla normalmente de madrugada. Un espacio donde consiguen ser ellos mismos a pesar de todo hasta que vuelvan a recibir de nuevo una bofetada del exterior, una intromisión a través de información procesada y tramposa que desbarata el camino recorrido para lograr cimentar las alianzas y construir los afectos. El universo siempre tan complejo y frágil de las relaciones humanas bajo el escrutinio de nuestra observación fiscalizadora e inapelable.  Y otra vez, como Penélope esperando a Ulises, tenemos que deshacer el tejido que tanto costó confeccionar para volver a comenzar desde el principio puntada a puntada. Ellos y nosotros. Creo que si no entendemos esto será muy difícil encarar esta edición de GH sin arrojar la toalla con un monumental corte de mangas.

    Inmerso en esta situación incómoda voy llegando poco a poco a algunas certezas aplazadas en medio de tanta confusión y disgusto, sobre todo esta última semana. Dejando a un lado la deriva viceversa que probablemente se alimentará en un nuevo bucle con la entrada de Raquel, tengo claro que de cara a la expulsión de esta semana desearía que se fuese Vera. No por nada, porque estoy de acuerdo con la mayoría que se trata de un buen tipo pero como dije casi al principio de la edición me parecen más interesantes, de lejos, los personajes femeninos de Guadalix. Y prefiero que se queden en la casa Carolina y Nichela, aunque la vuelta de la catalana suponga una nominación segura con varios puntos para la chica del circo que sigue siendo a pesar de todo mi favorita a estas alturas. Como esto no ocurrirá y Vera volverá a la casa arrastrando todas sus inseguridades, entre las dos nominadas prefiero que se vaya la chica que ve muertos y espíritus en la oscuridad. No tengo nada en especial contra Carolina, y hubiese preferido ver a otros desfilar antes que ella, pero desde que se fue Ivy no hace más que dar bandazos y se ha entregado en brazos de Suso y Amanda, además de Carlos por supuesto, el marido de su amiga expulsada.  Un acercamiento demasiado forzado alejándose de sus antiguas compañeras que es difícil de aplaudir teniendo en cuenta que el árbol al que se arrima no está dispuesto a darle cobijo gratis. Como botón de muestra, lo que pasó anoche cuando Suso la dejó de lado posicionándose con Nichela ante la sorpresa de todos en la previa de los alegatos. El motivo de cara a la audiencia y a sus compañeros fue considerarla una falsa al entender que había vuelto a entenderse con Marta.

     Aclaradas las cosas Suso le pidió luego disculpas, y aunque las reacciones impulsivas y extemporáneas de éste merecen análisis aparte indican lo frágil y sospechosa que era la postura de acercamiento de la amazona y aspirante a modelo a sus nuevos amigos de conveniencia. El musculitos, tenso probablemente por otros motivos, en concreto por la aparición en el corral de un rival de acento canario, y que no es precisamente Marta, tiene el gatillo fácil y disparó sin pensárselo dos veces. De alguna manera tenía razón de fondo con su enfado, pero el momento elegido y las formas, como ocurre con él en muchas ocasiones, quedó desautorizado con su salida de tono.  De nuevo su vena chulesca, que casa tan bien con su perfil de seductor de pacotilla cuando quiere y le interesa, salió a relucir también al mosquearse con la sonrisa de circunstancias de algunos ante la tensa y sorpresiva situación: “A que me la saco y os corto la risa” soltó el personaje. En fin, para nota.
    Llegado a este punto, debo confesar que en realidad había pensado escribir de otra cosa, y me molesta mucho porque tenía tres cuartos de entrada escrita elucubrando sobre las toneladas de falsedad y simulación que sepultan la vida en Guadalix, pero la actualidad me ha hecho cambiar de tercio, tanto por las consecuencias del 48 horas de ayer como lo que había pasado a altas horas de la madrugada antes de amanecer. En Guadalix hay noches especiales, noches que cambian el sentido de las cosas, que nos dan una perspectiva diferente de los concursantes y marcan el destino del concurso a sangre y fuego, aunque podríamos hablar también de alcohol y locura, como aquella de GH 15 cuando Omar volvió con Lucía y una Paula victimizada comenzó a consolidar su victoria.  Sin llegar por supuesto a semejantes niveles la madrugada de ayer me pareció una de ellas.  Por un momento pensé que habían fumigado el ambiente con algún tipo de sustancia prohibida pero enseguida busqué la respuesta más racional que se me podría ocurrir: los culpables fueron los puñeteros espíritus que acompañan a Carolina totalmente cabreados y enloquecidos porque su pupila está en la picota y si la catalana se va, ellos se van con ella y dejarán el concurso por culpa de una audiencia descreída, viceversa y asquerosamente carpetera.  Una gran putada para una vez que son ellos, los del otro lado, también protagonistas de un concurso de vivos y no la tontada esa de mentirijillas que se montan cada edición por Halloween. Por si acaso, los espectros decidieron rebelarse como unos miserables revolucionarios cualesquiera al grito de -¡A las barricadas! - y montaron un pifostio de la leche sacando de quicio a muchos concursantes incapaces de dormir. En definitiva que si deben esfumarse, pensarían, que sea tocando las narices al personal y morir matando, aunque en su caso la frasecilla esta no tenga mucho sentido teniendo en cuenta que ellos ya forman parte de la ultratumba. 
     Alguien se pensará que estoy de coña pero hablo totalmente en serio, que en el tema este de las meigas "creer no creo pero haberlas hailas".  Sinceramente, no encuentro una explicación mejor a todo lo que pasó ayer de madrugada si no es por culpa de unos espíritus totalmente fuera de sí. La bronca de Aritz y Han con Marina por medio y el vasco totalmente desquiciado mostrando su verdadero carácter a calzón quitado, el chino a la defensiva lloriqueando melodramático y buscando la complicidad y el apoyo de la diva de las extensiones rubias, mientras Marina envuelta en un mar de lágrimas hipaba sin consuelo al verse implicada y menospreciada. No tengo muchas ganas de entrar en el fondo de la cuestión, porque todo lo acontecido tendrá que ver seguro con la famosa llave que el del sombrero pone entre los dientes los días de la gala como un pirata coloca su cuchillo antes del asaltar el galeón del tesoro que piensa saquear.  Un bucle más que sumar a la historia del resobeteo sin fin de estos dos que como no podía ser de otra manera acabará con consecuencias.  Si son para bien o para mal lo sabremos seguramente el día de la final donde uno de ellos al menos, o los dos de la mano, tienen un puesto asegurado. En fin, que no le daría mucha importancia si luego no asistiera, entre otras cosas, al grotesco espectáculo de ver a Suso y Ricky – este último una especie de madelman fantoche que tiene menos sensibilidad con las chicas que una excavadora industrial – compitiendo como dos gorilas en la profundidad selvática del Congo para ver quién muestra más músculos para hacerse con el harem de Guadalix, un trofeo que creen les pertenece por derecho propio.
    Hablando ya de Sofía y Nichela, que son las dos concursantes que más me interesan este año, tanto por ellas mismas de forma independiente como por esa amistad que mantienen y el recelo constante que expresa la chica del circo hacia la navarra, poniéndose a la defensiva al cuestionar la contradictoria conducta de la hija de Maite. Unas dudas que comenta con Marta, la canaria, la tercera parte del trío que forman aunque cada una tenga sus historias propias, paralelas o cruzadas en la casa.   Últimamente se ha criticado duramente a Nichela por alguno de esos comentarios con Marta sobre Sofía, palabras que se juzgan como puñaladas traperas producto de prejuicios trasnochados de la equilibrista del monociclo que utiliza siempre el término “acto, o hacer el acto” como eufemismos de follar o tener sexo. Otros van más lejos y lo atribuyen a su mala fe. No voy a poner a la polaca en un pedestal, ni tampoco quiero librarla de la crítica cuando expresa su opinión aparentemente poco correcta pero nadie puede negar que desde el principio, cuando comenzó la bronca con Suso y Raquel, Nichela se puso del lado de Sofía, y siempre le aconsejó bien, incluso a día de hoy cuando Sofía ronea y flirtea descaradamente con el catalán, ella sigue teniéndolo a él en su punto de mira, sin cambiar de chaqueta como han hecho muchos otros desde que Suso volvió salvado por la audiencia a la casa ganando la partida a Enrique. Los casos más claros son Aritz, o la propia Carolina que como ya comentamos buscó el amparo del macho alfa y su tropa para no quedarse sola y abandonada en Guadalix desde que Ivy fue expulsada.
    Creo que Nichela ha acertado en el fondo de la cuestión aunque haya podido equivocarse en la manera de expresar sus dudas sobre confesiones y actitudes de Sofía, que por cierto no son secreto para nosotros, como la vez que le comentó a Marta de manera poco afortunada lo que la navarra le había contado sobre el intento del compañero de su madre de sobrepasarse con ella cuando era una adolescente. Sin embargo otras expresiones y comentarios similares por parte de otros concursantes se pasan por alto.  Por ejemplo un comentario de la misma Sofía cuando afirmó refiriéndose a Suso la famosa noche en que se puso agresivo con Vera, que "eso es violencia, si lo sabré yo que lo he vivido en mi propia casa".  Es curioso que nadie recuerde esta afirmación u otras como la de esta misma semana en que Sofía, algo celosilla, califica de “suelta” a Carolina porque según ella se pasea y pavonea provocativa en bikini delante de Suso y Ricky en el jacuzzi.  
    Al final me quedo con lo que ha escrito Nichela el otro día en su blog sobre Sofía, que en el fondo es lo mismo que me pasa a mí con la chica navarra desde una perspectiva de espectador; que no acabo de digerir sus contradicciones y vaivenes de niña caprichosa e intransigente, ni la insolencia que muestra a menudo en la forma de decir las cosas, pero reconozco que me agrada cuando sabe mostrarse cercana e incluso empática en las distancias cortas, o cuando se conduce de una forma tan despreocupada e inconsciente que a menudo logra sorprenderme. Su concurso siempre nos ofrece una de cal y otra de arena, pero nos mantiene pendientes de ella y jamás nos deja indiferentes.  Imagino que tiene que ver con la vida que le ha tocado vivir y sobre todo esa presencia omnipresente de su madre que ojalá no entre mañana en la repesca porque creo que perjudicará tremendamente su concurso.  No compro desde luego esa justificación de algunos para todo lo que hace o dice porque se trata una cría de 19 años, un argumento que he oído tantas veces para excusar el comportamiento de concursantes casi adolescentes de ediciones anteriores que desde mi punto de vista no se sostiene por sí solo.   Lo que me preocupa y también me admira de la hija de Maite es ese perfil kamikaze de lanzarse a la vida sin freno ni mesura. Una forma de cometer errores difíciles de rectificar después cuando se hacen determinadas elecciones, de lo que sea, llevados por el impulso errático de la emociones primarias sin tamizar y sin un mínimo de reflexión. Presumo que a Nichela le pasa lo mismo, y en su blog sus palabras que transcribo a continuación lo dicen todo:

"Sofi es una chica super libre que se deja llevar al maximo y yo se que no lo hace con maldad, pero no todos entienden ciertos comportamientos suyos o tal vez lo entienden pero no lo comparten.  La frase que he repetido un par de veces aqui y en mi vida de fuera es: “Quiereme como soy o no me quieras.”

Y yo Sofi, muchas veces no te entiendo, ni tampoco veo las cosas como las ves tu, tengo otra opinion, otros argumentos y en infinidad de ocasiones reaccionaria totalmente diferente a como reaccionas tu, pero maja, te quiero tal y como eres! Que le voy ha hacer?! y hagas lo que hagas aqui estare para apoyarte  :) eso es amistad incondicional y no lo que nos venden."
    Son muchos los motivos por las que prefiero a la chica del circo, incluyendo en el paquete todos sus defectos. Una mujer que intenta concursar lo mejor que sabe aunque es evidente que detrás no está sólo una chica de 22 años concursando a tumba abierta, sino la responsabilidad de cómo afectará lo que haga y diga en Guadalix al circo Raluy de su familia y del que forma parte.  En definitiva, sigue siendo mi favorita a pesar de sus errores porque todavía no me ha engañado ni decepcionado en lo que considero importante y casi siempre me ha ofrecido lo que espero de ella. Además ha tenido la virtud, como casi todas los concursantes que llaman mi atención, de que a través de ella haya podido conocer la faceta de otros concursantes que se me escapaban o por los que sentía rechazo, como es el caso de Sofía y también de Marta. Es decir, palabras mayores teniendo en cuenta además que eligió ayer a la canaria como su defensora en los alegatos sin importarle nada sabiendo que su amiga es de las más abucheadas por el público durante las galas.
         Otro tema es su relación con Vera. Al principio del paripé que debían simular en la etapa de los secretos decía que su futuro dependería de cómo supiese gestionar este asunto con él.  Una situación plagada de trampas que pueden resultar mortales como se ha visto. Vera es un chaval afectuoso que busca sobre todo agradar y lograr el cariño y la aprobación del máximo número de personas posible aunque eso le suponga caer en múltiples contradicciones y desgraciadamente acabe a veces posicionado en el papel de víctima propiciatoria aunque sea algo puramente ficticio. Nichela fue consciente de esto desde el primer momento y siempre supo que ella no era la primera opción en el corazón del enamoradizo muchacho y que sólo llegó a colgarse de ella cuando Vera comprendió que con Ivy no podría haber nada.  Desde entonces, sin quererlo tal vez, su amigo cariñoso y enamorado se ha convertido en un lastre y una ratonera de la que es muy difícil salir condicionando de alguna manera su vuelo en libertad. Otra cosa es que ese cariño incondicional acabe tocando alguna fibra de su corazón y cuando quiera darse cuenta se encuentre atrapada de verdad.  Paradójicamente su amigo enamorado supone su mayor apoyo a la vez que el mayor peligro para su concurso, y la aparición de especímenes como Ricky, más allá del lógico tonteo de una mujer libre, tampoco ayudan nada a que pueda liberarse del todo.

Forastero marulo

viernes, 23 de octubre de 2015

APOTEOSIS VICEVERSA

     Uno pretende centrarse en los concursantes, en desentrañar sus tramas, en el porqué y los motivos de los incontables dardos que se disparan sin control en todas las direcciones, de manera que hoy uno se convierte en presa y mañana en depredador, o las dos cosas al mismo tiempo; pero esto tiene mal remedio con la frustrante certeza de que una situación caótica y aparentemente tan golosa para un concurso de estas características está condicionada por la intervención cínica e interesada del programa con el objetivo de revolucionar el cotarro mucho más allá de lo admisible y hasta unas cotas nunca vistas, que ya es decir con lo que hemos vivido y tragado en ediciones anteriores de Gran Hermano.    

    Y esto es así hasta al extremo que los concursantes se han convertido en rehenes y víctimas de una situación en Guadalix tan contradictoria y confusa donde las reglas han desaparecido por completo, o se cambian de un día para otro en función del rumbo que le interesa a la dirección del programa. Algo que no es de ahora, por supuesto, pero al menos antes intentaban disimular y había líneas rojas que aunque traspasaban con cierta frecuencia siempre buscaban justificaciones hipócritas para saltárselas a la torera. Y no sé lo que es peor. Ahora todo el campo es orégano, y no se cortan un pelo tergiversando el formato de manera descarada con regodeo y cinismo a raudales.
    No es de extrañar que los concursantes, desconcertados y sin referencias a las que agarrarse, al comprobar la deriva errática del programa con una Milá consentidora ejerciendo de mamporrera para ayudar a endiñársela hasta el fondo y más allá, se hayan puesto a la defensiva con actitudes incoherentes y contradictorias más propias de un comprensible "sálvese quién pueda" visto como está el patio. Una postura totalmente lógica cuando constatan cómo se premian actitudes en otras épocas reprochables y que lo que hoy es negro mañana es blanco alimentando su desconfianza ante pitos, aplausos y abucheos semanales con los micrófonos abiertos del plató. Una sensación acrecentada ante las claras preferencias que muestra la presentadora un día sí y otro también.  Como muestra los ánimos durante la gala de ayer a Susito - así llamó ayer a ese chico que le hace tanta gracia que no lo puede evitar, como ella misma confesó en la gala anterior - O el aplauso y la condescendencia que mostró con el monumental cabreo que se agarró Aritz con la coreógrafa al criticar ésta su falta de implicación en el beso que debía plantificar a Sofía dentro de la baile de los columpios. A Mercedes le pareció divertido y comprensible que el del gorrito se enfadase al recibir semejante tirón de orejas, apoyando y jaleando su negación terca al beso; una posición intransigente del vasco que, sin embargo, no encaja en absoluto con dejarse sobar y toquetear sin límites por Han, su pichín. Otro más que le parecía tan gracioso a la Milá con su ridícula diadema rosa de princesa prometida de un cuento chino.
    En contraposición, lo más deleznable de la noche según mi punto de vista, fue la intención de la presentadora de elevar a categoría de bullying las risas de Nichela, Marta y Marina con las tonterías y los tics de Vera, algo que después del lógico enfado de chico, susceptible y dolido por todo lo que pasó la última semana, acabó solucionando el problema con sus amigas. Vale, que se pasaron un pelín pero estas cosas suelen ocurrir en cualquier grupo de amigos, pequeños enfados aumentados y exagerados por el encierro de 24 horas en la casa que hace que todos tengan la sensibilidad a flor de piel, y más si uno está nominado por flojo y bienqueda como era su caso. Creo que se sacaron las cosas totalmente de quicio y jugar con algo tan serio como es el acoso me parece inadmisible.  Y la tía de Vera, aún entendiendo su postura, no mencionó que su sobrino había recibido más puyas y verdaderos desprecios dentro de la casa, aparte del encontronazo con Suso, que ya parece olvidado, por parte de otros concursantes que lo nominaron a saco y sin perdón.  
    Y para corroborar todo lo dicho anteriormente, si vamos más allá, lo que es un escándalo mayúsculo es la edición totalmente sesgada de los vídeos que nos muestran cada semana en debates y galas. Una falta de vergüenza y un descaro de un nivel nunca visto hasta ahora por parte del programa, y eso que tenemos más mili en Guadalix que el palo de la bandera de un cuartel de reclutas. Una parcialidad tan evidente que se sustancia potenciando en unos casos sólo el lado positivo de algunos concursantes: el jabón que le dieron ayer a Aritz, por ejemplo, y también en menor medida a Han, alcanzó unas cotas difíciles de superar. Y con otros concursantes sin embargo incidieron sólo en la parte negativa sacando a colación los desencuentros o acentuando la frase oportuna para descalificarlos de cara a la audiencia. El caso de Ivy ayer en el plató fue ilustrativo en este sentido; le presentaron la película de tal manera que sólo sacaron los encontronazos últimos con algunas compañeras con las que formó en su momento el grupo grande de la casa, la famosa biblioteca, atenuando o ignorando la caña y la estopa que le dieron los demás. Además, por supuesto montaron el asunto para dar a entender que ella y Vera estuvieron a un paso de liarse ante las narices de Carlos, o la sucesión de vídeos que anticipan tendenciosos que con su novio sin ella en la casa sólo es cuestión de tiempo que Sofía se lo tire en vivo y en directo.   

    No me extraña que al final la despedida de la mejicana fuese la que fue, y acabase poniendo en un altar a sus antiguos contrincantes, que también habían participado entusiastas en su nominación, deseándoles lo mejor de lo mejor y les pegase un palo en toda regla a algunas de sus antiguas compañeras. Suso, alucinado, que además se cargó  ayer la caja mágica a las primeras de cambio con las ansias desaforadas de llegar por vía directa a la final, sigue proclamando a quién quiera oírlo que la dirección del programa está haciendo todo lo posible para verlo en la final. 
     Alguien da más señores. Pues si que hay más y eso que dejo para el final la repesca - qué fatiga - y al nuevo concursante. A la Milá no le fue suficiente con todo lo anterior, sino que tuvo la osadía de ejercer de asesora matrimonial con Ivy aconsejándole a ella y a Carlos que no se griten y se respeten si no quieren acabar con la pareja. Todo un puro esperpento después dar por hecho que la mejicana está colgada de Vera, y machacarla a continuación con unos vídeos que insinúan a las claras que en unos días se puede convertir en la cornuda oficial de la edición. A pesar de que Ivy negó con firmeza lo suyo con el de Sabadell y puso la mano en el fuego por Carlos durante la entrevista, no le quedó más remedio que retar irónica al programa a que propusieran una hora sin cámaras a su novio y a Sofía con la absoluta seguridad de que no pasaría nada entre los dos ante la insistencia de la presentadora en hurgar en la herida de los celos. ¡Manda huevos!

     Pensándolo bien no tengo mucho que comentar de la repesca. Ni merece la pena, porque estaba tan claro que ésta se haría como claro está que va a entrar Raquel, guapísima por cierto. Además ayer completaron el cuadro con la entrada rutilante de Ricky, un clon canario de Suso pero más alto, más inflado, más presuntuoso y más de todo que el catalán, un tipo que presume ya en su vídeo de presentación, con gracejo vanidoso, del rastro de bragas que deja a sus espaldas. Tenía la mínima y vana esperanza de que esta entrada podría ser diferente, iluso de mí, pero por desgracia no es más que la continuación de la anterior al cumplirse mis peores expectativas. La triste realidad es que han conseguido, o casi, su objetivo, que no es más que convertir el tramo final de GH 16 en una apoteosis viceversa. ¿Alguien lo duda todavía?


Forastero Marulo



sábado, 17 de octubre de 2015

UN MUNDO VICEVERSO





    Ya que no me desvinculé desde el principio de esta edición, la número dieciséis de Gran Hermano, una decisión que estuve considerando durante bastante tiempo, necesito parar un momento y recapitular si es oportuno seguir comentado el concurso teniendo en cuenta el momento en el que estamos y tras comprobar, una vez más, el tipo de producto que se nos quiere vender. 

    La apuesta de la cadena es tan clara que no deja lugar a dudas, y cada vez es más evidente que el formato original de Gran Hermano se está corrompiendo de forma acelerada en los últimos años por el éxito de los programas sucedáneos que afloraron a su rebufo. También tiene que ver, seguramente, con el nuevo tipo de audiencia que consume estos productos, educada y acostumbrada a un modo de hacer televisión que se basa en los fuegos de artificio y en una combinación inteligente de chabacanería y puro divertimento marujil con las cosas de personajes mediáticos de la farándula, muchos de ellos flor de un día, cuyo único mérito en muchos casos es el mercadeo descarado de sus vidas personales, reales o simuladas, con la colaboración interesada de todo tipo de arribistas que entran en la vorágine dispuestos a vender su alma y su dignidad con tal de vivir también del cuento. 

    Esta deriva perniciosa, a mi entender, contamina de tal manera el programa de nuestros amores de un tiempo a esta parte que todo se organiza y planifica teniendo en cuenta esos parámetros "viceversos" y de tipo "sálvame".  Resulta desmoralizador el comprobar como cada vez es más usual ver a los concursantes de GH charlar desde el minuto uno de lo lucrativo de hacer bolos y entrevistas por programas y diversos locales que viven del espectáculo para rentabilizar de la mejor manera posible su paso por Guadalix. Tanto es así que ahora mismo hay una sensación generalizada en las redes de que se trata de liquidar el concurso por la vía rápida mientras se promociona en los programas complementarios de la cadena el próximo GH VIP, el hijo aventajado que ha acabado destronando y desvirtuando con sus peores defectos a su progenitor putativo.  Algunos opinan que es la evolución normal y natural del formato primigenio, pero creo que se trata de una pura contaminación interesada en función de una visión uniforme y lo más lucrativa posible de los productos que promociona la cadena como su estandarte y que saben manejar infinitamente mejor que la competencia.

    Desde esa perspectiva, concursantes como Suso y Sofía, Raquel o Maite, son las principales apuestas de la cadena para convertirse en los ejes que a ellos les interesan, dentro o fuera de la casa, según el tipo de audiencia y los resultados que buscan.  Estos concursantes, evidentemente, como se ha visto con el catalán estos días, no son los culpables y viven el programa con cierta ingenuidad, aunque su forma de ver las cosas y vivir el concurso coincida con los intereses de Telecinco, convirtiéndose de manera consciente o no en piezas fundamentales de su juego con la esperanza, supongo, de continuar un tiempo sacando partido a su paso por el programa cuando Guadalix cierre sus puertas. Algo lícito, por cierto, ya que al fin y al cabo son ellos los que más exponen saliendo del anonimato ante millones de espectadores a cambio de una compensación muy escasa. Otra cosa es que a estas alturas de la película ya todos saben a lo que van y donde se meten.

    Y la pregunta fundamental es, al menos para mí, si merece la pena continuar viviendo y disfrutando de las esencias que el programa nos regala todavía a pesar de todo cuando seguimos el directo de la casa ajenos a toda esa realidad viceversa, por denominarla de alguna manera, y navegando a contracorriente cuando la apuesta que se promociona desde la dirección del programa condiciona el concurso de una forma cada vez más descarada rompiendo con todas las reglas establecidas que convertían a nuestro concurso en algo original, especial y único. Ésa es la cuestión.

Forastero Marulo 

viernes, 16 de octubre de 2015

¡BIBA GRAN ERMANO!

    Había vida y concurso en la casa sin este personaje como se está demostrando, porque el casting es bastante mejor de lo que algunos se quejan desde el principio. Pero el guion es el guion, y hacen lo que quieren para lo suyo. Ya sabemos perfectamente de qué va la cosa y hay que asumir que no pintamos nada desde hace tiempo en este tinglado. Somos un mero decorado para aguantar el espectáculo bajo la esclavitud del share.  No compensa.

¡Biba Gran Ermano!

Forastero marulo

martes, 13 de octubre de 2015

BIBLIOTECAS, BORREGOS Y LA MADRE DEL CORDERO

    Todavía recuerdo el día aquel, al principio, en que Marta y Maite se enzarzaron, tal para cual, en una discusión de las muchas que tuvieron y cuyo motivo ahora no recuerdo. El caso es que la navarra se encaraba con la canaria y le decía que ella no tendría estudios, ni carrera ni másteres pero sí tenía la mejor de las escuelas posible, la escuela de la calle, porque había dejado los estudios muy joven para ponerse a trabajar y poder salir adelante en la vida. Marta furibunda, se burló de ella como si la pillase en un renuncio, y la perseguía sobreactuada - creo que ya entonces deambulaba por la casa envuelta en esa manta que no se saca de encima ni para mear -, mientras la señalaba con el dedo y le gritaba: ¡Ignorante, eres una ignorante. Eso es lo que dicen todos los ignorantes para justificar que no tienen estudios!. Tal vez fue a raíz de aquella discusión que se le habría ocurrido a alguno de los concursantes, no sé si fue a Suso, la idea el dividir la casa entre el grupo biblioteca (los listos y enterados pero aburridos y sosos) y el grupo ignorante y cateto que sólo tienen sus actos irreflexivos como carta de presentación pero presumen de que son los que nos divierten y entretienen. También entonces nació la diferencia entre pastores y borregos, cuando Maite en muchos de aquellos brotes incontrolados que sufría se burlaba de sus jóvenes compañeros llamándoles "mis ovejitas" mientras balaba sin parar hasta sacarlos de quicio.

   Por supuesto que cada quién puede categorizar a los concursantes como estime conveniente, y más si la cosa nace de ellos mismos. Es algo que hacemos todos desde siempre en cada edición y nos ayuda a entender las tramas por esa necesidad de darle nombre a las cosas con la intención de desentrañarlas mejor. Necesitamos referentes, acotar lo que se nos escapa de las manos, y mucho más si se trata de analizar la complejidad de las relaciones humanas entre un grupo de personas sometido a presión en pos del jugoso premio del concurso. Vale, lo entiendo, pero no puedo evitar que me enerve la manía de calzarle a los que muestran cierta corrección en la casa, independientemente de sus defectos o de que sean más falsos que Judas, el mote de "biblioteca", así en su conjunto y a mogollón, en contraposición con personajes como Suso y aquéllos que como él van a tumba abierta y destrozan, además, el lenguaje con pifias gramaticales o de vocabulario clamorosas. Será porque me encanta leer, los libros y las bibliotecas y para mí no son sinónimo de aburrimiento ni desinterés, sino todo lo contrario. No estoy seguro del listo que inventó el apelativo, pero el autor se cubrió de gloria y el término tuvo fortuna fuera de la casa, de manera que los colaboradores y también en las redes lo repiten para censurar con ánimo peyorativo cualquier cosa que salga del magma informe que según ellos se aglutina alrededor de los concursantes que forman parte de este grupo. 
    Mira que llevaba uno bien la cosa este año, tomándome con mucha filosofía las salidas de tono siempre interesadas de la cadena como parte "imprescindible" de la fiesta, y asumiendo estoicamente o con ironía los daños colaterales e inevitables que suponen disfrutar de este circo maravilloso que nos regalan cada año en Guadalix a pesar de que intenten fastidiarlo una y otra vez los que dirigen el cotarro y toda la caterva de colaboradores que no se enteran de la misa la mitad o que frivolizan con según qué cuestiones que atañen a los concursantes. Ya sabemos que esto no es más que un reality show, y que los comentaristas no son especialistas reputados ni doctores "honoris causa" de nada, pero las cosas se podrían hacer de otra manera. Digo yo. Entiendo también que para lo suyo el ambiente gallináceo, alborotador y variopinto de la grada durante estos programas casa perfectamente con un tipo de audiencia que busca el cachondeo fino y el despiporre para olvidar los sinsabores del día a día sin romperse demasiado la cabeza. Alguno me podrá decir, con toda la razón, que deje de cogérmela con papel de fumar y que por muy pureta y digno que me ponga soy un consumidor como el que más del espectáculo y todos sus complementos. De acuerdo, puede ser muy contradictoria mi postura pero lo único que nos queda es el pataleo y la queja aunque caiga en saco roto, porque lo contrario es dejarnos llevar sin más como las ovejas esas que metió Maite disfrazada de pastorcilla del Belén la noche del domingo en Guadalix al grito de ¡Tirriiiii, tirriiiii!.
       Como casi todo está dicho por ahí, vamos ahora con la madre del cordero. No sé lo que pasará en el última hora - o límite 48 horas -, pero imagino que ellos, la dirección del programa, tendrán el guión listo de todas las semanas, y que esta noche toca la misma estrategia del domingo pasado en el debate. Es decir, con la mayoría de los colaboradores, salvo un par de disidentes para disimular, hablando de lo malo, malote y chulo piscinas que es Suso, pero argumentando que es imprescindible salvarlo por el bien del concurso, y luego dirán que en el fondo el chaval es noble y da juego aunque le pierda la boca y las formas. Por tanto abogarán otra vez la mayoría por echar a Quique por "pérfido", aburrido y comandar según ellos el dichoso clan de la "biblioteca".  Nos mostrarán en tiempo real los porcentajes y veremos cómo se irán igualando de la misma manera que en las semanas anteriores. Pasado mañana en la gala los dejarán a los dos en la sala de confesiones escenificando otro duelo de altura y la Milá repartirá estopa al barcelonés intentando equilibrar la balanza para compensar la deriva susista de los dos anteriores programas.

    Hasta ahí estaría todo calculado para mantenernos en vilo con el mismo cuento del juego de los porcentajes de cada semana, pero el asunto se les fue de las manos a los guionistas del programa cuando tuvieron la brillante idea de subir a Maite a la casa disfrazada de pastora con un rebaño de ovejas, para dejar su carga explosiva en forma de desagradables cagarrutias que ella decidió que debería recoger un tipo alérgico a cualquier utensilio de limpieza como venganza del trato desconsiderado que según ella tuvo con la Sofi, su inocente y "sufriente" hija.  Suso no tuvo la suficiente perspicacia para percatarse de que en el fondo esa situación le favorecía, porque era una forma de cimentar aún más su protagonismo como eje fundamental de la trama de sexo, celos y mentiras que prevalece hasta ahora en el concurso. Una afrenta que podría utilizar a su favor si aguantase el reto con calma y resignación, de manera que en el programa de hoy unos entregados colaboradores a su causa tendrían un argumento más para salvar al pobre muchacho con el mundo, la pastora y los rebaños de ovejas de uno y otro signo en su contra, y poner así en el disparadero al médico experto en GH.
       Por desgracia, Suso no tiene el don de la reflexión porque las gónadas desaforadas gobiernan su comportamiento; y en consecuencia no aguantó ni entendió la situación que estaba viviendo y perdió el control después de una serie de acontecimientos e intervenciones de algunos compañeros, en concreto de Vera, algo desafortunadas e inoportunas dadas las circunstancias que retroalimentaban la frustración acumulada de Suso y su vanidad herida a lo largo de esa noche y en los últimos días, pero que en ningún caso justifican su reacción tan agresiva.  Según mi punto de vista el hombre tiene una idea equivocada de lo que vende y lo que gusta fuera, seguramente siguiendo los patrones de un tipo de concursantes muy determinados y que suelen quedarse siempre por el camino en el programa. El mismo ha arruinado su concurso disparándose directamente en el pie. Resumiendo, que me sobra este concursante en la casa, y prefiero de lejos que pase a engrosar ya la nómina de expulsados en el plató, y si acaso que allí aclaré lo suyo con Raquel para regocijo del mundo "viceverso" de MyHyV. Su salida es el mejor modo de que se abran nuevas perspectivas en Guadalix y que otros personajes, bibliotecas o callejeros, comiencen un nuevo juego.  De hecho ya se vislumbran movimientos tácticos, alianzas en ciernes de los que dan por amortizada la etapa actual y ya están pensando en el siguiente nivel.

    Quisiera aclarar que no soy de los que piensan que haya que expulsarlo directamente, excepto que tengan imágenes desconocidas que me hagan cambiar de idea, eso no quiere decir que su actitud la noche del domingo no merezca mi total rechazo, pero prefiero que lo expulse el público el jueves que viene que para eso está nominado. En realidad lo sucedido no es más que la gota que colma el vaso de una serie de despropósitos y equivocaciones de este chaval durante el mes que lleva en Guadalix jugando a todas las cartas y al ritmo que marca sus subidas de testosterona. Por cierto, me desagradó mucho la actitud de don perfecto, el hombre del sombrero a un chino pegado, pidiendo al súper la expulsión de Suso y recordando que por menos echaron a otros en ediciones anteriores, y puso ejemplos.  ¿No era Aritz el que presumía de no tener ni puñetera idea de GH y que jamás lo había visto según nos confesó en su vídeo de presentación?.  El vasco comienza a tener traspiés en el camino a la beatificación como virtual ganador anticipado del maletín de esta edición, y pretender convertirse en el virtuoso guardián de la moral de la casa en todos los órdenes puede ser el peor de sus errores.  Un poder que puede desatar la vena revolucionaria de parte de los habitantes de la casa, con una o dos mujeres a la cabeza de la rebelión. Esto acaba de empezar.
    Un apunte para terminar. Aunque no sea para tirar cohetes todavía, se ha notado un cambio notable en Carolina desde que se liberó por fin de la pesada carga de su secreto. Ahora ríe más a menudo, participa más activamente en la vida de la casa e inicia incluso ella misma bromas como el día del cumpleaños de Marina, en que se dedicó a embadurnar con nata de la tarta la cara de algunos de sus compañeros. Incluso con Suso. 

Forastero marulo

viernes, 9 de octubre de 2015

LO PROMETIDO ES DEUDA

     La cosa va de refranes, dichos o frases hechas, para no variar, y el caso es que después de una gala tan entretenida y especial, con tanta sustancia, tenía varios títulos para encabezarla. En principio pensé en algo que aludiese a la entrevista apoteósica de la expulsada con Mercedes, o al rifirrafe en el plató entre Raquel y Maite – con su espectro detrás, por Dios, que después de la confesión de Carolina ya no podré mirar más a la navarra de la misma manera –, o a la confesión asombrosa de la gerundense, no tanto por el contenido sino por cómo se produjo, de que es ella la concursante que en ocasiones ve muertos. Incluso pensé en titularla pensando en ese Aritz encumbrado esta semana desde determinados mentideros y tribunas emblemáticas del universo bloguero y twitero que siguen el programa.  Pero no, entre todas las cosas de la noche escogí la frase que pronunció Quique al renunciar a su inmunidad como eje de una gala que empezó por la vía rápida, con Raquel y Sofía enfrentadas a su concurso mediatizado por el obrero del amor dentro de la sala de expulsiones y acabó con unas nominaciones a la cara que pusieron las cartas boca arriba para el resto del concurso con el colofón de una despedida de la extremeña para recordar y enmarcar.
     Durante la entrevista la Mila empezó rebuscando entre los papeles, más perdida que un pulpo en un garaje, y estaba claro que el guión tocaba dar caña a la expulsada siguiendo la estela del debate del domingo y el última hora del martes. Empezó con mucho brío, pero enseguida Raquel se hizo dueña del escenario y no se dejó amilanar en absoluto, y más después de comprobar la segunda tanda de vídeos que le pusieron en el plató, que complementaban la primera ración que recibió con Sofía dentro la sala de expulsiones antes del veredicto de los espectadores cuando ella creía que todavía tenía posibilidades de volver a la casa. La extremeña se creció, “empoderada” de razones y segura de su concurso, y tuvo muy claro en todo momento que asumía lo suyo sin ambigüedades. Al final puso el broche con una despedida de antología para lo nuestro, dejando tocada y trastocada a la melodramática de Marta en su línea de flotación; mucho más, creo, que si fuese ella la que hubiese regresado a la casa salvada en vez de la hija de Maite. También le dedicó una fina despedida al galeno digna de aplauso que él recibió con cierta incomodidad pero consciente de la carga de profundidad del mensaje. 
     En fin, que aparte del entusiasmo que puso en vender como favorita a su fiel Amanda, la diva que nace y no se hace según el pelma de Han, y la exaltación exagerada a la belleza de las madres de sus amigos mientras jaleaba y animaba al público del plató para que aplaudiese a un Suso que sollozaba en el sofá del salón como un soldado en plena guerra de Vietnan preguntando por su madre; lo mejor de la noche, sin duda, fue la evolución de la entrevista, que empezó con una presentadora peleona buscando el gancho directo al mentón de la expulsada intentando dejarla k.o. a las primeras de cambio y acabó ella desaparecida ante el torrente expresivo y abrumador de la guapa y temperamental extremeña. Raquel podrá gustar o no como concursante, a mí especialmente no me convence el lío que se trae con Suso ni entendí tampoco algunos de sus vaivenes dentro de la casa, evidentemente me creo muchísimo menos la pelicula de despechada doliente de Sofía con sus caritas de compungida y asco casi al mismo tiempo, pero lo que nadie podrá negar jamás a Raquel es que la chica ha sido puro GH para lo bueno y para lo malo.  Al final del programa, Mercedes Milá, vencida y desarmada, la dejó hacer y acabó la noche dándole la enhorabuena. Y no lo soñé, fue real.

     Decía en una entrada anterior, o en un comentario, que con la resolución de los últimos secretos se iban a aclarar muchas cuestiones sobre algunos concursantes y señalaba en concreto a Quique y a Carolina. Del galeno hablaré después, que para eso me regaló el título para la entrada cuando aceptó subir a la palestra ante la propuesta de la Milá para que renunciase a su inmunidad y enfrentarse a Suso en las nominaciones. Un chantaje en toda regla, por cierto.  Respecto a la gerundense ya comentaba en el primer párrafo de la primera entrada que dediqué a esta edición, cuyo título era un claro guiño a la peli “El sexto sentido”, que todo apuntaba a que era ella la que tenía la capacidad de ver muertos. También admití aquí mismo uno de estos días que no tenía elementos de juicio suficientes para valorar su concurso incapaz de llegar a ella, porque se encontraba agazapada y oculta en los márgenes de Guadalix, endosada a su grupo, especialmente a Ivy, como uno de esos espectros o sombras que ve en ocasiones cuando se apaga la luz.

    A veces, sino no fuese por sus gestos tan significativos o sus miradas elocuentes se diría que no existe, que se trata de un holograma diseñado por un ordenador. Una actitud melancólica y triste como parapeto defensivo, y envuelta siempre en ese porte lánguido, levemente distante y aristocrático que se revelaba especialmente ayer en su atuendo y en un peinado con el pelo recogido en un moño que le daba un toque elegante y distinguido para la ocasión. Perdonadme  el sacrilegio, pero si se hubiese puesto unas gafas de sol, unos guantes negros y un collar de perlas casi podría pasar por el reflejo lejano y mediterráneo de la maravillosa y escuálida Audrey Hepburn en “Desayuno con diamantes” delante de Tiffanis con un café y un cruasán en cada mano. Sin la sonrisa triste, cautivadora e inolvidable de la mítica actriz pero con el loock perfecto para confesar a sus compañeros, a España y al mundo los pormenores de su inquietante y sorprendente secreto: la facultad de ver muertos desde niña.    

   Debo reconocer que la catalana los tiene bien puestos, porque es necesario tener muchos arrestos, o ser muy inconsciente, para contar algo tan íntimo y perturbador en un programa de máxima audiencia como concursante de GH. Pensé que tal vez, aceptar la oportunidad de entrar en un concurso y hacerlo público, podía tratarse de alguna novedosa terapia que algún experto en la materia le habría recomendado para librarse de semejante capacidad; y también me acordé de su novio y de los momentos íntimos juntos con la angustia de tener alrededor espectadores de ultratumba. En cualquier caso, aunque hagamos bromas del asunto, repito lo que dije en su momento, que la posibilidad de contactar con los muertos, o ejercer de médium, es una habilidad que no deseo ni para mi peor enemigo. Y el caso de Carolina, que nos contó entre lágrimas la angustia y el sufrimiento que conlleva el convivir con ese poder, corrobora la apreciación.

    Pese a que no tengo demasiadas esperanzas puestas en ella, a partir de ahora intentaré seguir su concurso con otros ojos. Y espero que tras conocerse su secreto salga de la cápsula en la que estaba encerrada y nos ofrezca algo más allá de la imagen hierática e inmutable que nos ha vendido hasta ahora; aunque entiendo que es muy difícil concursar rodeada de vivos como para cargar con los espectros de los muertos. A lo mejor es fácil decirlo desde la tranquilidad que da dormirse asaltado sólo por preocupaciones laborales o por llevar al día la hipoteca, pero en esta vida a quién hay que temer de verdad es a los primeros, los vivos, y sobre todo a uno mismo. Como Suso vamos, que como él mismo dice tiene a su ego de peor enemigo. Un espectro cabrón de verdad para cualquiera.

     Lo que no pudo Mercedes con la expulsada, si lo logró con Quique, el experto en GH después de revelarse que éste era su secreto. Desde el momento en que el médico, otra semana más, consiguió la inmunidad al encontrar el CD que el cantante Carlos López había dejado pegado en la puerta del frigorífico, la presentadora manifestó su disgusto y contrariedad. Lo dijo y lo repitió por activa y por pasiva en el plató, e incluso montó el numerito de espatarrarse en el suelo por el disgusto, pero sin la convicción de otros años. Como se les torció el guión preparado, el programa no descansó hasta que llevaron al galeno al confesionario y Mercedes, sacando su vena chantajista, lo coaccionó prácticamente para que cumpliese la intención y el deseo (no era exactamente una promesa, eso se lo inventaron ellos) que había manifestado a los de su grupo unos días antes de enfrentarse a Suso en las nominaciones y que el público decidiese a quién de los dos quería dentro.  Quique podrá ser muchas cosas pero de tonto no tiene un pelo, y además es un friki de los nuestros, es decir un consumidor impenitente y compulsivo del formato, y como no podía ser de otra manera aceptó gustoso el envite. El conoce mejor que nadie cuáles son los mecanismos del programa porque sabe perfectamente que lo contrario suponía directamente su suicidio como concursante, y por eso sonreía con un puntito de ironía mientras sellaba el reto de la presentadora con el dicho "lo prometido es deuda". Así que la semana que viene, ya lo estoy viendo, tendremos un duelo por todo lo alto en O.K Corral, perdón OK Guadalix. Un combate que será guionizado, aderezado, alimentado y propulsado por la cadena, y también por nosotros, con Amanda de convidada de piedra y el dramas de Han, sin saber que está salvado, saliendo por peteneras o lloriqueando histérico por las esquinas. A muchos fuera ya les gotea el colmillo esperando el festín, y dentro de la casa también, sobre todo al que tiene un chino adosado, don perfecto, que intentará defender a su títere con uñas y dientes. O a gorrazos si es preciso.  ¡Alguien da más!

    Resumiendo, que fue una gala entretenida y clarificadora, salvo por la tontada de la broma que le tendieron al Vera encerrándose todos en la sala del jacuzzy. Bueno, no, que también la chorrada esa tuvo su punto como relleno de la noche. Al menos nos sirvió para descubrir, y en algunos casos disfrutar, de la imagen de los concursantes en bañador o bikini. Una pena, porque faltó Raquel. No sé si me explico. Otra de las cosas de las que quería hablar es de las nominaciones a la cara de ayer, un auténtico regalo para nosotros, porque normalmente son reveladoras de la verdadera personalidad y el carácter de los concursantes y ayudan a confirmar lo que pensamos de ellos y a descubrir sus cartas sin el escudo del anonimato. Esta vez fue original la forma que tuvieron de resolver el orden para hacerlo, no como otros años, que lo deciden ellos o lo sugiere el programa levantando todo tipo de suspicacias.  Lo cierto es que para algunos supuso un trago amargo, y pasaron verdaderos apuros a la hora de dar los nombres, como les pasó a Carlos, Han o Marta. Otros argumentaron sus nominaciones con motivos que no se creía nadie y unos pocos pasaron el órdago con seguridad y aplomo.  Como quiero ir acabando, a lo mejor en los comentarios, si se tercia, profundizo en el tema, que de todos modos coleará en la casa toda la semana.
     Por cierto, me dijeron que Carlos e Ivy tuvieron su hora sin cámaras. ¡Coño, y yo sin enterarme! Perdonadme la expresión.

Forastero marulo